Ira Sachs es un director con una larga carrera y una marca de autor muy reconocida. Sus films, por lo regular situados en Nueva York, nos presentan retratos muy auténticos de personajes que luchan por encontrarse y también encontrar el amor. Con la ayuda de su cómplice de cabecera, el escritor Mauricio Zacharias, han cautivado con historias tan profundas como realistas de los oriundos de una de las ciudades más icónicas del mundo. Ahora en su última cinta titulada Frankie, Sachs y Zacharias nos presentan la historia de la familia de Francoise «Frankie» Cremont (Isabelle Huppert), ahora ubicados en Sintra, Portugal, un lugar conocido por sus espectaculares jardines, sus villas y palacios que parecen salidos de un cuento de hadas.
Un retrato melancólico que nos enseña a valorar lo que nos da la vida , pero…

Frankie es una reconocida actriz que ha actuado en films muy importantes y que ha planeado una reunión con su familia. Sin embargo, los diferentes matrimonios por los que ha pasado han hecho de su familia una estructura compleja que se reúne a petición de ella, dejando por un momento sus ocupadas vidas para «relajarse» en este paraíso europeo. Esta reunión pondrá a prueba sus lazos fraternales y través de todo lo que les sucede durante el día descubrirán el amor filial no es una cosa sencilla.

A través de la bella fotografía de Rui Poças, recorremos las hermosas calles de Sintra y somos testigos de los encuentros entre todos los miembros de la familia, y mediante los diálogos que se entablan, vamos conociendo los detalles de la vida de cada uno de ellos, dándonos cuenta que esta reunión no es improvisada: Frankie la organiza porque tiene una enfermedad incurable que ha regresado a su cuerpo y no le permitirá durar un año más, así este viaje se convierte en una despedida, una forma de decir adiós a su amada familia, no sin antes ayudarles a arreglar los lazos dañados por el tiempo y la distancia. Esta situación cambia el sentido de la cinta y la hace moverse de ser un retrato costumbrista a ser un drama familiar que nos conmueve por su intensidad dramática.
La estupenda actuación de la ganadora del Oscar Isabelle Huppert se une a un gran cast que incluye a Brendan Gleeson, Greg Kinnear, Marisa Tomei, Jérémie Renier, entre otros.

Las historias de la familia permiten integrar algunos temas recurrentes en la filmografía de Sachs, como la homosexualidad, el amor de pareja y las segundas oportunidades a través de una narración pausada, contemplativa, que no tiene prisa por terminar. No hay situaciones cómicas, ni grandes argumentos, no hay grandes motivaciones: al final pareciera que estamos con la familia disfrutando de un bello día en Portugal, y en ese sentido, y al conocer la situación de la protagonista, entendemos que, para ella, pasar el día con los suyos es una de las mejores cosas que la vida le puede dar. Y esa en una gran lección de vida.
Pero...
Para los fanáticos de la filmografía de Ira Sachs esta cinta puede parecer la más alejada de los temas, lugares y personajes a los que nos tiene acostumbrados. La trama tiene toda la vibra de una despedida, y en ese sentido es muy melancólica (algunos plantean que es la despedida del mismo Sachs, pero eso está por verse).
El ritmo pausado, el desarrollo de la única situación y los diálogos de los personajes podrá no ser muy comercial ni fácil de apreciar; es por eso que esta producción solo es estrenada en pocas salas, lo que es una pena ya que es una gran opción por donde se la vea.

En resumen
Frankie es un melancólico drama familiar que se centra en la despedida de una mujer que ha aceptado su fatal destino. Acompañada de los suyos en su último día como familia, ella planea sanar todas las heridas y todos los asuntos que había dejado pendientes. Al ir cerrando cada uno de ellos, y conforme va terminando el día, la protagonista encarará su destino, plasmado en un final tan emotivo como hermoso e inspirador. Sin dudas, uno de los más hermosos finales de película en los últimos años: una reflexión de la vida, la muerte y la familia que formamos en el transcurso.
