¡Al fin! Con Hazme el favor, Jennifer Lawrence despunta excelentemente con su primera romcom

En el 2008 nacía un talento en la industria cinematográfica con la llegada de Jennifer Lawrence al ser descubierta por el mexicano Guillermo Arriaga (Amores perros) para protagonizar su opera prima lejos de la mancuerna que había llevado hasta ese momento con el Alejandro G. Iñarritu: la cinta The Burning Plain colocaba a la joven actriz al lado de unas consagradas Kim Basinger y Charlize Theron en un drama familiar contado con la brutal forma de narrar del escritor mexicano. A partir de ahí Lawrence ha sabido llevar una carrera muy consistente que la hizo ganar ya un Oscar, un Bafta y un Globo de Oro a mejor actriz. Pero nunca hizo foco en un género para el que parece que toda actriz que vale mucho en Hollywood nació: el de las romcoms. Por eso No Hard Feelings (Hazme el favor).

¿De qué trata No Hard Feelings (Hazme el favor)? A punto de perder su casa, Maddie (Jennifer Lawrence) encuentra un interesante anuncio de trabajo: transformar a un chico introvertido de 19 años antes de que el verano termine o morir en el intento.

En lo personal, Jennifer Lawrence siempre me ha parecido una de las actrices jóvenes más consistentes de los últimos casi 15 años. Su carrera fue construida con directores de la talla de Darren Aronofsky, David O. Russell y Adam McKay. Su filmografía va desde el cine de superhéroes hasta los dramas familiares o las estafas… y nunca decepciona. En No Hard Feelings (Hazme el favor) tenemos a una Jennifer totalmente desenfadada de querer impresionar con una actuación que vaya dirigida para ser tomada en cuenta en la temporada de premios, y aún así, con lo desparpajado que es su personaje Maddie, la actriz cumple con creces en esta comedia romántica de fórmula.

Lawrence siempre demostró su talento natural para la comedia, por lo menos en algunas entrevistas. Con Jimmy Fallon daba gala que sabe narrar historias que resultan ser chistosas, siempre burlándose de ella misma y de las vergonzosas situaciones en las que se ha visto inmiscuida en su camino para construir su carrera. Y eso es lo que hace precisamente vemos aquí: una burla a su edad, a la madurez que ha obtenido con los años, pero también de lo difícil que siempre es la vida adulta. Esta forma tan natural de la actriz hace que el personaje se sienta como pez en el agua porque de alguna manera se nutre todo el tiempo, de forma casi simbiótica, de la personalidad de Jennifer. Al lado de su coprotagonista, Andrew Barth Feldman, menor que ella, Lawrence da a notar la experiencia que ha obtenido desde su primer personaje hasta el momento, detalle que también ya se había dejado ver cuando compartió cast con Leo Di Caprio para Don’t look up, donde se encontraba al parejo de talento que Meryl Streep y por supuesto, Di Caprio. Me refiero a que ya ha dejado de ser una actriz inexperta y se le nota.

La comedia es ácida y hace mucho énfasis en este gran choque generacional consecuencia de las redes sociales que marca aún más las diferencias entre jóvenes de 20 años y jóvenes maduros de 30 y tantos o más. Aunque se nota a primera vista que el personaje siempre fue escrito para que ella se luciera y le quedara como traje a la medida, el talento de Jennifer Lawrence es indudable; demuestra que la comedia es uno de los tantos géneros en los que se puede desenvolver sin mayor problema demostrando que es una de las mejores actrices de su generación.

No Hard Feelings (Hazme el favor) es una comedia romántica que va sorprender a muchos por no ser lo que parecer ser: es más profunda y chistosa de lo que aparenta porque se burla de la vida misma, de las relaciones, de la madurez, del primer amor y de la paternidad tóxica. No tengo dudas que a partir de aquí veremos a una Jennifer Lawrence más atrevida porque, si algo ya no debe de hacer, es demostrar quién es porque ya todos lo hemos visto. 

Ya en cines.

Spoiler Show #11