Rental Family Review: Brendan Fraser puede llegar al corazón de todos

“A veces lo único que necesitamos es que alguien nos mire a los ojos para recordarnos que existimos” esa frase de uno de los personajes de Rental Family es el núcleo del largometraje escrito y dirigido por Hikari con Brendan Fraser como protagonista. Una historia llena de emoción que puede llegar al corazón de cualquiera.

El concepto volátil de familia en la sociedad moderna se pone en juego en la película, de hecho, antes de que comience la proyección en el Festival Internacional de Mar del Plata, la directora dejó un mensaje claro: “a veces la familia que elegimos es la más importante”. Pero también destacó otra cosa y es la existencia de más de 300 compañías japonesas que se dedican a prestar el servicio del alquiler de personas para diferentes situaciones de la vida diaria.

Suena como un concepto distópico, pero es real, y quizás lo único que nos impide comprenderlo es la barrera cultural de occidente, tal y como le sucede a Phillip Vandarpleog, el personaje interpretado por Fraser en la película. Un actor estadounidense con muy poco trabajo y que vive solo en Japón, donde supo realizar una popular publicidad hace más de 5 años. En su desesperación, se termina topando con una empresa que se llama Rental Family, la cual contrata actores para que interpreten a diferentes personas en las vidas de sus clientes, por ejemplo, el padre de alguien, un periodista falso, un marido solo por una noche o la tercera persona en discordia en una situación de infidelidad.

Si bien comienza como una comedia, la película tiene la inmensa habilidad de ir acercándose a tu corazón a través de los diferentes personajes que presenta. El primero es obviamente Phillip, el entrañable personaje de Brendan Fraser, a quien lo vemos solitario y, en la superficie, puede parecer triste por no encontrar un trabajo que cambie su carrera, pero en realidad él está en busca de un propósito en la vida.

Acompañando a Phillip están Aiko (Mari Yamamoto), Takehiro Hira (Shinji) y Kota (Kimura Bun), los tres miembros de la empresa. A quienes se los nota compenetrados con su trabajo, pero tal vez olvidándose de la razón que los llevó a participar de una compañía tan particular: solucionarle la vida a las personas. Otra vez, el propósito en la vida de las personas juega un papel fundamental en el arco narrativo de cada uno.

Si bien a lo largo de la película Phillip interpreta a varias personas, la película se centra en dos trabajos: En uno, una mujer lo contrata para que sea el padre de su hija pequeña durante tres semanas, puesto que está por entrar a una prestigiosa escuela de Japón y necesita de la presencia de sus dos padres para lograrlo; en el segundo, lo contratan para ser un falso periodista que debe pasar tiempo con un histórico escritor y director para escribir su biografía antes de que pierda por completo su memoria. Shannon Gorman (Mia) y Akira Emoto (Kikuo) interpretan a estos dos personajes.

El conflicto de la película pasa por el hecho de que Phillip se termina acercando demasiado a Mia y Kikuo, quienes representan de alguna manera a la hija y al padre que nunca tuvo. En el medio de esta crisis existencial, el personaje de Fraser debe decidir si sigue buscando un papel que cambie su carrera actoral o si se dedica por completo a este nuevo trabajo que lo ha llenado de energía y le ha dado esperanza.

Si bien desde un principio nosotros podemos imaginar que estas dos historias nos llevarán al llanto, eso no quiere decir que estemos preparados cuando llega el momento. En el medio de instancias graciosas, la película nos va dejando escenas tiernas que nos tocan el corazón, mostrando la vulnerabilidad de los personajes y exponiendo también cuestiones profundamente culturales de Japón.

Brendan Frasier es fabuloso manejando esta incómoda mezcla de sinceridad, humor y sentimentalismo. Él es el corazón de esta historia que, aunque suena complicada es hermosamente sencilla y reflexiva. No sería una sorpresa que vuelva a estar presente en la próxima temporada de premios. Y lo mismo podríamos decir de Shannon Gorman, quien interpreta a la pequeña Mia de una forma que nos hace encariñarnos a todos con ella.

La necesidad de ser reconocidos y amados en esta vida que a veces nos lleva a cualquier lado, lo importante que es encontrar un propósito que nos permita seguir adelante sin tener que sufrir una pesadumbres diaria, lo imperativo que es en épocas como estas la conexión humana y la liberación que supone entregarse a ella es poderosa. Esa es la base de Rental Family y la razón por la que es la mejor película que vi del Festival hasta ahora.

Spoiler Show #11