Era la mañana del 15 de Abril de 1997 cuando se daba a conocer la noticia de la muerte del director de cine mexicano Carlos Enrique Taboada. Aunque la mala nueva impactaba al medio cinematográfico de forma directa por la pérdida de un gran talento a la edad de 68 años, fue más el misterio que dejó detrás de su trabajo como director de cine de terror mexicano.
Aunque Taboada tiene más de 22 películas entre adaptaciones e novelas y melodramas, con solo una tetralogía de terror se le apodó como el Conde del terror: Hasta el viento tiene miedo, El libro de piedra, Más negro que la noche y Veneno para las hadas son parte de un legado indudable de cine gótico de terror mexicano. Sin embargo, hay una obra cinematográfica que quedó inconclusa y que hasta el día de hoy nadie nadie cual fue el resultado final, ni siquiera sus participantes más cercanos. Por eso, Jirón de Christian Cueva.
El mismo Taboada ha dicho en entrevistas que nunca hizo cine que pudiera recaudar dinero, que su estilo no era algo que le gustara a la gente y que eso le daba tristeza, pero que podía con esta. Existe una producción de cine de este director de la cual solo se conoce la anécdota de que sí se realizó, pero que nunca pudo ver la luz. Uno de los grandes misterios de una de las películas malditas del cine nacional al haber sido víctima de la intransigencia política del gobierno en turno de Carlos Salinas de Gortari.
Vicente Lira Lombardo era el productor de la cinta que prestó también su casa para poder realizarla. La película y su realizador estaban sufriendo de esa transición del celuloide a la cámara de video. No obstante, Taboada decidió filmarla, aunque el cine estaba desapareciendo cada vez más, en un formato para que se pudiera ver en cines. Un rodaje extenuante, desencuentros entre partes del equipo y el perfeccionismo del director hicieron de la filmación casi un infierno, hasta que un día la película desapareció sin dejar rastro alguno, solamente un guion percudido con anotaciones para su realización.
El documental de Christian Cueva indaga por medio de testimoniales qué fue lo que pasó con Jirón de Niebla, la última película de Carlos Enrique Taboada. Cueva se mete hasta las entrañas de la industria del cine mexicano. No fue hasta la década del 2000 con el remake de Hasta el viento tiene miedo (2007) de Gustavo Moheno que el trabajo de Taboada comenzó a tener relevancia nuevamente, creciendo la curiosidad cinéfila por su trabajo.
Jirón de Niebla llegó luego de Veneno para las hadas (1986), cinta esta última que le dio el reconocimiento doméstico. Como en sus películas, su último trabajo se convirtió en un fantasma del cual nadie más supo hasta que este documental lo revela y no sólo eso: muestra una parte del pietaje original, siendo esta la primera producción en la historia del cine mexicano que refleja en realidad qué fue lo que pasó esa mañana en que el ejercito mexicano irrumpió en la residencia del productor Vicente Lira Lombardo para tomar posesión de la hacienda y así también desaparecer la única copia de la última película de Taboada. ¡Todo un misterio!
Jirón de Christian Cueva pone en la mira una de las películas marcadas por la tragedia dentro del cine nacional con un documental lleno de un estilo único que coloca al espectador dentro de una década llena de conflictos sociales y políticos, para también darnos un viaje por el trabajo de uno de los directores de cine mexicano más interesante de nuestra historia. De esta forma, Jirón de Niebla se coloca en esa oscura lista de las películas malditas del cine nacional como Rojo amanecer (1989) de Jorge Fons, Canoa (1976) de Felipe Cazals, producciones que fueron víctimas de su tiempo y conflictos pero, que lograron ver la luz con el tiempo. Jirón de Niebla, no.
Ya en cines selectos como Cine Tonalá o dentro de la Plataforma FilminLatino.