Pet Sematary es un libro de Stephen King fue publicado en 1983. La idea de esta historia de la mente del escritor más adaptado al cine de la historia de la literatura y la industria cinematográfica se debe gracias a una historia personal que tuvo con el gato de su hija al ser atropellado por un tráiler en una carretera y cómo debía explicarle la muerte a su hija pequeña. A partir de ese evento escribió la posibilidad de que un hijo muriera atropellado de la misma forma y la forma de traerlo de regreso.
El libro tuvo una adaptación en telefilm de 1989 que dirigió Mary Lambert con guion del mismo Stephen King, película que fue aporreada por la crítica pero que, curiosamente, se ha vuelto una de culto que hasta el día de hoy la hace relevante. En 2019 tuvo una readaptación para la pantalla grande a cargo del tándem direccional Kevin Kolsch y Dennis Widmyer, cinta también destrozada por los críticos… pero esta vez los espectadores también la odiaron. Ahora tenemos una precuela: Pet Sematary: Bloodlines (Cementerio de Animales: El Origen).
Me pregunto: ¿para qué continuar con una línea que no tuvo éxito para nada? Pet Sematary de 2019 fue un rotundo fracaso. Y ahora con una precuela que se inclina más a la línea de esta y no de la clásica me causa un poco de confusión al pensar que los que dirigen las compañías productoras como Paramount Pictures no tienen idea de lo que hacen o quieren hundirse solas.
Pet Sematary: Bloodlines (Cementerio de Animales: El Origen) está situada a finales de los años sesenta e inicios de los setenta. Jud Crandall está a punto de irse de Ludlow con su prometida al Cuerpo de Paz a prestar servicio. No es gran cosa, pero cualquier motivo que los haga escapar de ese pueblo es bienvenido. Al intentar su ida, se encuentran con el perro de Timmy Batterman, joven que ha regresado de la guerra de forma muy extraña. El perro ataca sin razón a la novia de Jud, lo cual provoca que regresen y se frustren sus planes. Pronto Jud comienza a descubrir el demoniaco secreto que esconde el pueblo de Ludlow…
El cine de terror actual es muy derivativo; siempre viene de algo que ya conocemos o refiere a otras películas que se han hecho. Este tipo de cine está inundando las salas todo el tiempo. Hay una falta de creatividad que se está confundiendo con una falsa nostalgia y los espectadores lo estamos comenzando a detectar. El ejemplo más reciente es la fallida The Exorcist: Believers de David Gordon Green.
La mayoría de estas producciones comienzan con ideas interesantes; en el planteamiento son atrapantes, pero en la ejecución resultan, muchas de ellas, muy decepcionantes. Es el caso de Pet Sematary: Bloodlines (Cementerio de Animales: El Origen). Cuenta el pasado de Jud, ese viejo que ocasiona con su historia acerca del cementerio, que un hombre sea perseguido por la desgracia y la curiosidad infernal. Esta precuela retoma una anécdota de cómo este hombre conoció el Cementerio Mi’kmaq y el horror que lo envuelve. Tammy Batterman regresó muerto de la guerra, pero su padre decide no avisarle a nadie y enterrarlo en el cementerio. Tammy vuelve distinto y comienza a actuar de forma un poco agresiva. Me gusta que las historias del cine no cuenten todo y que de alguna manera los espectadores tengamos que descifrar algunas de sus partes, pero aquí el guion nunca aclara si Tammy en efecto fue enterrado por su papá, y todo lo que sucede después de este hecho parece gratuito.
También, si algo nos deja muy en claro el libro de Stephen King es que los muertos regresan o se vuelven zombis cuando son enterrados en el Cementerio Mi’kmaq. En Bloodlines solo basta que uno de los no muertos muerda a otro para que se convierta (nefasto) y esto funciona a conveniencia del guion. Así como esta incongruencia hay muchas más que a los fans de la obra de King y de la historia original les va sacar algún que otro coraje.
Aunque Pet Sematary: Bloodlines (Cementerio de Animales: El Origen) tiene una premisa interesante, la película hace ver a Pet Sematary Two con Edward Furlong una joya del cine de género y una de las mejores secuelas jamás hechas. Imaginen eso…
Si quieren corroborar lo que les digo, vayan y denle play en Prime Video.