No hay ninguna duda de que una de las grandes incógnitas que venimos arrastrando desde el final de la segunda temporada de Westworld es quién habita dentro del cuerpo replicado de Charlotte Hale. En un principio se trataba de Dolores, claro, pero luego, cuando ella reconstruye su propio cuerpo, sabemos que alguien más está posando como Hale. Por eso, cuando vimos los avances del último episodio de Westworld, The Absence of Field, nos entusiasmamos, ya que se trató de un capítulo centrado en Charlotte.
Charlotte Hale, el mundo y su espejo en el último episodio de la serie de HBO


The Absence of Field, sin embargo, nos dejó más confundidos que nunca. Es cierto, pudimos ver al anfitrión que reproduce a Charlotte Hale en acción durante casi todo el episodio, pero aún es incierto quién es el personaje que la habita. Por lo pronto, podemos asegurar que se trata de alguien en quien Dolores confía, pero que tendrá bastantes problemas para representar el papel asignado. Fingir constantemente llevará a este host a provocarse lesiones y a estar al borde del colapso todo el tiempo, hasta que descubre que Charlotte tiene un hijo pequeño, lo que parece ponerlo sobre riendas de nuevo, volviéndose tan violento como Dolores y asesinando a un pedófilo a plena luz del día (y robándole el perro, lo cual, me disculparán, pero festejé).
Además, este host que encarna a Charlotte Hale descubre que, a lo largo de los últimos tiempos, desde compañías fantasmas, Serac ha ido apoderándose de acciones de DELOS hasta convertirse en el socio mayoritario, gracias a poseer un informante dentro de la empresa. Finalmente, descubrimos que ese informante es la misma Charlotte Hale, que murió en el parque pero, por ahora, nadie sabe.
Por supuesto, las distintas actitudes de Dolores con este host y la actitud de este último al encarnar a Charlotte sirvieron para elaborar muchísimas teorías acerca de quién se encuentra dentro de Charlotte, pero por el momento esta continúa siendo una de las interrogantes más grandes de esta tercera temporada.

Por otro lado, Dolores cimenta su relación con Caleb, explicándole el funcionamiento del Rehoboam, una máquina donde Incite ha cargado toda la información de miles y miles de personas para elaborar una suerte de espejo del mundo en el que pueden predecir qué sucederá con ellos en el futuro. Así, Incite decide quiénes tienen un futuro en el que vale la pena invertir y, por supuesto, Caleb no es uno de ellos: con su pasado de soldado, una madre esquizofrénica y su tendencia a la depresión, es candidato al suicidio, por lo que su vida nunca será importante para ellos. Esa sentencia es la que incita a Caleb a sumarse a la revolución que planea Dolores.
La adhesión de Caleb le abre una puerta a Dolores: la de todos aquellos marginados con los que Incite no cuenta en absoluto. Toda esa parte de la humanidad oprimida podrá sentirse representada con la lucha de Dolores, pero ¿estará dispuesta a cederle el poder a las máquinas?

El gran ausente de este episodio es Bernard, quien funcionará como rival de Dolores para frenarla en su escalada de violencia. ¿O será que acaso Dolores lo trajo de vuelta a la vida porque tiene planes para él? Ojalá veamos más en el próximo episodio de Westworld.