Las Mentiras de Ripstein

La primera vez que vi el nombre Ripstein fue cuando vi “El coronel no tiene quien le escriba” (1999). Me pareció en su momento una historia depresiva, triste y desesperanzadora. Seguramente no era la mejor carta de presentación para un joven de 16 que buscaba ver una película. Aunque era una adaptación cinematográfica de la obra literaria homónima, sus personajes estaban muertos en vida en un contexto sórdido, fúnebre y roto. ¡Pensé, que nunca querría ver nada más de quien fuera ese nombre Ripstein. 

Después llegaron tardíamente “Profundo carmesí” (1996), “Principio y fin” (1993) y mucho después en un intento de por fin ponerme al corriente: “El lugar sin limites” (1978), “Cadena perpetua” (1978). Nunca dejé que el tiempo me ganara más no viendo obras como “Las razones del corazón” (2011) y “La calle de la amargura” (2015). Por último, después de tanta oscuridad humana y claroscuros inertes, “El diablo entre las piernas” (2019). ¡Arturo Ripstein me había conquistado!

Por eso, “Mentiras” de Gabriel Ripstein.

Seguramente pensaban que yo estaba confundiendo al padre con el hijo. No. No obstante el trabajo de Gabriel Ripstein tampoco ha pasado desapercibido. Gran guionista de películas que han marcado fuerte mi gusto cinéfilo y siempre un gran observador de la oscuridad humana, también fatalista pero, mucho más luminoso que su padre. 

Cuando vi que los créditos de “Mentiras” incluían su nombre en la dirección, la serie captó por completo mi atención porque, a pesar que he ignorado la obra hasta la fecha, el que un Ripstein dirija algo como un musical icono de la cultura pop mexicana en los últimos dieciséis años, resultaba atípico porque Ripstein es sinónimo de sórdido, miseria, oscuridad y desesperanza humana. Ver colores en una producción bajo este apellido es algo a lo que le debemos poner atención. 

“Mentiras”, es una obra dirigida y escrita por José Manuel López Velarde y su gran éxito fue la referencia nostálgica de la década de los ochenta por medio de muchos elementos pero principalmente dos cosas: la música y las telenovelas mexicanas. Para ese entonces, me refiero a los ochentas, ya habíamos tenido telenovelas icónicas con personajes del mismo tamaño como “Cuna de lobos”, “Cadenas de amargura”, etc. También grandes canciones como “El me mintió” de Amanda Miguel y “Aire” de Yuri. ¡Sin duda, una gran mezcla si haces eso en teatro a modo musical!

Luis Gerardo Méndez se le ocurrió la gran idea de adaptar este éxito de casi ya dos décadas, a una serie de televisión. Otra gran idea si me lo preguntan. La adaptación generaba dudas y miedo entre los que han visto y aman la obra, pero también los que no sabíamos nada de este fenómeno pop, más que eso, que es algo relevante en la cultura actual. 

Los aciertos de “Mentiras” la serie son varios y entre estos se encuentra su cast: Belinda, Mariana Treviño, Luis Gerardo Méndez, Regina Blandón y Diana Bovio. Todos con una química increíble entre ellos y en un tono en farsa que raya en la caricatura pero es que, los dramas mexicanos son tan absurdos que podrían ser caricaturas. 

Las canciones: la selección musical va desde Yuri, Amanda Miguel, Daniela Romo, Emmanuel, Mijares y más. Varios de estos con cameos interesantes en diversos capítulos. Cada una de estas canciones insertadas perfectamente con un desarrollo de personajes e historias bien armados y un diseño artístico de época grandilocuente, extraordinario. ¡Los ochenta nunca se habían visto y escuchado mejor!

La historia: al principio juega a ser un whodunnit muy divertido con actuaciones exageradas, vestuarios estrambóticos y colores contrastantes que logran una inmersión en la historia bastante efectiva además, de los elementos en combinación que ya mencioné arriba. ¡Las telenovelas tienen toda la culpa!

La nostalgia: “Mentiras” atrapa por medio de un efectivo efecto nostálgico al espectador desde el principio porque el primer capítulo y la primera canción de Amanda Miguel y presentando al elenco es erizante. Te sabrás todas las canciones.

La teatralidad: la serie dialoga muy bien con su época, con sus canciones, sus artistas pero también con su origen. El teatro en la serie es la sangre que le da vida porque todo lo evoca; desde las actuaciones hasta el diseño de sets y vestuario. Por momentos parecía que veía los antiguos televiteatros, solo que con cámaras más ágiles y sí, más modernos. 

“Mentiras” la serie funciona muy bien. Es nostálgicamente aplastante y logra conectar con las emociones de su espectador y sobre todo rendir homenaje a toda una época que nos marcó con música, moda y drama. 

Ya en prime. 

Spoiler Show #11