Finalmente, después de varios meses de espera, la película Renfield llegó a los cines con Nicolas Cage interpretando a Drácula. Protagonizada también por Nicholas Hoult, Awkwafina y Ben Schwartz, según el director, esta película es la secuela de Nosferatu de 1931, pero con un giro hacia la comedia negra.
Renfield es una entretenida pero desigual reinvención del mito de Drácula
El proyecto Renfield atrajo inmediatamente la atención de los amantes del cine cuando se anunciaron los nombres involucrados en su realización. La historia, concebida por Robert Kirkman (creador de Walking Dead e Invincible) y coescrita por Ryan Ridley (uno de los escritores detrás de Rick and Morty y Community), junto con la dirección de Chris McKay (uno de los directores de las geniales The Lego Movie y The Lego Batman Movie), prometía ser una mezcla fascinante y apetitosa en papel.
Otro elemento atractivo de esta mezcla era la inclusión de Nicolas Cage en el papel del mismísimo vampiro Drácula, quien seguiría haciendo la vida imposible a Renfield (interpretado por Nicholas Hoult) en una Nueva Orleans moderna. Renfield aún seguiría proporcionándole la sangre fresca que el vampiro necesitaba, pero después de leer algunos libros de autoestima y participar en un grupo de autoayuda, decide poner fin a la relación tóxica con su jefe. Esto provoca la ira de Drácula, quien termina asociándose con un mafioso local (Ben Schwartz) para que lo ayude a eliminar a Renfield y de paso conquistar el mundo.
La actuación de Cage es el punto más destacado de la película, aunque su papel es más de apoyo, ya que la historia se centra en el personaje titular de Renfield. Cage realiza una de sus apariciones más poderosas con su interpretación de Drácula, cargándose en su espalda todo el film, incluso cuando este pierde su impulso inicial.
Por su parte, Nicholas Hoult actúa de manera efectiva entregando un personaje encantadoramente nervioso y encantador que además tiene una gran capacidad para las escenas de acción. De estas últimas hay muchas en la película, mezclando la comedia negra con una violencia increíblemente gráfica de manera caricaturesca, lo que hace que el gore con miembros amputados, cabezas explotando y chorros de sangre resulten hilarantes en lugar de impactantes o aterradores. En general, esta combinación funciona y provoca risas y repulsión en igual medida.
Desafortunadamente, lo que parecía ser atractivo al principio se diluye a medida que avanza la película. A mitad de camino, las subtramas que se suponía iban a reforzar la trama principal se vuelven muy simples y hasta aburridas, esto hace que Renfield parezca más un sketch de Saturday Night Live estirado para durar 90 minutos.
La historia romántica de Awkwafina como Rebecca, quien busca venganza por la muerte de su padre, un legendario oficial de policía, es muy decepcionante. Aunque ella es una gran actriz y parece tener buena química con Hoult, su historia está totalmente desaprovechada. Además, el personaje de Ben Schwartz llega a hartar con su interpretación monótona, sobreactuada y exagerada del hijo inútil de un traficante de drogas local.
Aunque cuenta con un gran elenco y una idea original muy interesante, Renfield opta por el camino fácil y, en cierto momento, parece más una historia de origen de un superhéroe. A pesar de que la mitología de Drácula está presente (a veces en el subtexto), se siente muy desaprovechada. Renfield es entretenida en algunos momentos, pero es como un chiste que causa risa la primera vez y va perdiendo gracia cada vez que se repite.
En conclusión, Renfield es entretenida; es una historia llena de acción de secuencias de peleas y de mucha sangre. La actuación de Cage es de lo mejor que le hemos visto últimamente. Su problema radica en que a falta de una historia realmente interesante, se vuelve repetitiva y derivativa.
Nicolas Cage pasará a la historia como uno de los mejores vampiros en la pantalla, y es indispensable verlo en el cine, a pesar de todo.