La industria audiovisual post COVID-19: ¿cómo sigue esta historia?

El año 2020 quedará en los anales de la historia: desde sus primeros meses, distintas crisis fueron sucediéndose, solo para terminar en la que todavía estamos atravesando, la aparición de este nuevo virus llamado COVID-19, declarado pandemia, que nos llevó a todos a vivir en cuarentena, aislamiento social y a re-pensar y re-inventar nuestras formas de vida.

Mientras que oriente y Europa empiezan a reabrir sus puertas e intentan regresar a cierta normalidad que, probablemente, ya no exista, la industria audiovisual intenta reactivarse después de muchos meses de receso debido a la pandemia: producciones detenidas, estrenos postergados, proyectos archivados. ¿Cómo será el regreso a las filmaciones? ¿Y a los cines? A continuación, te contamos un poco más acerca de todo esto.

Fuente: IMDB / Tenet, uno de los films más esperados, debió postergar su estreno por el COVID-19.

Seguramente ya lo sepas: nada volverá a ser lo mismo después del COVID-19. Todos estamos adaptándonos a las nuevas reglas de no contacto, distanciamiento social, videollamadas, home office, etc. La industria audiovisual no es la excepción, ya que un set de filmación es un sitio habitualmente superpoblado, con gente realizando todo tipo de tareas muy cerca una de otra. Imagina, por ejemplo, el oficio de un maquillador o maquilladora, de un vestuarista, o, claro, los actores y actrices, que deben fingir cercanía e intimidad entre ellos para las escenas que les toquen representar. Para todos los miembros de esta inmensa industria, se deberán pensar nuevas formas de trabajo, nuevos cuidados, nuevos recursos, con el fin de preservar la salud.

Por esto es que han empezado a aparecer los nuevos protocolos de filmación. En estos documentos, muchas veces muy extensos, se plantean nuevas reglas de trabajo, nuevas propuestas, que sugieren la realización de distintas etapas de las producciones de manera virtual (castings, escritura de guiones, etc.), la individualización de las herramientas de trabajo y el uso permanente de cubrebocas dentro de los sets de filmación.

Sin embargo, estos protocolos presentan algunas dificultades. Para empezar, muchas de estas medidas encarecen los costos de las producciones, ya sea porque hace falta más material para que cada trabajador tenga su propio equipo y no lo comparta con otro, por las desinfecciones constantes que hagan falta o porque los tiempos de producción terminan alargándose. A todo esto, además, se suma la necesidad de testear a todos los miembros de cada producción de manera asidua, lo cual, por supuesto, también encarece los costos generales.

Las producciones no son lo único que se ha detenido. Los cines son otro aspecto de la industria audiovisual que se vio forzado a cerrar sus puertas cuando todo este caos comenzó. Al mismo tiempo que empezó a reducirse el peligro en distintas partes del mundo, los cines también comenzaron a repensar su servicio para poder volver al ruedo.

En México, por ejemplo, la reapertura de los cines empezó a darse a fines de Junio, ligada, por supuesto, a enormes protocolos de seguridad e higiene, entre los que podemos encontrar el uso de tapabocas, la presencia de elementos de higienización tanto para los trabajadores como para los espectadores, señalización para mantener el distanciamiento social y barreras de acrílico donde hagan falta.

Como todos nosotros, la industria audiovisual está intentando adaptarse a esta nueva normalidad. Con la práctica, seguramente, descubriremos qué cosas funcionan y cuáles no, mientras, ansiosamente, esperamos por una vacuna para este virus que ha cambiado el mundo.

Spoiler Show #11