Cuando la realidad alcanza a la ficción: ¿qué tan cerca estamos de un apocalipsis visto en pantalla?

¿Se acuerdan cuando recibimos el 2020 con esperanzas y expectativas? ¿Quién podía imaginarse que, pocos días después, nuestras vidas cambiarían para siempre? Desde la aparición del COVID-19 la idea de atravesar un apocalipsis comenzó a rondar por nuestras cabezas, tanto así que en muchas partes del mundo la gente reaccionó con pánico, comprando provisiones para enfrentarse al fin del mundo.

Sin embargo, ¿qué tan cerca estamos de realmente atravesar un apocalipsis como los que solemos ver en las pantallas chica y grande? Sin querer pecar de amarillista, quizás la respuesta a esta pregunta sea más preocupante de lo que esperamos.

Fuente: Fox Searchlight

Principios del 2020: comienzan a llegar las primeras noticias de un misterioso virus, proveniente de China, supuestamente de origen animal, que tiene la capacidad de esparcirse por el mundo rápidamente. El planeta entero entra en pánico a medida que el COVID-19 se sale de control: cuarentenas, aislamiento, fronteras cerradas, porcentajes de muertos que ascienden y mucho, pero mucho misterio acerca de los orígenes de este virus y cómo enfrentarse a él.

Los cinéfilos y seriéfilos en seguida temimos lo peor: ya habíamos visto demasiadas series y demasiadas películas que nos mostraban lo que podía suceder si un virus creado en un laboratorio se salía de control.

Mientras que un apocalipsis zombie y/o monstruoso como el de Resident Evil o el de 28 Days Later parecían más difíciles o casi imposibles, un escenario como el de Contagion se volvió 100% real. La película del 2011 fue revisitada durante el 2020, como una suerte de guía de lo que estábamos viviendo.

Fuente: Warner Bros.

Como si el apocalipsis provocado por un virus no fuera suficiente, tan solo dos años después, la escalada en el conflicto entre Rusia y Ucrania nos hace imaginar otro futuro negro: la posibilidad de una tercera guerra mundial, de un apocalipsis nuclear gracias a la presencia de las bombas. El fin del mundo parece estar a la vuelta de la esquina.

En este caso, no solo contamos con la experiencia histórica (Hiroshima y Nagasaki, aún hoy, continúan siendo uno de los actos más aberrantes de la humanidad), sino que también, recientemente, en la pantalla chica, pudimos repensar el uso de bombas nucleares: la serie de la BBC que puede verse por HBO Max, Years and Years, ya nos ha mostrado sus consecuencias. Y ni hablar de la proximidad con Chernóbil, que a todos nos aterra porque también hemos visto la serie de HBO que lleva el nombre de la planta. 

Fuente: HBO

Y estos son solo los problemas recientes y que ocupan el espacio de prime time en los medios de comunicación. La realidad es que el apocalipsis viene gestándose desde muchos frentes. Para empezar, deberíamos considerar el daño ecológico irreparable que le hemos infligido al planeta. Los recursos naturales agotados, el cambio climático, el calentamiento global, la superpoblación, son algunas de las crisis a las que nos enfrentamos y de las que la industria audiovisual también viene advirtiendonos hace rato. Desde filmes adorables como Wall-E, que muestra una tierra inhabitable, incapaz de sostener cualquier forma de vida, hasta otros más extremos como The Day After Tomorrow, donde las consecuencias del calentamiento global comienzan a impactar sobre nuestro día a día de manera catastrófica.

Por otro lado, el avance de las políticas de derecha y de la discriminación hacia todas las formas de diversidad (cultural, racial, sexual, etc.), son otra problemática a la que deberíamos prestarle atención. La televisión ya nos lo está mostrando: series como The Handmaid’s Tale nos plantean el fin del mundo como lo conocemos, en manos del extremismo ideológico. Eso también es una suerte de apocalipsis.

Fuente: Paramount+

Entonces, volviendo a nuestra pregunta del comienzo, ¿qué tan cerca estamos de vivir un apocalipsis como los que vimos en la pantalla? Lamentablemente, cerca, muy cerca. Ojalá el haber podido vivir esas experiencias aunque sea a través de la industria audiovisual nos prepare para cambiar el rumbo que llevamos, que parece, inevitablemente, llevarnos a la catástrofe.

Spoiler Show #11