Amigos y amigas, llegó agosto, técnicamente nuestro segundo mes del orgullo gay por los grandes estrenos LGBTQ+ que llegarán este mes a la pantalla chica y grande, incluyendo la segunda temporada de la serie adolescente que todos amamos: Heartstopper. Su estreno por la plataforma streaming Netflix está programado para este jueves 3 de agosto, pero ya tuve el placer de ver los episodios antes y les quiero compartir mis primeras impresiones, sin spoilers.
Heartstopper vuelve con una segunda temporada encantadora

Antes que nada, quiero recalcar que la química entre Kit Connor y Joe Locke, quienes interpretan a Nick Nelson y Charlie Spring, respectivamente, sigue siendo tremenda. Se ve que los actores tienen más seguridad en sí mismos. Y es que sus personajes tienen muchos momentos muy dulces y de nuevo uno se vuelve a morir de la envidia si es que no se experimentó un romance adolescente.
Su relación es tierna y se desarrolla con mucha fluidez. Me gustó que siempre estuvieran el uno para el otro para apoyarse y que fueran abiertos sobre sus sentimientos.

Por otro lado, si ya leyeron las novelas gráficas, se verán muy recompensados, pues la serie de Netflix es muy apegada al material de origen. El arco del viaje a París es precioso, no solo a nivel audiovisual, sino también a nivel de guion. El grupo se vuelve más unido y vive nuevas experiencias.
Además, se introducen nuevos personajes y nuevas historias, lo cual me pareció muy acertado. En primer lugar, porque las nuevas historias son una sorpresa para los fans y em segundo lugar, porque a diferencia de la primera temporada, los personajes secundarios tienen más peso y están mejor desarrollados. Tara, Darcy, Tao, Elle, Isaac, e incluso Imogen, todos tienen su momento de brillar. Conocemos más de ellos, de sus inquietudes y sus luchas.

Respecto a los nuevos personajes, me gustó la introducción del Sr. Farouk, con quien tenemos una representación para los queers mayores, y los amigos de Elle de la escuela de arte, pues en ellos Elle encuentra una nueva red queer de apoyo.
También me gustó cómo se trató la bisexualidad de Nick a lo largo de los ocho episodios. Y es que como bisexual, me sentí identificada con los problemas que Nick enfrenta como el tener que recordarles a los demás que es bisexual, no gay, y el sentirse abrumado por los estereotipos que la sociedad tiene sobre esta orientación sexual.

La salida del clóset de Nick es tal vez uno de los puntos más importantes de la temporada y es tratada con mucho respeto. Se aborda lo difícil que puede llegar a ser y que se trata de uno mismo y no de los demás, pues es algo que no le debemos a nadie y que nosotros escogemos a quién contárselo y cuándo.
La temporada también trata otros temas como la asexualidad, los desordenes alimenticios, el trauma y la homofobia, pero de nuevo, todo con un rayo de luz de esperanza algo característico de la serie.

En resumen, la segunda temporada de Heartstopper está a nivel de la primera y no decepciona en ningún momento. Realmente se vuelve a sentir como un espectáculo de confort tanto para las generaciones jóvenes como viejas de la comunidad LGBTQ+.