Efectos prácticos o digitales: ¿qué ayuda más a una buena película de catástrofes?

Era impensable en 1979 usar efectos por computadora para crear una película de desastres en altamar centrando la trama en los sobrevivientes al naufragio del S.S. Poseidón. Pero amén de las grandes actuaciones de Gene Hackman, Shelley Winters y Ernest Borgnine o la impecable dirección de Ronald Neame con la escalofriante música de Jerry Fielding, el hecho es que los 114 minutos de The Poseidon Adventure no sólo fascinaron al público y a la crítica, sino que cosechó dos premios Oscar y más de $125 millones de dólares (a partir de ahora MDD) en taquilla global, detonando así un interés todavía mayor por el subgénero de películas de desastres y catástrofes, ante las ya de por sí famosas Airport (1970), y vaticinando gran éxito para similares como Earthquake y The Towering Inferno (1974).

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Pero Hollywood es Hollywood y su nombre en sí tiene un sinónimo implícito: refritos. Por eso trataron de recapitalizar el concepto y la novela original de Paul Gallico y en 2006 trajeron «de vuelta» al hundido Poseidón con los estelares de Kurt Russell, Richard Dreyfuss, Josh Lucas y Emmy Rossum.

Pero aunque los efectos visuales computarizados fueron notables (incluso fue nominada al Oscar), ni eso ayudó a que el remake naufragara en taquilla, con míseros $60 MDD en taquilla estadounidense, en comparación con su presupuesto de $160 MDD.

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¿Hay moraleja?

Uso este ejemplo de navíos naufragando para argumentar que no importa qué tan asombrosos sean los efectos visuales CG (o CGI) usados en una película de catástrofes: sí es importante y hasta crucial para dar credibilidad y una sensación de zozobra al masoquista espectador –que a final de cuentas, por eso seguimos acudiendo a una sala de cine a verlas, o bien por nuestro actor favorito como The Rock en Skyscraper–. Pero lo más importante estriba en un guión convincente y dirección correcta.

¿O alguien recuerda con cariño (o siquiera recuerda) la secuela de Independence Day, en contraste con la asombrosamente genial primera parte (con todo y Will Smith)?

Una vez lograda esa meta, numerosos ejemplos recientes muestran que es más bien la correcta y balanceada combinación entre efectos prácticos y CG lo que permitirá no sólo una película de caos asombrosa y creíble, sino que envejezca bien.

¿O acaso no han notado cómo el edificio del 55 Central Park West luce totalmente mal en las ediciones 4K de Ghostbusters?

¡Pero, con todo, seguimos amando el cine de desastres! ¿Verdad que sí?

Spoiler Show #11