Hace 25 años se estrenó Destino Final con Devon Sawa y Ali Larter. Tengo presente la fecha porque, contaré algo que nunca he contado por respeto a mi familia, pero bueno, espero que entiendan que ya fue hace 25 años:
Un 9 de noviembre de 1999, el vuelo 725 de la aerolínea mexicana TAESA, salió de la ciudad de Tijuana, haciendo escala en la ciudad de Guadalajara y Uruapan, Michoacán. En la segunda escala subía la abuela de mis primos hermanos, hijos del hermano de mi mamá. La señora iba con la nieta más pequeña de esa familia, una niña de 5 años de edad. Se dirigían a la Ciudad de México. Alrededor de las 19 hrs, al despegar de la ciudad de Uruapan, la elevación excesiva de la nariz del avión comenzó a causar que el Capitán Jesús José Gracián perdiera el control y a los primeros 12 km se estrellaran en un campo de aguacates.
Mi primo mayor, se preparaba para ir a la escuela, y vio la lista de pasajeros del vuelo de su abuela en las noticias y se enteró de la trágica noticia. Que su abuela y prima pequeña habían muerto en ese accidente.
Destino final estrenó en cines el 21 de julio del 2000, obviamente yo la esperaba.
Por eso, “Destino final: lazos de sangre.”
Stefanie atormentada por una pesadilla violenta recurrente, regresa a casa para encontrar las respuestas a un secreto familiar que puede romper el ciclo y salvar a su familia del horrible destino que inevitablemente les espera y que se ha detenido tantos años gracias a una premonición que la matriarca tuvo en la década de los setenta.
Primero que nada, debo decir que esta película no la van a disfrutar aquellos que no les hayan gustado las anteriores. Para que “Destino final: lazos de sangre” pueda gustarte, tienen que pasar una de dos cosas: que nunca hayas visto nada absolutamente de la saga o bien, que seas fan de absoluto.
Menciono lo anterior porque “Lazos de sangre” es el regodeo irónico y absurdo llevado a la décima potencia a comparación de sus entregas anteriores. Esta nueva aventura tiene grandes aciertos y también bastantes fallas que han sido las mismas desde su primera parte, pero las cosas buenas son más poderosas que el montón de las malas por ser un terreno conocido para muchos que ya conocemos la saga. Lo que logra con su guion va a un estándar más alto en comparación con sus partes anteriores, exceptuando a la primera por supuesto.
«Destino final: lazos de sangre” ¿es más de lo mismo? ¡Si! Tampoco les mentiré, la película ofrece muertes que se esperan como siempre y, por eso la advertencia de los párrafos arriba. No obstante si ya sabes a lo que vas y eres de los que entra fácil en la fantasía sobrenatural de la saga, te la vas a pasar, no solo bien, te vas a divertir como en ninguna otra entrega porque esta sexta parte es la que más se ríe de la muerte y de sus juegos, pero también de sus víctimas, que las películas anteriores. La comedia ya había estado presente dentro de la saga en la quinta parte, pero fue solo un personaje, aquí la ironía es más mórbida y la muerte se vuelve mucho más sarcástica que nunca.
Los guionistas Guy Busick y Lori Evans Taylor, elaboran un guion meticuloso y más elevado que antes, con esto no digo que sea el super guion, pero si lo comparamos con los predecesores, “Lazos de sangre” peca un poco más por su atención al detalle para cubrir, en apariencia, dos líneas temporales, una pasada y una presente, para tener al espectador al filo de la butaca, pero también literal, muerto de risa por los sucesos tan absurdos que hacen posible las sofisticadas muertes de cada uno de los miembros de esta familia que está condenada, pero es que en realidad todos lo estamos.
Los escritores hacen del uso del McGuffin (elemento al que se le da atención pero que no es crucial en la historia) algo recurrente, creo que en cierto punto abusan. La línea temporal del pasado es el más obvio, aunque ahí hay un hilo crucial que repercute en el presente; es la descendencia de Stefanie por la que deberíamos estar más preocupados. Pero es aquí donde la historia tiene su mayor falla, pero sin este evento canon de la historia, todo sería aún más incongruente e innecesario.
Ahora, me gustó mucho la forma en que la historia te explica muy bien, con una proyección familiar, quiénes son los siguientes en morir. Hace dos líneas descendientes que dependen de la edad para ir muriendo, me refiero a quien nació primero y quien después en la familia. Teniendo esto en cuenta, te queda claro los que serán los siguientes, pero solo después de revelarse otro gran secreto familiar que altera la lista de la muerte y por supuesto, nos aplica un excelente giro de tuerca a menos de la mitad de la historia. ¡Inteligente y arriesgado!
Algo que siempre agradezco de estas películas es el buen uso del lenguaje cinematográfico. Los planos detalle hacen su magia al marcarnos cuáles serán los objetos determinantes en la muerte de cada uno de los objetos que intervienen. En “Rebecca” de Alfred Hitchcock, hay una escena en la que Maxim (Laurence Olivier) hace una descripción de las acciones del personaje de Rebecca, una persona ya inexistente, un fantasma, a su nueva esposa. Es una escena clímax y Hitchcock te lo está contando todo con la cámara. Los planos parecen perseguir a alguien que no está pero, sin verla, está presente y tú como espectador parece que estás viendo a Rebecca levantarse, caminar y desplazarse por el cuarto, pero no hay nadie. Para lograr esto efectivamente se necesita un excelente manejo del lenguaje cinematográfico y paradójicamente una película como “Destino final” lo ocupa de la forma más efectiva que he visto en muchos años. ¡La muerte es un personaje más!
“Destino final: lazos de sangre” retoma este lenguaje, necesario, en su forma de contarnos la historia y lo mejor de eso es que también se burla de esta narrativa al crear humor muy negro al respecto.
Con un guion mucho más estructurado y meticuloso de lo normal para esta saga, #DestinoFinalLazosDeSangre logra ofrecer + de lo de siempre pero, de forma más inteligente y efectiva.
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