Érase una vez un genio es la mejor película de George Miller hasta el momento

George Miller es un director y guionista de grandes películas como la saga de culto Mad Max que enloqueció a la década de los ochenta con su futuro distópico, Las brujas de Eastwick (1987), Un puerquito valiente (1998), Happy feet (2006). Happy feet 2 (2011) y Mad Max: Fury Road (2015). Y entonces llegó Three Thousand Years of Longing (Érase una vez un genio), su nueva y tal vez mejor cinta que estrenó esta semana.

¿De qué trata? Alithea (Tilda Swinton) es una narradora que en camino a una conferencia a Turquía comienza a tener visiones de personajes extraños entre la gente. En medio de su presentación, uno de estos seres se le presenta entre el público y ella se desmaya. De urgencia la llevan a descansar, y para deshacer tensiones, sale de compras a los mercados locales; ahí encuentra un frasco que le parece una interesante antigüedad y lo compra. Al limpiarlo, lo destapa y libera a un genio (Idris Elba) que le ofrece tres deseos a cambio de su libertad.

Lo que escribí en el primer párrafo es verdad: George Miller es un gigante de la industria y nos ha sorprendido con muchas películas y de géneros distintos; puede dirigir ciencia ficción, dramas sentimentales, fábulas fantásticas y ahora también romances milenarios. No les puedo decir exactamente a qué género pertenece esta película, pero me ha gustado. En la primera hora el espectador puede que no entienda del todo estos relatos que el genio le cuenta a Alithea, ni mucho menos las intenciones por revelarle estos secretos milenarios; parece que la cinta no va a ningún lado, solo seguimos el camino que el mismo director nos va marcando y es como si estuviéramos mirando un anecdotario histórico con excelentes ambientaciones y sets formidables cargados de una estética rococó en un loop personal de Miller. Sin embargo, puedo decir que al analizarla y pensarla más, Three Thousand Years of Longing (Érase una vez un genio) es, por mucho, el trabajo más arriesgado de George Miller y del que pienso es su más entrañable proyecto.

Miller perdió en el camino de este guion a su coguionista, y por este proceso atropellado pero honesto, ha llenado de simbolismos metafísicos su historia. Por ejemplo, el nombre de su personaje principal, Alithea, es el de la diosa griega de la verdad. También, desde el nombre hasta varias escenas dentro de la película, el número tres es una constante, lo cual tiene un significado de perfección y espiritualidad: la Trinidad. De esta manera, George Miller nos está entregando, en lo que puedo interpretar, su proyecto más introspectivo y personal a la fecha.

Three Thousand Years of Longing (Érase una vez un genio) es una película que por muchos momentos nos introduce a mundos surreales que evocan las más bellas épocas donde los sultanes gobernaban el mundo. Miller dirige con una soltura fenomenal sin perder el hilo de lo que está contando, por muy loco e inverosímil que esto pueda parecer al principio. Es un cuento formidable que va llevando por una línea de tiempo hasta entender el presente de sus personajes principales. Es abrumadora, y aunque exige mucho de su espectador, le hace sentir que vivió miles de años en dos horas, dejando una sensación de haber visto algo desgastante. Sin embargo, el mensaje de amor que impregna es indudable.

Three Thousand Years of Longing (Érase una vez un genio) es épica, romántica y por momentos es tan Terry Gilliam en su estética y onirismo, pero es por eso también que es raramente hermosa. 

Un éxito.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=xwAzHtg3soE
Spoiler Show #11