Brandon Cronenberg honra el ADN fílmico de su padre en Muerte Infinita

El poder de la transgresión desde las pantallas de cine hasta las butacas es un arte que corre en la sangre y creatividad de cada director. Conocemos varios realizadores que buscan causar incomodidad en la audiencia lejos de solamente entretenerla: Lars von Trier, Gaspar Noe, Julia Ducournau, David Cronenberg, etcétera. Este último ha influenciado a muchos otros directores de cine con su forma tan peculiar de llevar el body horror al cine. Esta herencia adquirida por el solo gusto de verle sirve como homenaje dentro del propio género.

Brandon Cronenberg, su hijo, con tan solo tres películas, ha sabido buscar a su propia audiencia y público para renovar ese pacto espiritual que tenemos con su padre y su forma tan única de causar el horror en pantalla. Por eso, Infinity Pool (Muerte Infinita).

Infinity Pool (Muerte Infinita) es la historia de un matrimonio, James (Alexander Skasgård) y Em Foster (Cleopatra Coleman). Él está en busca de la inspiración que ha perdido como escritor y ella solamente lo sigue. Las reglas del resort hotel en el que se hospedan son claras: no salir del complejo para nada. Todo en orden hasta que se encuentran con otro matrimonio formado por Gabi (Mia Goth) y Alban Bauer (Jalil Lespert) que de forma inocente los obligan a salir para ir a una playa exclusiva. De regreso, James decide manejar y sin querer atropella a un lugareño. Las consecuencias en un país desconocido pueden ser fatales repetidas veces. 

Como se comenta en los primeros párrafos del texto, Brandon Cronenberg es un director que ha seguido las huellas de su padre y al mismo tiempo dejar las suyas para los nuevos fans del horror corporal: Antiviral (2012) y Possessor (2020) sirvieron como pase introductorio a los grandes festivales de cine de género, pero también con los que ha demostrado que es capaz de llevar al espectador a pesadillas impensables, pero también insoportables. En Infinity Pool (Muerte Infinita), Brandon perturba al espectador desde los primeros minutos con planos introductorios con los que nos deja saber que la realidad será torcida y sin ningún sentido. El director tiene el conocimiento necesario para avisarle a la audiencia que todo lo que verá en las siguientes dos horas no lo dejará indiferente y que en algún punto deberá elegir si continuar o salirse de la sala.

Cuando un realizador hace su trabajo y plasma sus pesadillas sin tomar en cuenta lo que quien la ve pueda sentir, sí se agradece, aunque muchos puedan decir lo contrario. Cronenberg, con esta nueva película, incomoda a quien la ve, por lo menos voltear un poco la cabeza para no atestiguar las aberraciones físicas que suceden.

Pero esta película sería una más del montón sin los actores que están en ella.

Hace poco Mia Goth declaró que estaba molesta por la desestimación actoral dentro de las temporadas de premios para las películas de género de terror y horror. La actriz ha trabajado con los directores más propositivos como Luca Guadagnino en Suspiria (2018), Lars von Trier en Ninfomanía (2013) y recientemente en X (2022) de Ty West. Ahora en Infinity Pool (Muerte Infinita), Goth se coloca como una de las actrices favoritas para desarrollar personajes no solamente físicamente complejos, sino también con una profundidad psicológica que no cualquiera tomaría por las implicaciones morales que estos papeles representan y lo hace tremendamente bien. Es una de nuestras favoritas y Guillermo del Toro lo sabe muy bien al quererla para su propia versión de Frankenstein. 

Aquí interpreta a una mujer con un tipo de dualidad de personalidad que la hace aparentar ser una ama de casa de clase social acomodada de lo más ordinaria. Esta fachada proporcionará toda la confianza a James y a su esposa para que confíen totalmente en ella y que todo parezca de lo más natural. Este personaje de Mia Goth es solo la introducción a una lista mas largas de seres que tienen la misma apariencia, que a cualquiera le daría confianza convivir con ellos sin ningún peligro aparente. Desde el hotel al que llegan James y su esposa tiene esa cualidad de ser hermoso, apacible y tranquilo, pero se encuentra dentro de un país que tiene un oscuro secreto y negocio, del cual pronto será parte. Este juego constante de las apariencias hacen que al espectador le suba la presión todo el tiempo, trabajando en conjunto con las imágenes fuertes que están a punto de ver.

Por su parte, Alexander Skarsgård es también heredero de un legado inconfundible de talento por su padre y ha sabido colocarse en la industria como un actor que puede encarnar un amplio espectro de personajes sencillos y complejos. Aquí interpreta a un personaje con varias capas emocionales que trastocan las complejidades humanas más oscuras y retorcidas, logrando un trabajo exhaustivo física y emocionalmente.

Sin las actuaciones magistrales de estos dos actores la película podría haber parecido una rareza de culto más; no obstante, sí destaca y logran transmitir esa insanidad y perversión que la historia necesitaba.

Tengo que decir, a forma de advertencia, que siempre decido ver una película por la simple aventura que me hará pasar. Este ejercicio cinéfilo lo hago desde que tuve conciencia que el cine causaba algo emocional importante en mí. La película no es para todos. No es un cinta que la mayoría disfrutará y tampoco es para subestimarse. Tiene elementos que alterarán al espectador física y emocionalmente, un objetivo que logra a cabalidad. No te decepciones como espectador si no llegas a soportar el efecto transgresor de Brandon Cronenberg y sales de la sala decepcionado. ¡Así es el arte!

No hay ninguna duda que Brandon Cronenberg tiene el ADN fílmico de su padre con un estilo que apunta hacia algo mucho más perturbador. Infinity Pool (Muerte Infinita) tiene una rara combinación entre Crash: extraños placeres y Salo: 120 días de Sodoma; es imperdible para los amantes de este subgénero. ¡Prepárate para esto!

Ya en cines 

Video
https://www.youtube.com/watch?v=HFrThCTX75c
Spoiler Show #11