Amy Winehouse, Britney Spears, Tiger Woods, Brittany Murphy, Paris Hilton, Jane Fonda y un largo, larguísimo etcétera son algunas de las celebridades que tienen documentales basados en sus vidas, sus carreras y, en algunos casos, sus muertes. El sub-género «documental sobre celebridad» siempre tiene éxito, pero… ¿por qué? ¿Qué nos lleva a los espectadores a quedarnos embelesados frente a la pantalla viendo la vida de los «rich and famous«? ¿Somos voyeuristas? ¿Estamos buscando las fallas en esas imágenes aparentemente perfectas? ¿O es simple publicidad que nos engancha como consumidores?
¿Cuál es nuestra obsesión por los documentales sobre celebridades?


¿Quién no ha soñado alguna vez con ser famoso? ¿Quién no se ha imaginado a sí mismo, mientras se mira al espejo, dando una entrevista a los grandes medios o navegando por una red carpet? Los seres humanos siempre fantaseamos con convertirnos en celebridades y, por eso, miramos con atención a quienes admiramos. ¿Cómo se hace para llegar a ese lugar de fama y éxito? ¿Cómo se construye una figura célebre como Taylor Swift o Cristiano Ronaldo? Algunas de esas respuestas son las que podemos encontrar en los documentales sobre celebridades. En ellos, podemos ver el camino que nuestros ídolos han seguido para convertirse en las grandes estrellas que hoy son.
Pero no solo eso: también, al acercarnos a su intimidad y a sus historias podemos descubrir en qué se parecen a nosotros, qué de sus vidas puede ser semejante a las nuestras, volviéndolos más cercanos y rompiendo esa brecha entre los simples mortales y las estrellas del calibre de Beyoncé, Pelé o los Jonas Brothers.
Sin embargo, hay más. Desde las épocas de E! True Hollywood Story que nos fascina, como espectadores, hurgar en los escándalos y las partes oscuras de la vida de las celebridades. ¿Adicciones? ¿Infancia traumática? ¿Familia disfuncional? Todo eso siempre vende, a todo eso, como espectadores, siempre lo compramos. Los documentales sobre celebridades alimentan muchas veces el morbo de los fans (y los no tan fans) por descubrir que la supuesta vida dorada de las grandes estrellas no lo es tanto.

Hay consuelo en descubrirlo: en primer lugar, porque, más allá del dinero y la fama, nos damos cuenta de que la vida es compleja para todos. Nada asegura la felicidad ni la calma, ni siquiera ser una estrella. Esta realización nos hace amigarnos con nuestras propias vidas, con sus grandes momentos y con los que no lo son tanto.
Por otro lado, como admiradores de las estrellas, también es consolador saber que, algunas de ellas, experimentaron carencias o dificultades como nosotros. Esa mirada a la intimidad de nuestros ídolos los vuelve más reales, más humanos y, por ende, nos permite identificarnos con ellos todavía más.

Entonces, ¿por qué miramos documentales sobre celebridades? Porque levantan el velo entre el mundo al que creemos que nunca podremos acceder y nos hacen sentir que la brecha entre ellos, los rich and famous, y nosotros, los simples mortales, no es tan profunda.