En el año 2001, Martin Lawrence protagonizó Locuras en la Edad Media (Black Knight), una comedia de viajes en el tiempo que combinaba humor físico, sátira histórica y el carisma histriónico tan característico del actor. Pero no mucha gente la recuerda…
La película sigue a Jamal Walker, un empleado de un parque temático medieval que, tras caer en un foso misterioso, es transportado mágicamente a la Inglaterra del siglo XIV. Convencido de que todo es un elaborado espectáculo, Jamal se enfrenta con incredulidad a los peligros de la época hasta que se da cuenta de que está realmente atrapado en el pasado.
Si bien Locuras en la Edad Media tenía todos los elementos de una comedia ligera y entretenida, la película no logró el impacto esperado y terminó siendo un fracaso en taquilla. A pesar de la popularidad de Martin Lawrence, la película recaudó apenas 39 millones de dólares a nivel mundial contra un presupuesto de 50 millones.
Para el director Gil Junger, el fracaso de Locuras en la Edad Media no fue una sorpresa, ya que enfrentó tres problemas clave que afectaron su rendimiento en cines. El primero fue el cambio de fecha de estreno. Originalmente, la película iba a debutar en enero de 2001, durante el fin de semana del Día de Martin Luther King Jr., una fecha en la que históricamente se lanzaban películas dirigidas al público afroamericano. Sin embargo, el estudio decidió moverla a noviembre para aprovechar el feriado de Acción de Gracias, sin prever que coincidiría con el estreno de Harry Potter y la piedra filosofal. La adaptación de la saga de J.K. Rowling se convirtió en un fenómeno inmediato y dejó a Locuras en la Edad Media sin posibilidades de competir por la atención del público.
El segundo problema estuvo en la estrategia de marketing. Según Junger, el tráiler promocional realizado por el estudio no reflejaba la historia que querían contar. En lugar de mostrar la combinación de comedia y aventura con un personaje moderno en un entorno medieval, la publicidad se enfocó exclusivamente en los momentos más exagerados y físicos del humor de Martin Lawrence. La película fue vendida como una comedia boba, lo que pudo haber desalentado a una parte del público que esperaba algo más.
El tercer factor que influyó negativamente en la película fue un escándalo protagonizado por Martin Lawrence antes de iniciar el rodaje. Según recordó Junger, seis meses antes de filmar Locuras en la Edad Media, el actor fue arrestado en Los Ángeles tras un episodio en el que fue encontrado en estado alterado, portando un arma de manera errática en plena vía pública. Este incidente afectó su imagen en la industria y generó dudas sobre su estabilidad en ese momento. Aunque Lawrence logró completar el rodaje sin inconvenientes, la controversia alrededor de su comportamiento impactó en la percepción del público y pudo haber influido en el desinterés general por la película.