La Torre de Babel, según la biblia, fue una edificación que los descendientes de Noé, en la era post diluviana, construyeron que pudiera servir como un salva vidas en caso de que volviera a suceder un fenómeno natural de las magnitudes como lo fue el diluvio bíblico. Algunos estudiosos y teólogos dicen que Dios, al ver la rebeldía de los humanos y su desafío con la propia torre, decidió confundir sus lenguas.
La recolección de imágenes en el cine documental es todo un lenguaje. El montaje final de una colección de videos, fotos o testimonios no requieren de un diálogo porque todo eso junto habla por sí solo. Agnès Varda, precursora de la nouvelle vague, se llamaba a sí misma una «pepenadora de imágenes» en su afán de captar lo que a ella le parecía interesante o que se podía contar una historia. Por eso, Un lugar llamado música.
Enrique M. Rizo comenzó Un Lugar llamado música con la idea de solo filmar el proceso del concierto del compositor Phillip Glass. El acercamiento se dio por medio de amigos en común y mails, y cuando el compositor accedió dijo que le interesa mucho hacer algo pero con la condición de incluir a la comunidad de músicos wixárika. En el camino se encontraron Daniel y Erasmo Medina, dos compositores de Santa Catarina, población huichol con un dialecto que no es inglés, tampoco español; Phillip Glass, músico norteamericano, no habla más que inglés. Todos son músicos.
Es escolástico que un hombre en una comunidad huichol wixárika que compone música con una guitarra pequeña haga una colaboración profesional con uno de los músicos y compositores más importantes del mundo del cine y de la música. Probablemente Daniel y Erasmo Medina desconocen el alcance de la colaboración que en su momento estaban por completar. Real de Catorce fue el primer escenario que, con oídos expectantes, recibió la primera colaboración entre ellos.
Glass es un compositor minimalista. Con solo un piano y algunas cuerdas logra, emocionalmente hablando, grandes diálogos emotivos dentro de quien lo aprecia en un concierto o bien, en una película. Daniel y Erasmo Medina, compositores huicholes locales de su comunidad, van caminando entre las calles de una urbe que no conocen portando su kamirra o katuni (camisa larga) abierta de los costados y sujeta a la cintura con el juayame (una faja ancha y gruesa) hecha de lana o de estambre. Ambos cargan sus instrumentos, dos guitarras sencillas y pequeñas hechas de madera. Se dirigen a una presentación con Phillip Glass ante un público internacional.
Para Glass, hasta ese momento la música probablemente era la forma de establecer la atmósfera dentro de una película. Ahora es un idioma con el cual se comunica con Daniel y Erasmo Medina. Para Daniel, la música es la alabanza a su dios venado, pero antes de su concierto con Phillip, fue un acto de transgresión cultural al comunicarle a los ancianos de su comunidad que irían a tocar a otras tierras. De inmediato los elders wixárika se opusieron a llevar su cultura al exterior.
Un lugar llamado música muestra dos visiones distintas de un mismo lenguaje. Glass lo ve como un arte del cual puede vivir y se puede expresar día a día y los hermanos Medina como un medio espiritual y de conexión ancestral. Los tres están conectados en un lugar común donde el lenguaje sin ser hablado se entiende, donde la comunicación sin ser entendible se siente, el lugar donde las emociones se transmiten. Palabras que sin decirse, se saben.
Un lugar llamado música ya está en cines.