Una pequeña confusión, ¿felices los cuatro?

Hirokazu Kore-eda en el 2013 nos cuestionó acerca de la paternidad y las posibilidades infinitas que existen alrededor de esta con «De tal padre, tal hijo». En un Japón moderno, dos parejas a los años se enteran que tuvieron a sus hijos al mismo tiempo en el mismo hospital y accidentalmente fueron intercambiados. Educaron y se encariñaron con el hijo de otro.

Ariel Winograd con un guion de Marcos Bucay, van más allá de esta idea y plantea el posible error desde la fecundación cuando dos parejas de distintos niveles socioeconómicos y culturales en la Ciudad de México, se someten a un proceso de inseminación y el esperma de uno fecunda la esposa de otro y pues hubo una pequeña confusión. 

A partir de aquí la película comienza una premisa con un tema complejo que se aligera a través de la comedia. Me refiero a complejo por no decir de implicaciones emocionales, psicológicas, familiares, sociales y de identidad a largo plazo para dos niños. 

La paternidad ha sufrido una deconstrucción en los últimos diez años. Hoy se barajan mil y un posibilidades de criar un hijo. Existen madres solteras, papás solteros, familia monoparentales, homoparentales y desde siempre todos nos hemos enterado de alguien que fue criado por otro hombre y no su padre biológico y viceversa. Las posibilidades son infinitas y muchas, no es que se hagan en un plan, simplemente casi siempre solo suceden. 

Me interesa mucho el diálogo que una película mexicana cómica con este tema dialogue tan de cerca con una historia de un autor cinematográfico japonés porque aunque con tratamientos distintos en su narrativa, ambas historias reflexionan sobre la paternidad a un nivel profundo y siempre cuestionando sobre la verdadera paternidad: ¿Es biológica o es vivencial? ¿Es ambas?

Considero una curiosidad importante que la película mexicana vaya más allá del cuestionamiento que la japonesa. No creo que tampoco este planteamiento sea la primera vez que se plasma en el cine. Regularmente las comedias mexicanas no cuestionan cosas tan intrincadas y es bueno también que la película llegue a un punto final sin dar respuesta absolutamente todo para dejar más cuestionantes sobre las consecuencias. 

Sería importante hacer un ejercicio de ver estas dos películas, de distintas culturas y latitudes que aportan, pero también amplían la deconstrucción del concepto “paternidad”. Una va más lejos que la otra pero, son igual de complejas a largo plazo a causa de las vinculaciones emocionales que ambas parejas tienen con los niños, no obstante, después, también entre ellos. 

Esto tampoco sería posible sin las actuaciones de los cuatro actores implicados en esto: Juanpa Zurita, Vico Escorcia, Ana de la Reguera y Cristo Fernández. Hay química, hay talento y también en la parte dramática, compromiso con cada uno de los personajes porque, la película no se salva de la estructura de estas comedias que tienen un ritmo predeterminado, un clímax predecible pero el viaje es lo que realmente vale la pena. ¡Muy bien por el cast!

Ahora, dejo una pregunta sobre la mesa: ¿es la comedia el único género con el que podemos hurgar en recovecos emocionales de esta complejidad? Me gusta la comedia y también genera el diálogo de forma amable respecto a este tipo de temas, pero… !Meh¡ Vayan a verla y coméntenla después entre ustedes porque ahí está lo verdaderamente interesante y me encanta que el cine mexicano proponga este tipo de complejidades humanas en películas que parecen que no lo son. 

“Una pequeña confusión” de Ariel Winograd es un estudio interesante, a forma de comedia, sobre la deconstrucción de los conceptos sociales pre concebidos que tenemos unos con otros y también sobre la paternidad. 

¡Una concepción sumamente divertida y original! 

Spoiler Show #11