En días pasados, les informamos sobre el próximo lanzamiento de La reina Cleopatra, un nuevo docudrama de Netflix que llegará a la plataforma el próximo miércoles 10 de mayo y el cual ya causó mucho revuelo en redes sociales por presentar a la emperatriz egipcia como una mujer de raza negra.
Tina Gharavi, la británico-estadounidense nacida en Irán, que está a cargo de este proyecto respondió a las críticas a través de una columna periodística escrita para Variety donde señaló que desde muy chica quedó cautivada por el personaje gracias a la interpretación de Elizabeth Taylor, pero que le generaba dudas su tono de piel, lo cual la llegada de esta serie era perfecta para romper con los canones impuestos.
«Después de mucho trabajo e innumerables audiciones, encontramos en Adele James a una actriz que podía transmitir no sólo la belleza de Cleopatra, sino también su fuerza», escribió Gharavi. «Lo que los historiadores pueden confirmar es que es más probable que Cleopatra se pareciera a Adele que Elizabeth Taylor«.
Resaltó también que el pueblo egipcio se molestó con ella y su retrato de una Cleopatra de raza negra, pero esta misma sociedad no tuvo molestia alguna cuando la interpretación de Lyndsey Marshal en la serie Rome mostraron a una Cleopatra como una drogadicta sórdida y disipada. Por lo cual no duda que el verdadero motivo de la crítica hacia el trabajo que realizó para Netflix se trata de un caso de racismo.
«Quizá no se trate sólo de que haya dirigido una serie que presenta a Cleopatra como negra, sino de que he pedido a los egipcios que se vean a sí mismos como africanos, y están furiosos conmigo por ello», señaló en el mismo texto.
Por último también señaló que aún no es certero el color de piel de Cleopatra, pero que más allá de eso todos debemos tener una conversación con nosotros mismos sobre nuestro colorismo y la supremacía blanca interiorizada con la que Hollywood nos ha adoctrinado. Lo que posteriormente nos llevará a liberar nuestra imaginación y crear con valentía un mundo en el que podamos explorar nuestras figuras históricas sin temer la complejidad que conlleva su representación.