Lo que no te mata te hace más perro… 25 años de Amores Perros

En los anales de la historia del cine mexicano no hay una ola específica con la que podamos decir “este es el nuevo cine mexicano”. En 1992 “Como agua para chocolate” de Alfonso Arau basado en el libro homónimo de Laura Esquivel, logró revivir las emociones de un espectador cautivado por las narrativas gringas y fue nominado a un Globo de Oro ese año.
Después en 1995, Jorge Fons dirige “El callejón de los milagros”, una adaptación de la película de 1963 “Zouqâq al-Midaqq” de Hasam El-Emam que a diferencia de la versión mexicana, está contextualizada después de la Segunda Guerra Mundial. A Jorge Fons le valió una nominación al León de Oro en Berlín ese año y diversos premios Ariel.
En 1996 Daniel Gruener continúa y explora más el cine de género con “Sobrenatural” con diversos homenajes a “El bebé de Rosemary”, la película llevada por Susana Zavaleta continuaba explorando nuevas formas de contar no solo historias dentro del desaparecido Distrito Federal, sino también nuevos géneros que se habían dejado del lado como el horror y terror.

“Elisa antes del fin del mundo” de Juan Antonio de la Riva con un maravilloso guion de Paula Markovitch, retrataba un trío de adolescentes en medio de una influyente pero también creciente violencia y crisis económica en el país. La película dialogaba con una clase media venida menos desde entonces y recibió el premio de la Audiencia en el Festival de Cine en Guadalajara en 1997. ¡Esta ola de Nuevo Cine Mexicano apenas empezaba!
Una discusión a media calle protagonizada por 6 amigos en calles del Distrito Federal llamó atención del público mexicano. “Sexo, pudor y lágrimas” de Antonio Serrano duró 28 semanas en cartelera desde el 18 de junio de 1999 hasta la primera semana del año 2000. La película de clasificación C cerró sus números con 3.7 millones de asistentes y 100 millones de pesos. (Gracias a Edgar Apanco por su data story telling).
Aquí se afianzaba cada vez más la nueva ola del cine mexicano. Un concepto de industria que se consolidó con la que sería un parteaguas dentro de la filmografía nacional.
Por eso, “Amores perros” de Alejandro G. Iñárritu.
2 Un parteaguas del cine mexicano

Alejandro G. Iñárritu fue fundador con un locutor y publicista, Martín Hernández de Zeta Films. Productores especializados en comerciales, cortometrajes y programas de televisión. Alejandro fue culpable de muchos de los mejores anuncios para Canal 5. Después conoce a un fructífero escritor y novelista en Guillermo Arriaga con el que escribió lo que ellos llaman “La trilogía del dolor” que comenzó con “Amores perros” (2000), después “21 gramos” (2003) y “Babel” (2006).
“Amores perros” fue el primer gran blockbuster de este siglo con más de tres millones de espectadores. Su narrativa temporalmente rota y sus tres historias encontradas lograron conectar no solo con el público mexicano con ganas de ver cosas distintas, sino también con un público internacional. Además de la crítica especializada de uno de los festivales de cine más importantes de mundo: Cannes. El 14 de mayo del 2000, “Amores perros” ganó la Semana de la crítica y su estreno en cine mexicanos fue exactamente un mes después.
La cinta plasmaba una Ciudad de México sórdida por momentos que recordaba ese universo ripsteniano. Con esas secuencias acompañados de “El chivo”, encarnado por un extraordinario Emilio Echevarría. Su personaje, oscuro y misterioso contrastaba con la historia anterior de Valeria y Daniel. Una pareja madura, él un editor de revista y ella una modelo española con auge en México que por azares del destino colisionan con Octavio (Gael García) y Jorge (Humberto Busto) en un aparatoso accidente de auto con el que tres historias se entrelazaban irremediablemente.
3 Una nueva narrativa

La temporalidad rota y estilo coral de “Amores perros” no era tan habitual en México, incluso tampoco tanto en el extranjero. Guillermo Arriaga escribió una historia que pudiera contar relatos más reales fuera de las historias lineales de telenovela a las que el espectador mexicano estaba acostumbrado. El tono capitular, desconcertante por cierto, dislocaba a quien la veía al no saber hacia dónde nos dirigíamos dentro de la historia.
También, muchas veces una cámara tambaleante en escenas de persecución con Octavio y Jorge huyendo de un peleador de perros gracias a una trifulca del mismo negocio. Rodrigo Prieto (Pedro Páramo/2025), ya empleaba una fotografía que iba acorde con los personajes y situaciones que quería retratar. Una atmósfera predominantemente sucia y metropolitana, enmarcaba tres dramas hilados por el engaño, la traición, el amor y el dolor.
Todos, absolutamente todos los involucrados vieron despegar sus carreras a partir de ahí. Gael García Bernal se anotó otro blockbuster mexicano el año siguiente(2001) con “Y tu mamá también” de Alfonso Cuarón que logró reunir 3.2 millones de espectadores. Iñárritu, después dirigió su primer incursión en el cine internacional con “21 gramos” que tenía como protagonistas a Naomi Watts y Benicio del Toro. Rodrigo Prieto, se encargó de la fotografía de “Frida” en el 2002 con la que fue nominado al ASC (American Society Cinematographers); después participó en la nominada al Oscar “Brokeback Mountain” de Ang Lee.
4 Lo que no te mata te hace más perro
“Amores perros” tuvo su estreno anticipado dentro del Festival Internacional de Cine de Guanajuato en el 2000. Se vio en 180 cines y llegó a estar con un estreno en cascada en 199 salas mexicanas. Logró reunir en su totalidad 3.6My 109 mil espectadores con una recaudación de 95 millones de pesos. Hoy sigue siendo la películas 44 de la historia de recaudación del cine nacional y 19 en espectadores.
La cinta logró 11 premios Ariel y empató con “El callejón de los milagros” y “Temporada de patos” como la mejor película con más premios obtenidos. Todas narradas en la hermosa y caótica Ciudad de México. En 2025 tuvo una proyección dentro de la sección Cannes Classics en la que estuvieron presentes Alejandro G. Iñárritu y Gael García Bernal.
Hay un cine mexicano antes y después de “Amores perros”. Las narrativas cambiaron y nuestro cine comenzó a causar revuelo internacional. Los festivales tipo A comenzaron a dar espacios a nuevos directores como Alfonso Cuaron y Guillermo del Toro. El ya autor Alejandro G. Iñárritu supo, sin querer, encontrar el momento para contar una historia distinta con tres segmentos dramáticos enmarcados en una ciudad delirante donde todos los días convergen nuevas historias. Nos encontramos unos a otros con interacciones involuntarias que pueden o no entrelazar nuestras vidas de forma permanente.
Hoy hace un cuarto de siglo se proyectó por primera vez «Amores Perros» de Alejandro G. Iñárritu en el GIFF (Festival Internacional de Cine de Guanajuato). A manera de petición, sería histórico que Sara Hoch, directora del festival, considerara una proyección de aniversario tal cual Cannes lo hizo el pasado mes de mayo. La vida, como la muerte se compone de ciclos y la ópera prima de Iñárritu merece cerrar estos 25 años en el festival que le abrió las puertas en México.
Con “Amores perros” y sus tres historias rotas y oscuras, nos dimos cuenta que lo que no te mata te hace más perro. “Gracias por estos 25 años de sordidez urbana!