Ernest and Celestine (2012) representó para el cine de animación todo un logro al presentar la historia inusual entre un oso y una ratoncita con una amistad fortalecida por la empatía y la comprensión del uno por el otro. Benjamin Renner, uno de los directores de Ernest and Celestine, se aventura a lanzar Migration (¡Patos!), un largometraje familiar de alto alcance. Lo refiero así porque su anterior trabajo antes de este es sumamente conmovedor pero también muy discreto en cuanto a taquilla. Digamos que no alcanzó al gran público.
Migration (¡Patos!) es sobre una familia de patos que intenta convencer a su sobreprotector padre, Delroy, para que se vaya de vacaciones y vivir una aventura como ninguna. El estanque en el que viven ya no es suficiente para todos los integrantes. Sin embargo, el papá pato no dejará a su familia que se exponga a los riesgos del exterior lejos del estanque donde lo tienen todo.
Casi nunca veo cine de animación y pocas son las películas de este género y familiares que logran marcar mi memoria por su historia, animación y carisma de los personajes. Migration (¡Patos!) es una historia que logra abordar temas y no solo entretener. Delroy es la imagen de un padre asfixiante que no deja que sus hijos crezcan y levanten las alas. Es la metáfora perfecta sobre el tema de cuando los hijos de una familia necesitan dejar el nido, un lugar de comodidad donde lo tienen todo, sin necesidad de migrar y estar en peligros como: depredadores, humanos, ciudades y el riesgo de convertirse en pato a la naranja. Por cierto, este chiste hubiera sido un cliché sin resultado sin la excelente ejecución del guion y los diálogos que son redondos y muy inteligentes sin caer en el doble sentido para poder entretener a las familias.
En cuanto a lo anterior, en la actualidad el doble sentido se vuelve una herramienta para hacer chistes que abarquen a los niños sin ofender el lenguaje inocente pero que también haga reír a los padres. Aquí no hay eso: Migration (¡Patos!) es totalmente familiar e incluso puedo decir que dialoga con una inocencia que tenía mucho que no veía en una película de animación de ningún tipo. La forma de transmitir un discurso sobre la unidad familiar, la empatía y los no prejuicios ante todo lo desconocido es contundente, sensible y conmovedora.
Seguramente encontrarás lugares comunes del cine y del género, no obstante, y si algo se le tiene que agradecer a Migration (¡Patos!) es que su intención aparte de entretener es unir a la familia. Sin dobles mensajes, ni discursos, ni ideologías más que el amor, la empatía y cuidado de los unos por los otros respetando las distintas libertades que se requieren en el camino.
Migration (¡Patos!) de Benjamin Renner y Guylo Homsy es una épica de animación hermosa, conmovedora y reflexiva sobre la unión familiar y lo importante de valorar cada momento juntos. El director de Ernest and Celestine nos contagia de empatía y amor con una sorprendente técnica que nos lleva a nuevas alturas y personajes entrañables. ¡Justo lo que necesitábamos para esta temporada navideña!
Ya en cines.