Macario, todos traemos la muerte dentro

1 Una mirada foránea

En 1960 ya venía un declive de la llamada Época de Oro del Cine Mexicano. La reconvención del cine norteamericano, el auge de la televisión y la falta de narrativas nacionales ocasionaban un falta de productos cinematográficos relevantes. 

Bruno Traven fue un escritor y autor mexicano/alemán que escribió 12 novelas en las cuales siempre divulgaba lo poderoso de la cultura mexicana. Con una perspectiva extranjera y anarquista, siempre peleó por los derechos individuales y llevó la cultura mexicana a varios países como: Holanda, Alemania, Suecia, Francia, Italia y Argentina. 

Su novela “El tesoro de la sierra madre”, con un guion y dirección de John Huston es sobre dos americanos buscando suerte en el México de la década de los veinte, obtuvo tres Oscar como Mejor actor, mejor dirección y mejor guion. Desde entonces el escritor nacionalizado mexicano, daba a conocer la cultura y el indigenismo mexicano. La ruralidad siempre fue parte importante y relevante de sus relatos que después destacaría más en Macario.

2 El cine rural de Roberto Gavaldón

Gracias a Roberto Gavaldón “Macario” tiene todo el tiempo este sentido del campo donde siempre se impone la necesidad del cambio como una fatalidad y la muerte como una latencia trágica en la que el personaje principal siempre se siente al borde. 

Ignacio López Tarso crea un personaje al que no le hacen falta los diálogos cuando se delinean su contexto familiar y social que, aunque parece en su inicio un retrato de pornografía social de la vida rural del tiempo que está retratando, esto se difumina cuando la fantasía y la mística aparecen por medio de tres seres forma de “Cuento de Navidad”  de Charles Dickens. 

Macario no es un personaje típico, probablemente en su entorno sí, por la situación de pobreza que sufre. Macario está cansado de mantener a sus doce hijos y es aquí donde Bruno en su libro y después Gavaldón en la adaptación cinematográfica, exponen el egoísmo de un padre y desde ahí se rompen los paradigmas contra los que está luchando nuestro personaje principal y los principios en los que se rige el cine de Gavaldón.

Ahora bien, los paradigmas sociales contra los que lucha Macario, solamente se yuxtaponen con la fantasía onírica que inicia con una pulsión como el hambre y que lo lleva a vivir esta utopía que solo habita en su mente. Hay muchas películas que retratan muy bien esta idiosincrasia mexicana, no obstante es Macario la que expone como profecía que la única forma de escapar de la eterna realidad social mexicana es viviendo una telenovela.  

La película con su tono místico y su visión de la muerte conquistó al extranjero en su estreno en el Festival de Cannes y fue la primera película mexicana en estar en la selección oficial. Está atención festivalera hizo que Hollywood volteara a ver esta visión tan peculiar sobre la vida, la muerte y las tradiciones mexicanas, con un apego a la realidad social que solo Traven con su punto de vista extranjero y Gavaldón con su experiencia en el cine nacional, podían tener. 

3 La miseria y la mística de un pueblo

Gabriel Figueroa fotografía magistralmente el pueblo de Taxco que evocan perfectamente esa vida rural que bien puede englobar la de todo un país sumido en la miseria y el hambre. Marcado también por las clases sociales cuando, los hijos de Macario observan a través de una ventana enrejada, una ofrenda de día de muertos de una casa rica. -si me muero, ¿puedo venir a comer aquí?- pregunta ansioso el niño. ¡No mijo, esta ofrenda es para los muertos de los ricos, nosotros tenemos la nuestra- Le respondió su hermana mayor. 

La realidad social con la que el guion de Roberto y la fotografía de Figueroa plasman la miseria social en la que están hundidos la familia de Macario es dolorosa y entiendes las decisiones y el escape que Macario decide tomar para no enfrentarse a su circunstancia familiar. Esta mezcla entre el sueño y la realidad hacen que Macario sea algo relevante en la cinematografía mexicana y aunque no representa un parteaguas, sí es una joya extensiva de la época de oro que tanto nos gusta.

Siempre he dicho que el cine es producto de su tiempo y contexto político social y “Macario” tuvo que enfrentar una época complicadísima en la industria en la que no pudo ser nominada al Ariel porque la entrega de premios fue cancelada. Repito, la miseria la rodea por cualquier lado, incluso en su contexto político y social pero también de industria.

“Macario” de Roberto Gavaldón es poderosa social y visualmente, pero también disrruptiva en su narrativa y aspiración social a través de su personaje. Una visión real y única de un México que sigue escapando, sin éxito, de esas fallas políticas  que lo siguen lastimando y de donde la ficción lo sigue rescatando. 

Spoiler Show #11