¿Quién lo diría? El gran David Fincher (The Social Network, The Fight Club), siendo el director y productor de una serie de TV destinada a distribuirse en un servicio de streaming. Hay que aceptarlo: uno de los primeros elementos que nos atrapó de House of Cards fue su inigualable fotografía.
Una fotografía nunca vista en series


Fincher logró tres objetivos primordiales al dirigir el primer episodio: uno, enganchar a las audiencias a la estupenda historia; dos, dejar su sello dramático característico al crear personajes tan complejos e interesantes; tres, establecer la estética visual que predominaría en el resto de los capítulos.

El fotógrafo Jeff Cronenweth, bajo la dirección de Fincher, decidió desde muy temprano en la pre-producción, que no habría nada de zooms, tomas con steadicam o cámara en mano. En cambio, cada encuadre de House of Cards es una representación gráfica de la identidad de Francis Underwood: inmutable, frío y calculador.

¿Se han dado cuenta que Fincher suele ocupar la profundidad de campo en sus tomas como herramienta narrativa? Cronenweth,y posteriormente Igor Martinovic a partir de la segunda temporada, encontraron la manera perfecta de balancear los colores de la serie, y cuando vas el siguiente video, finalmente comprenderás por qué amas tanto cada encuadre de House of Cards.