La segunda temporada mantiene el nivel de la primera y nos encantó

Crédito: Netflix

Por fin se estrenó la segunda temporada de Sex Education y debo decir que cumplió (con casi) todas mis expectativas. La calidad no bajó. La serie mantuvo el nivel de excelencia que caracterizó a su debut (el cual sorprendió a muchos), y abarcó nuevas problemáticas contemporáneas e importantes para los adolescentes y, por qué no, hasta para las personas mayores.

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Esta segunda entrega encuentra a Otis saliendo con Ola, aunque todavía tiene algunos sentimientos sin resolver por su amiga Maeve. Por supuesto, esto, a la larga, traerá problemas para los tres. Al mismo tiempo, la madre de Otis, la Dra. Jean, se hace de un espacio en la escuela secundaria Moordale, luego que los estudiantes atraviesen una crisis de pánico por un brote de clamidia provocado por la inexistente (o errónea) educación sexual en su plan de estudios.

A partir de ahí, los episodios se siente como una perfecta bola de nieve que crece incontrolablemente a medida que avanza la historia y hasta que los personajes deciden enfrentar sus sentimientos y los problemas que han creado con sus acciones e inmadurez (que no distingue edad).

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De nuevo, Sex Education destaca por los temas que trata sin tapujos, hablando abiertamente sobre la necesidad de un plan de estudios en las escuelas que cubra las preguntas de los adolescentes respecto al sexo anal, los fetiches sexuales, el acoso sexual, las ETS, los métodos anticonceptivos como la píldora del día después, la sexualidad en la adultez, el feminismo, y los diferentes tipos de atracción romántica y sexual como la pansexualidad y asexualidad.

Además, desarrolla orgánicamente a sus personajes principales. El cambio más notorio lo vemos en Adam, quien termina aceptando su preferencia sexual y admitiendo frente a todo el mundo que tiene sentimientos por Eric. Lo importante aquí es que acepta que lo hirió en el pasado y que aprendió de sus errores. Sin embargo, en lo personal, no estoy de acuerdo en que la serie haya optado por emparejar a estos dos personajes, pues reproducen clichés, tal vez dañinos en cierta medida, sobre las relaciones de pareja y la comunidad LGBTQ+.

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Otro punto negativo que veo en esta temporada (que es comprensible si pensamos que habrá otra y debe sostenerse el drama para dejarnos picados) es que al final, como en la entrega pasada, Otis y Maeve no lograron estar juntos a pesar de que han confesado sus sentimientos. ¡Déjenlos ser felices, por favor!

Por otro lado, uno de los momentos que más me gustó, y que quizás fue el más destacado de toda la temporada, fue cuando todas las chicas se unen y, en un claro ejemplo de sororidad, se suben al autobús que debe tomar Aimee para ir hacia la escuela luego de que un hombre la acosara previamente en este transporte público. Ese hecho resalta aún más entre movimientos actuales como el #MeToo pues las chicas advierten que lo que tienen en común como mujeres es, tristemente, el acoso que han experimentado a lo largo de su vida por parte de los hombres.

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En resumen, la segunda temporada de Sex Education deja en gran parte satisfecho al público manteniendo la calidad tanto en su guión como en actuación e introduce nuevos personajes y cuestiones sociales que vemos a diario en las noticias y que probablemente se exploren a fondo en una posible tercera temporada.

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