La batalla por el control de Warner Bros. Discovery escaló este lunes después de que Paramount, liderada por David Ellison, anunciara una oferta hostil de 108.4 mil millones de dólares, superando ampliamente la propuesta de 82.7 mil millones presentada por Netflix. Ellison calificó la oferta del gigante del streaming como “inferior” y prometió 18 mil millones más en efectivo para los accionistas, posicionándose como la alternativa más atractiva para los dueños de WBD.
El ambicioso movimiento de Paramount está respaldado por la fortuna familiar de Ellison, RedBird Capital y varios fondos soberanos de Medio Oriente, según documentos de financiamiento que también incluyen 24 mil millones en deuda aportados por inversionistas de Arabia Saudita, Qatar, Abu Dhabi y Affinity Partners. La propuesta, de 30 dólares por acción, pretende adquirir la totalidad de Warner Bros. Discovery, a diferencia de la de Netflix, que solo contempla el negocio de estudios y streaming, dejando la división de TV lineal como una empresa independiente.
La tensión entre las compañías aumentó cuando Paramount acusó al equipo de David Zaslav de excluirlos del tramo final de las negociaciones. Andy Gordon, COO de la empresa, señaló que “nunca recibimos una sola marca de los documentos”, expresando frustración por haber quedado fuera del proceso mientras Netflix avanzaba con su acuerdo. Para reforzar su postura, Paramount lanzó el sitio StrongerHollywood, criticando la separación del negocio lineal y prometiendo hasta 6 mil millones en sinergias si logra integrar WBD con su propio conglomerado.

En paralelo, Netflix continúa defendiendo su propuesta, destacando beneficios “pro-consumidor y pro-creadores”, mientras asegura haber conseguido 59 mil millones en financiamiento para cerrar el acuerdo. Sin embargo, la posible absorción de Warner Bros. por parte del líder del streaming ha despertado rechazo en varios sectores de Hollywood, con sindicatos como el Writers Guild of America y organizaciones de exhibidores advirtiendo que la operación podría dañar el ecosistema cinematográfico y crear una concentración de poder sin precedentes.
Mientras Netflix y Paramount se preparan para una campaña pública destinada a convencer a accionistas y reguladores, Comcast también ha entrado en escena para aclarar su posición tras quedar descartado en la puja por Warner. En una conferencia organizada por UBS, el presidente —y pronto co–CEO— Mike Cavanagh reconoció que su empresa “no esperaba una alta probabilidad de ganar”, pero aseguró que fue correcto intentarlo. Comcast había propuesto escindir NBCUniversal para fusionarla con WBD, lo que habría ampliado sus ambiciones globales en streaming.
Cavanagh defendió la solidez del conglomerado, destacando la combinación de parques temáticos, TV abierta, cine, estudios y su plataforma Peacock, cuyo crecimiento busca reforzarse mediante alianzas estratégicas con Amazon, YouTube y Apple. También elogió recientes acuerdos creativos —como el de Taylor Sheridan— y subrayó que la compañía sigue apostando por expandir su catálogo a través de asociaciones con grandes marcas como Nintendo. “Creemos que tenemos una mano tremendamente buena”, afirmó, marcando el rumbo de Comcast mientras la industria observa el desenlace de esta histórica batalla corporativa.
