Esta semana se festejó el Día del Amor y la Amistad y me pareció perfecto pasar el día viendo un clásico: El Diario de la Princesa 2, película de 2004 protagonizada por Anne Hathaway y Chris Pine. Curiosamente, mientras la veía, llegué a la conclusión de que todos amamos más el tropo de enemies to lovers (enemigos a amantes) que el de friends to lovers (amigos a amantes) en las películas o series de romcom (comedia romántica). Y es que del odio al amor hay solo un paso. Y es que bajo este tropo pueden entrar Elizabeth y Mr. Darcy de Pride & Prejudice (2005), Leia y Han Solo de la trilogía original de Star Wars (1977–1983), Patrick Verona y Kat Stratford de 10 Things I Hate About You (1999), Klaus y Caroline de The Vampire Diaries (2009–2017), Will y Hannibal de Hannibal (2013-2015), Emma y Hook de Once Upon a Time (2011-2018), entre otras, quienes se han convertido en las ships favoritas del público. ¿Pero por qué? eso me propongo analizarlo con la princesa Mia (Hathaway) y Lord Nicholas Deveraux (Chris Pine) de la película que mencionaba al principio, El diario de la princesa 2.
¿Por qué es más atractivo el tropo “enemies to lovers” en las comedias románticas?

Cuando Mia y Nicholas se conocen en el cumpleaños número 21 de ella, hay una atracción innegable. Mia por accidente lo pisa, pero él se muestra como un total caballero ante la situación. Su coqueteo se hace más evidente cuando comienzan a bailar. Hasta ahí todo parece perfecto. Sin embargo, momentos más tarde, Mia y la Reina Clarisse Renaldi descubren la verdadera identidad de Nicholas: es un Lord que junto con su malévolo tío, el Vizconde Mabrey, pretende robarle la corona de Genovia a Mia, pues él sigue en la línea sucesora del trono y ninguno la ve como una mandataria digna al haberse criado fuera del país.
Ahí es cuando comienza la guerra entre Mia y Nicholas. Debido a una ley absurda y sexista, Mia se propone encontrar a un marido en menos de un mes para así poder ascender al trono de Genovia, mientras que Nicholas se propone enamorarla para que no se case y convertirse él en el Rey.
Para Mia es imposible desprenderse de la atracción que siente por él. Y es que lejos de ser grosero, arrogante o egocéntrico como ella equivocadamente piensa que es, Nicholas se muestra preocupado por el bienestar del pueblo de Genovia y por ella. Además, no desea el trono por codicia, sino que lo hace porque su tío le ha dicho que fue el último deseo de su padre.

Conforme avanza la película, crece la emoción y la expectativa, pues Mia y Nicholas logran conocerse y darse cuenta que tenían ideas falsas de cómo era el otro, superando así sus diferencias y encontrando cosas en común. Esto es importante porque al final, Nicholas, perdido por ella, se retira como pretendiente al trono de Genovia para mostrar su total apoyo a Mia, aunque eso signifique perderla.
Así que El Diario de la Princesa 2 tiene una mezcla perfecta de elementos que hacen que cualquiera se enamore de esta relación de enemies to lovers:
- Competir por un mismo objetivo.
- Un anhelo secreto por estar con el otro.
- Un falso enamoramiento que se vuelve real.
- Una angustia por no poder estar juntos.
- Una tensión cada vez que están juntos.
- Celos cada vez que se ven con otra persona.
- Una desesperación por no poder hacer lo que realmente quieren.
- Una confesión de sus sentimientos y/o primer beso en medio de una pelea.
- El miedo y la adrenalina de estar en una relación prohibida.
- El esconderse para verse.
- El sacrificio para que el otro sea feliz.

El enemies to lovers es más emocionante, atrapante, pasional y sentimental que el friends to lovers porque surge de lo prohibido, de lo impensable, de los más instintivo, y de lo trágico. Y es que muchas veces se trata de personajes que pertenecen a diferentes clases sociales, grupos, especies, facciones de una guerra o con ideales o personalidades completamente opuestas. Es por eso que este tipo de relaciones nos hace gritar a la almohada (porque queremos que su amor se realice) más que un aburrido, plano y predecible friends to lovers.
