Bird, la magia dolorosa de crecer

“La vida es como la espuma, por eso hay que darnos como el mar”

-Y tu mamá también-

Los coming of age tienen una magia especial porque aunque no son un género en específico, pueden tener el estilo narrativo que necesite para desarrollar su historia. Algunas pueden abarcar toda la vida del personaje principal como “Boyhood” de Richard Linklater (2014). Película que abarca desde la niñez hasta la vida adulta y en casi tres horas el director abarca to un arco casi elíptico en el que Mason crece frente a nosotros. 

También puede ser como “Y tu mamá también” (2001) donde el crecimiento sucede en solamente un viaje y con un conjunto de experiencias específicas ambos adolescentes en compañía de una mujer mayor que ellos, maduran y entienden varias circunstancias de la vida. Pero no les toma toda una vida como en la de Richard Linklater.

Por eso, “Bird”. 

Bailey es una joven de 12 años que sufrió el divorcio de sus padres hace poco. Su padre la tuvo cuando aún era muy joven y después del divorcio ambos padres re hicieron su vida. Con medios hermanos por ambos lados parentales, Bailey se siente perdida cuando su padre le revela que se casara con una joven que conoce apenas hace tres meses. 

Recuerdo que la primera vez que vi una película coming of age fue un poco traumante. Yo tenía 12 años cuando mi mamá me puso “Kids” de Larry Clark y un guion de Harmony Corine. Si ya han visto esta película se imaginarán que para un adolescente de esa edad un infectadero de VIH es algo fuerte. A partir de ahí me costaba ver películas que implicaban el crecer, pensé que la vida era una tragedia. Bueno, no me equivocaba tanto. 

Andrea Arnold siempre escribe personajes desde la ruptura interna. Mujeres víctimas de sí mismas pero también de sus circunstancias y con Bailey no es diferente. Sus historias siempre vienen desde la marginación social, están sumergidas en un contexto familiar complicado y lastimosamente triste pero del que pocas veces ellas están conscientes. Bailey solamente sabe que algo está pasando y que ella debe reaccionar ante lo que sucede; la rebeldía con la protesta en combinación de la renuncia son sus formas de no aceptar estos cambios.

Lo mágico de esta historia es que Bailey conoce a un extraño joven que se llama Bird, que casualmente la acompaña en los momentos más difíciles. La directora nunca se detiene a ser obvia con el espectador o explicarle el realismo mágico o cómo sucede y tampoco si ese personaje es real o no. A diferencia de sus películas anteriores como “Fish Tank” (2009) o “American honey” (2016), este personaje aunque víctima de su rebeldía y contexto familiar, es el menos culpable de las consecuencias que vive, están implicadas en su mismo proceso de crecimiento y es más doloroso de lo normal.

Alabo mucho la actuación de Barry Keoghan como un padre joven que también está creciendo y aprendiendo a ser padre, pero que al mismo tiempo espera encontrar el amor, no obstante tiene a dos adolescentes en la casa que, al igual que él, están enfrentando sus propios cambios y crecimientos, pero también cometiendo sus mismo errores. Todo esto desde el punto de vista de Bailey, filtrado desde esa inocencia fallida y olvidada hasta por ella misma. 

Que hermosa es “Bird” de Andrea Arnold. Un coming of age generacional tan acertado, congruente pero al mismo tiempo mágico y sórdido que sus extremos la convierten en algo fantásticamente único.

Ya en cines 

Spoiler Show #12