Review: El Archivo de la Soledad en Juan Gabriel, debo, puedo y quiero.

1 Prólogo

La documentalista María José Cuevas entrega con su más reciente trabajo sobre Juan Gabriel una pieza que, más que una simple biografía, se siente como una destilación íntima y necesaria de un ícono cultural. Quienes han seguido su trayectoria—desde el vibrante, pero nostálgico, retrato de la vida y el ocaso de las vedettes en Bellas de noche, hasta la mirada crítica, contundente y respetuosa al sistema de justicia en La dama del silencio: El caso Mataviejitas—reconocerán de inmediato esa visión incisiva y la habilidad para adentrarse en territorios complejos sin caer en el morbo. Cuevas posee el don de tomar temas densos y populares y convertirlos en reflexiones profundas sobre la identidad y la cultura mexicana.

En este nuevo documental, la materia prima es oro puro y autogestionado: cuarenta años de archivos personales (videos caseros, conciertos, momentos familiares) recopilados por el mismo cantautor. Aquí, Cuevas hace un trabajo magistral de condensación, hilando estas imágenes inéditas con entrevistas en voz en off de sus hijos, colaboradores y amigos cercanos. Sin embargo, la verdadera revelación es que, a pesar de la pericia de la documentalista, el director invisible de esta historia siempre fue Alberto Aguilera Valadez. Él mismo, con su cámara, diseñó la narrativa que el mundo (y su familia) conocería, ejerciendo un control absoluto sobre su propia imagen pública y privada.

2 Dicotomía del espejo: Alberto vs Juan Gabriel

El documental ahonda con particular acierto en la creación dicotómica entre el hombre y el mito: Alberto y Juan Gabriel. Era una separación casi sagrada: Alberto no hablaba de Juan Gabriel en casa, y viceversa. Esta férrea división le permitió a la estrella mantenerse casi por completo al margen de los escándalos que la prensa anhelaba, ya fuera sobre su sexualidad, su paternidad o sus relaciones sentimentales. El público conocía su talento; su vida privada era un santuario infranqueable.

Pero es en el contenido de sus letras donde Cuevas elabora una de las tesis centrales del film: la soledad como un tema recurrente y fundacional. Sus canciones eran el vehículo de un anhelo profundo por la familia que se le negó en la infancia, el dolor por la muerte de su madre y la complejidad de sus relaciones con divas como María Félix, Rocío Dúrcal e Isabel Pantoja. Juan Gabriel, el artista más acompañado sobre el escenario, era, en esencia, un alma solitaria que transformó su desamparo en arte universal.

3 El show debe continuar pero en contra del machismo

El trabajo de Cuevas es también un espejo de la época machista que le tocó desafiar. En el México de antaño, ver a un hombre que no era un «charro» tradicional, con capas brillantes y movimientos coreográficos, era un acto subversivo que el establishment miraba con desdén.

El documental retoma un momento crucial en esta batalla cultural: su histórica presentación en el Palacio de Bellas Artes. Juanga, el artista de la cultura popular, fue duramente criticado por «aspirar» a pisar el máximo recinto de la «alta cultura» mexicana. No obstante, la documentalista enfatiza que el lleno total, con réplica en la Plaza de Toros, no solo lo legitimó, sino que grabó a fuego la verdad de su arte en la historia del país. Fue un triunfo de la emoción popular sobre el purismo elitista.

María José Cuevas logra un documental que honra la inteligencia con la que Alberto Aguilera construyó a Juan Gabriel. Es un trabajo que trasciende la anécdota biográfica para convertirse en una exploración sobre la identidad, la libertad y el poder del arte para sanar la soledad y desafiar la convención.

El documental de María José Cuevas sobre Juan Gabriel revela que el Divo se filmó a sí mismo por 40 años. Su archivo personal es el testamento de un genio que controló su narrativa para proteger a Alberto Aguilera de Juan Gabriel. Un triunfo de la soledad hecha arte sobre la convención machista.

Spoiler Show #11