Protagonizada por Oscar Isaac, The Card Counter (El Contador de Cartas) es una cinta Paul Schrader que trata acerca de venganza, redención y póker. Fue escogida como una de las mejores del 2021 por la reconocida publicación Cashiers Of Cinema, y por fin llega a las pantallas de los cines de todo Latinoamérica.
El Contador de Cartas es una apuesta a la redención y al perdón que se juega a todo o nada


William Tell (Oscar Issac) es un jugador semi-profesional de póker que, tras pasar varios años en la cárcel, aprende el sistema para contar cartas y poder ganarle a los casinos. Al ser un disciplinado ex militar, puede controlar sus impulsos para no ser descubierto por los administradores. Así vive: apostando y jugando 8 horas al día para después retirarse a descansar a su cuarto de hotel.
Cuando está en una de sus buenas rachas, se encuentra con una convención de seguridad industrial, donde uno de los exponentes, Gordo (Willem Dafoe), un contratista militar, le trae recuerdos y deseos que él trataba de olvidar. Ahí conoce a Cirk (Tye Sheridan), a quien adopta como protegido para enseñarle a jugar para ganarle a los casinos lo suficiente para poder retirarse a una nueva vida. Conoce también a La Linda (Tiffany Haddish), una representante de jugadores que lo inscribe en un torneo de póker.
Este trío de personajes pronto irá avanzando en el torneo viajando por el país, pero en su camino se toparán de nuevo con Gordo, lo que podría desatar algunos recuerdos dolorosos en William, terminando posiblemente con la nueva vida que estaban planeando como jugadores profesionales.

Paul Scharder define el estilo y tono de su película como «un hombre sentado en un cuarto». De inmediato se notan las influencias y los homenajes que quiere hacer el director que van desde Taxi Driver hasta Godard.
El relato comienza como una película de póker, centrada en mostrarnos la vida de los casinos, los competidores y los duelos de cartas; esto en sí es atractivo, más si sumamos los diálogos existenciales y trascendentales del personaje de Tell quien va comparando la vida con el póker y viceversa. Conforme va avanzando la cinta vemos múltiples similitudes con First Reformed acerca del perdón, la absolución y el comienzo de una nueva vida.
El personaje principal redacta en un diario todo lo que le llega a la cabeza y con este recurso el director es que nos va contando las razones por las que Tell llegó a cumplir 8 años en la cárcel militar. Schrader utiliza el póker como una metáfora de las batallas internas de este personaje. Y al igual que un juego de Texas Holdem, las cosas se van a definir en la última carta.
La perfecta actuación adusta de Oscar Isaac como un poker face permanente se va convirtiendo en parte importante de la trama cuando llegamos a entender lo que está pasando en la mente del protagonista.

Schrader no es un director de fácil digestión. Para los que estén acostumbrados a su obra, sus temáticas son existencialistas, que se van cociendo a fuego lento, encontrando en esta cinta una gran continuación de su anterior film.
Por todo lo anterior, el título de esta reseña: The Card Counter (El Contador de Cartas) es una gran película acerca del perdón y el castigo. A través de la genial y sombría actuación de Oscar Isaac, Paul Schrader nos enseña los claroscuros del mundo de las apuestas y lo utiliza como una metáfora para plantear los temas existenciales a los que nos tiene acostumbrados. Lo que comienza como una cinta de póker se transforma en una reflexión acerca del perdón (o más bien del auto perdón).
Con una historia que al igual que un juego de cartas va cambiando conforme estas se van revelando, uno puede perder o ganarlo todo a la voz de una carta, pero Schrader, pesimista como es, nos llena de desesperanza para estrujarnos. Y eso es precisamente lo que admiramos de él.
Otra joya que no se deben perder.