No nos moverán, la memoria que carcome

En un departamento en el edificio Chihuahua en Tlatelolco, la familia de un funcionario del gobierno amanecen sin luz, sin agua y paulatinamente también se quedan sin servicio telefónico. Mientras tanto, en la plaza de Las tres culturas, una congregación de jóvenes se aglutina pacíficamente para presionar sobre un pliego petitorio. Pasaba la tarde y los dos hijos mayores, universitarios ambos, no llegaban y la madre temía lo peor. El sonido de fondo es un tic tac de reloj, altavoces de estudiantes hablando y tocando retirada por la hora. De pronto, el niño de la casa comienza a ver cómo le disparan a los estudiantes después de ver bengalas rojas en el cielo. Comenzaba la matanza. La persecución. (Rojo amanecer/Jorge Fons/1990)
El movimiento llevaba 146 días en activo desde el 26 de julio de 1968. La Universidad Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional fueron invadidos por el ejército mexicano. La renuncia del rector Javier Barros Sierra en protesta a la violación a la autonomía universitaria ocasionó que el movimiento se propagara por mas zonas del país en apoyo a la violencia y represión gubernamental.
Los edificios cercanos a la Plaza de las tres culturas aún mantienen los orificios que las balas causaron. Los sobrevivientes aún tienen las secuelas de esa noche. Los familiares de desaparecidos y muertos, solo viven por venganza.
Por eso, “No nos moverán” de Pierre Saint-Martin.

2 El rencor como móvil
Socorro es una mujer que vive en los edificios cercanos a la Plaza de las tres culturas. Distanciada de su hermana Esperanza. Su hijo único nuera, viven con ella. Tiene una amistad cercana con Sidartha, un joven al que ella ayudó a no llegar a la cárcel le da trabajo de ir a dejar o recoger escritos. La búsqueda de justicia es algo que la movió a estudiar leyes, pero no a olvidar a un halcón del cual solo tiene una foto sosteniendo el cuerpo de Coque, su hermano. Socorro quiere venganza después de casi 50 años.
Pierre Saint-Martin realiza una ópera prima que nuevamente abre el diálogo y la memoria acerca del movimiento de 1968. No es casualidad que su película estrene el 24 de julio, dos días antes del aniversario de inicio del movimiento estudiantil en México de 1968. Con 15 nominaciones al Ariel incluyendo a Luisa Huertas como mejor actriz, la convierte en la mejor película de este año. El arco que va desde el drama enervante y doloroso, a la comedia negra para regresar al fatalismo del contexto emocional de Socorro.
Socorro representa el abandono hacia el dolor. Esa falta de vivir por estar en el recuerdo. Este personaje vive mirando en el retrovisor y pocas veces viendo al frente. De este modo pierde la relación con su hijo. Tampoco puede ayudar a su nuera a recuperar su matrimonio y no se da cuenta que lleva arrastrando entre no olvidos a Esperanza, su hermana.

3 Dinámica familiar mexicana
El delineado de los personajes es muy concienzudo y apegado a la dinámica familiar mexicana. En algún momento de la película, hay un montón de películas en DVD apiladas una con otra. Una de estas es “Temporada de patos” (2004) de Fernando Eimbcke y ahí, con ese detalle, si el espectador es un poco conocedor de la cinematografía mexicana, te comunica cómo será parte del tono y dinámica de “No nos moverán”.
Los personajes circundantes son muy interesantes. Jorge, el hijo de Socorro está desempleado y su esposa lo acaba de abandonar, pero también está a la deriva por su madre y aunque es un hombre de casi cuarenta años, no puede dejar de ser su hijo.No puede abandonar a su madre en las manos de un rencor sin absolución, tampoco le permite ser un esposo. Lucia, la nuera es un personaje sumamente maduro y entiende que le pide algo a Jorge que no le puede dar y su decisión al final, es parte de esa dinámica familiar que sucede siempre en los hogares mexicanos.
La dinámica familiar viaja de la mano con su contexto político, social y filial. En México nos levantamos con desaparecidos, asesinados o asaltados, pero también desde ahí, debemos continuar con nuestra realidad familiar más cercana. Socorro debe convivir con esta deuda de venganza con su hermano Coque. Un sentimiento de culpa por una omisión que ella tuvo con Coque el mismo día de su muerte. El mexicano promedio debe de ser resiliente no solo a su gobierno, también a sí mismo, a sus irresponsabilidades y las consecuencias de sus decisiones democráticas. ¡Todos somos sobrevivientes de alguna forma!

4 La memoria absoluta
Con las quince nominaciones la Academia de Artes Mexicana, da fuerza a un relato que aunque sea desde la ficción, pone sobre la mesa un suceso que no debemos olvidar, porque corremos el riesgo de repetirla.
Su reconocimiento a Luisa Huertas como Socorro y Juan Carlos Colombo como Candiani, es no solo acertado, sino también necesario. Ellos representan a dos personajes que pagan honor a esa generación que sigue con un dolor dentro, que no han recibido justicia y probablemente, nunca la recibirán. Esta nominación se siente para ellos.
El tono en blanco y negro de “No nos moverán” la convierte en una cápsula de tiempo de memoria absoluta, pero también en una claustrofobia temporal y melancólica para el espectador. A través del tono de los grises el cinefotógrafo César Gutiérrez, trataba de transmitir esos grises que habitan entre el negro absoluto del drama fatalista y los grises de la comicidad que necesitamos en la vida, no se puede ser pesimista todo el tiempo. Una decisión acertada del director basado en haber visto una foto en blanco y negro donde un militar sostenía el cuerpo de un estudiante y sonriendo para la cámara. ¡La vida tiene un humor negro increíble!
Así, “No nos moverán” se convierte en la reminiscencia de esa memoria dolorosa que hoy a 57 años aunque cicatrizada es visible y esta película es aún el gritó a modo de recuerdo que no debemos ignorar. ¡Una ópera prima agridulce y relevante!