The Day the Clown Cried es una de las películas más famosas de la historia del cine, precisamente porque casi nadie la ha visto. Rodada en 1972 y protagonizada por Jerry Lewis, esta obra se convirtió en un mito cinematográfico: un filme terminado pero oculto, rechazado por su propio autor y rodeado de polémica desde su concepción.
Más de medio siglo después, The Day the Clown Cried sigue generando debate no solo por su contenido, sino por la pregunta que plantea de fondo: ¿hay temas que el cine simplemente no debería tocar?

¿Por qué Jerry Lewis quiso hacer The Day the Clown Cried?
Durante décadas, Jerry Lewis construyó una carrera sólida como actor de comedia. Su estilo físico y exagerado lo convirtió en una figura popular, pero también lo encasilló. A inicios de los años setenta, Lewis buscó romper con esa imagen.
The Day the Clown Cried nació de esa necesidad de cambio. Lewis quería demostrar que podía abordar un drama serio, complejo y moralmente desafiante. El proyecto no solo implicaba un giro artístico, sino un riesgo enorme: contar una historia ambientada en el Holocausto desde la mirada de un payaso.

¿De qué trata The Day the Clown Cried?
En The Day the Clown Cried, Jerry Lewis interpreta a Helmut Doork, un payaso alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Tras hacer una burla sobre el régimen nazi, Helmut es arrestado y enviado a un campo de concentración.
Dentro del campo, el personaje descubre que su capacidad para hacer reír provoca un efecto inesperado en los niños prisioneros. En medio del horror cotidiano, la risa se convierte en un breve refugio emocional.
Los oficiales nazis, al notar esta reacción, toman una decisión brutal: obligan al payaso a acompañar a los niños hasta las cámaras de gas para mantenerlos tranquilos. Helmut acepta, convencido de que los niños morirán de cualquier forma y creyendo que, al menos, su último recuerdo será alegre. Esta premisa es el corazón de The Day the Clown Cried y también la razón de toda su controversia.

¿Por qué la película nunca se estrenó?
Aunque The Day the Clown Cried fue filmada, nunca llegó a estrenarse oficialmente. El proyecto estuvo plagado de problemas de producción, falta de financiamiento y conflictos legales relacionados con los derechos del guion.
Sin embargo, el obstáculo más importante fue el propio Jerry Lewis. Tras ver el resultado, el actor quedó profundamente insatisfecho. En entrevistas posteriores, reconoció sentirse avergonzado por la película y llegó a afirmar que era un error que nadie debería ver. Las primeras reacciones privadas y el temor a haber cruzado una línea ética lo llevaron a una decisión definitiva: The Day the Clown Cried debía permanecer oculta.

¿La polémica se debe solo al tema del Holocausto?
La controversia de The Day the Clown Cried va más allá de su contexto histórico. El verdadero conflicto radica en el enfoque. La idea de un payaso, tradicionalmente asociado al entretenimiento o la comedia, dentro de un campo de exterminio resultó inaceptable para muchos.
Aunque la película no pretende ser una comedia en el sentido clásico, el pasado cómico de Jerry Lewis hizo que el proyecto fuera visto como una provocación. Para algunos críticos, The Day the Clown Cried representa una falta de sensibilidad. Para otros, un intento legítimo pero fallido de explorar la tragedia desde un ángulo distinto.

¿Existe realmente una copia de The Day the Clown Cried?
Durante años se creyó que The Day the Clown Cried estaba perdida. En 2015, Jerry Lewis donó material de la película a la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, con la condición de que no se exhibiera públicamente antes de 2024.
Aun así, no existe una versión final completa disponible para el público, solo fragmentos, testimonios y rumores, incluidos algunos que aseguran la existencia de copias privadas que han mantenido viva la leyenda de The Day the Clown Cried.

¿Qué representa hoy The Day the Clown Cried?
Más que una película, The Day the Clown Cried se ha convertido en un símbolo de los límites del cine. Es una obra que encarna el choque entre ambición artística y responsabilidad ética.
Jerry Lewis pasó el resto de su vida intentando distanciarse de este proyecto, consciente de que había creado algo que no podía controlar. Hoy, The Day the Clown Cried sigue siendo una advertencia: el arte como denuncia es una herramienta, pero no todas las historias, por más honestas que sean en su intención, encuentran una forma adecuada de ser contadas.

Por otra parte, la incertidumbre siempre permanecerá. El debate sobre si fue correcto o no realizar esta película se ha construido sin que el público haya podido juzgar la obra por sí mismo. Lo fundamental es reconocer que no todos compartimos las mismas historias, contextos ni experiencias, y que aquello que para algunos puede verse como comedia, para otros representa una tragedia profunda.
A lo largo de la historia del cine, varias películas han demostrado que la comedia y los hechos históricos pueden convivir, pero solo cuando existe una ejecución consciente, sensible y responsable. De algo podemos estar casi seguros: nunca se sabrá si The Day the Clown Cried sería aceptada o rechazada.
