La Sociedad de la Nieve de Juan Antonio Bayona muestra el poder crudo de lo humano

13 de octubre de 1972. Un equipo de rugby uruguayo viaja en avión para ir a cubrir una competencia. Para muchos era la primera salida de su vida, para otros era ya era algo de rutina. Nadie se imaginaba que este sería el último viaje de unos tantos. De esta historia hay un caso real en un libro homónimo: La Sociedad de la Nieve de Pablo Vierci. 

El poder de lo humano es un claroscuro. Dentro de las películas nominadas a mejor película de habla no inglesa en los Globos de Oro y que probablemente se repita para los Oscar, se encuentran dos películas que plasman esta dicotomía humana: The Zone of Interest (ya hay una reseña aquí) y La Sociedad de la Nieve. Ahondemos en la segunda.

Juan Antonio Bayona es un director con una firma ya reconocible. Impulsa planos y montajes que nos hacen deducir; desde un inicio sabes que es algo de su lenguaje cinematográfico sus primeros y primerísimos planos que los describen una emoción o la misma tensión de la escena. También sus tomas abiertas nos describen el lugar donde se encuentran los personajes. La música, que en este caso la realiza Michael Giacchino y mantiene una emoción palpitante todo el tiempo. Bayona es un autor en toda la extensión de la palabra.

La historia la conocemos y la reconocemos. Pero con Bayona pega más en todo sentido. El director reinventó un relato del cual ya sabemos el final, pero también sus detalles de canibalismo, supervivencia y solidaridad humana que han dado la vuelta al mundo en distintos libros, varias películas; historias que retomaban el suceso como base para otro tipo de relatos: Yellowjackets (2022) fue una de estas pero al ser derivativas son exitosas, no innovadoras. 

Bayona brinca estos obstáculos sin ningún problema y establece un relato efectivo que conjunta el testimonio real y un montaje armado de un narrador en voz en off como columna vertebral que sirve como guía para todo: para la historia, la descripción de los personajes y el clímax emocional que resulta en una firma autoral para el director. Michael Giacchino, como más arriba, juega un papel crucial, determinante en establecer las atmósferas emocionales para tocar las fibras del espectador y es parte del estilo cinematográfico contundente de Bayona porque es en planos cruciales que la composición de Giacchino resplandece.

La Sociedad de la Nieve funciona por una sencilla razón: es real en todo sentido al ser una historia que sucedió, pero también porque su director se empeñó en todo momento de mantener un diseño de producción y de sonido lo más cercano a la realidad posible. Incluso la producción regresó al Valle de las lágrimas, lugar del accidente, a grabar el viento y los ruidos del lugar e implementarlos en la película.

Es la primera vez que no solo se cuenta la historia de los supervivientes, también de los que murieron en la montaña, y es este enfoque del sacrificio que representó que ellos vivieran, la conciencia de la muerte de los que ya no están con resultado hoy en una pantalla de cine. La Sociedad de la Nieve cuenta con una fuerza humana impresionante porque tiene un equipo de trabajo que la ha empujado a ser, no obstante son esas historias de los que no vivieron las que le están dando este impulso a un nuevo relato, a esta nueva narrativa que resulta en un homenaje crudo, cruel, pero esperanzador y emotivo.

Actualmente La Sociedad de la Nieve se encuentra nominada a Mejor película de lengua extranjera en los Globos de Oro y compite con The Zone of Interest de Jonathan Glazer, Hojas de otoño de Aki Kaurismaki, Anatomía de una caída de Justine Triet y Vidas pasadas de Celine Song. Una dura contienda, una de las más reñidas que he visto en varios años porque todas son excelentes historias de excelentes directores. Sin embargo, La Sociedad de la Nieve destaca porque tiene la cámara más brutal, voraz y emotiva de Juan Antonio Bayona. Es una bomba de emociones, de un humanismo tremendo que resulta en un trabajo cinematográfico fuerte, contundente, que termina por dejar al espectador en un estado emocional entre el shock y la emotividad profunda.

Ya en cines y el 4 de enero en Netflix.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=XKM6LZGZVtI
Spoiler Show #11