The Exorcist (El Exorcista) de 1973, película dirigida de William Friedkin, significó un parteaguas en el cine de terror. Su estructura y elementos ya guiaban el futuro hacia una misma dirección. En su momento fue una de las mejores cintas no solo dentro del cine de género, sino también de la historia. No me equivoco al decir que no solo soy fan asiduo de ella por ser una de terror o de exorcismos, sino por su estructura dramática adyacente que radica en un subtexto muy visible pero también muy en la penumbra.
The Exorcist (El Exorcista) era un tipo de cine de terror que llevaba al espectador no solo al susto: lo dirigía también a las más oscuras experiencias familiares, esos vínculos que así como nos pueden llevar a la gloria y victoria también son capaces de hundirnos en el más oscuro de los infiernos. El personaje del Padre Karras es un ejemplo perfecto de esto: el sentimiento de culpa acerca de la relación con su madre, una mujer en necesidad, lo colocaba en una situación bifurcada entre el deber y el ser, tema que, como sabemos, no llega a muy buen término.
El Padre Karras encuentra en salvar a Regan una forma de huir de su propia flagelación emocional y psicológica. Además, el personaje, con esta estructura, proporciona el suficiente horror que necesita para crear un mayor impacto en quien la ve. Sí: más que el propio exorcismo de Regan, está la liberación del alma de Karras. Es fuerte y es real.
Ahora, Regan. Una niña rechazada por su padre biológico, criada por su madre, una actriz exitosa y socialitè, quien encuentra en el Capitán Howdy una compañía. Lo malo es que este ser no existe, por lo menos no en este mundo. La soledad en la que , supongo, la madre la deja y el abandono de su padre, vuelven a Regan susceptible a lo que podemos llamar los juegos del diablo, en los que ella se acerca a una tabla que le habla y eso le proporciona respuestas y una falsa compañía que sus padres a veces no pueden darle. Trágico en verdad, porque al diablo le gusta la miseria.
Ahora sí, entremos en The Exorcist: Believer (El Exorcista: Creyentes), película estrenada esta semana, dirigida por David Gordon Green. Su historia toma otro rumbo. Comencemos en dejar claro que no soy fan tampoco de esta película. Sin embargo, debo destacar puntos concretos de por qué se debe ver:
- Es una descendiente directa de la primera parte, situación que le da un ADN fílmico suficiente para prestarle atención. Aunque el estilo cinematográfico es totalmente distinto al de Friedkin, Gordon Green por lo menos en algunos detalles proporciona un homenaje a una autoría fehaciente de William y su primer Exorcista.
- La premisa es bastante interesante. Desde el tráiler podemos ver que la película promete un parecido y revisa a su clásico setentero. Una visión moderna que se agradece, con una historia original que no se nutre más que de su tronco común, respetándola y llevándola a un nivel totalmente distinto. Que sea fallida o no dependerá de tu opinión.
- No es un secreto la aparición de una de sus actrices originales. Ellen Burnstyn juega un papel pequeño. De haberla usado más, Gordon Green hubiera creado algo mucho más consistente con su propio universo, pero es lo que hay.
- Aunque The Exorcist: Believer (El Exorcista: Creyentes) carece de muchos elementos de terror efectivo, lo que sí logra es atraparte con sus primeros 40 minutos. Si de aquí en adelante te parece algo que quieres seguir viendo, creo que ya ganaste para ti, y la amarás. Su premisa sobre dos niñas poseídas es por lo menos atractiva.
- Por último, pienso que si nunca has visto la película original y quieres entrar al universo oscuro de El Exorcista, la nueva película es perfecta para ingresar sin miedo y de la forma más ligera. The Exorcist: Believer (El Exorcista: Creyentes) tiene la ligereza para ser disfrutada sin sufrir como se sufrió cuando se estrenó la original. Por lo menos en la sala donde yo estaba todos soportaron la función sin salir despavoridos…
Pienso que el motivo más importante para ver The Exorcist: Believer (El Exorcista: Creyentes) es tener una opinión propia. El cine es un arte que se debe disfrutar, una conversación interna que desemboca en algo único. La sensación de que dejó algo o no, eso es lo importante.
The Exorcist: Believer (El Exorcista: Creyentes) ya está disponible, solo en cines.