Los fantasmas, los demonios, el bien y el mal, las fuerzas sobrenaturales, ese tipo de rubros misteriosos y cargados de terror que tanto hemos encontrado a lo largo de la historia, siempre son un tema del cual hablar. Numerosas producciones los han tomado como base para desarrollar películas, series, obras, libros o demás productos que atraen al ávido consumidor del género, aquellas personas que buscan y creen en la existencia de algo más allá del plano en el que vivimos, para quienes creen en las leyendas o mitos, en la balanza divina. Los elementos de la naturaleza han formado y seguirán formando parte de este lado oscuro que rodea nuestra vida, las incógnitas con respecto a su funcionamiento y exigencias, su lado oculto, algo en lo que el propio director Jeremy Lutter, ha decidido abordar en su nueva producción The Hollow Child (Espíritus en el bosque), una cinta que te obligará a ver más allá de lo convencional.
Un jugueteo con el lado oscuro de la naturaleza que estremece, pero…

La trama de la historia se desarrolla entorno a Samantha, una joven que ha pasado toda su vida moviéndose entre hogares de acogida, sin lograr encajar en ninguno. Sin embargo, en su nueva casa, logra tener una conexión ideal con su pequeña hermanastra Olivia, pero por azares del destino Olivia termina extraviada dentro de un bosque siniestro cerca de su hogar. Luego de un tiempo de buscarla sin éxito, la pequeña niña reaparece, sin daños aparentes pero con una personalidad que de inmediato pone en alerta a Samantha…

Lo más grande dentro de esta producción es el ritmo y la atmósfera construida a su alrededor, pues en todo momento se maneja una tensión y un misterio bien logrado, que es algo que difícilmente se consigue hoy en día. La paleta de colores, desde su primer escena, encaja a la perfección con las tonalidades oscuras y sombrías que requiere una historia como tal, lo que ayuda a que la inmersión del espectador se vaya concretando de a poco y lo envuelva dentro del enigma planteado. Claro está que las locaciones juegan un rol primordial para que esto ocurra, pues brindan esos toques sutiles que añaden profundidad. Y además, el hecho de manejar el misticismo dentro de la naturaleza es algo que también consigue poner los pelos de punta: el abordar lo dañado que somos las personas y el mal que le hemos hecho al planeta con las posibles repercusiones que eso nos traerá, es algo que se agradece y se encuentra bien retratado.

Pero...
Desatinadamente el guión pobre y la falta de intensidad en cuanto a su propósito termina por arruinar la experiencia, ya que no maneja en ningún momento una buena estructura de terror, si bien los detalles técnicos favorecen a que se perfile cada escena para algo excepcional, los diálogos, su desarrollo y los personajes nada logran concretar para dejar una situación memorable o al menos digna de recalcar, se queda en una intención que jamas llega.
El problema principal es que el director parece no conocer o no entender los elementos básicos para este tipo de filmes; es como si ignorara que está realizando algo propiamente de género, lo lleva demasiado al plano ligero y no termina por encajar con el misterio prometido desde un inicio.

El reparto compuesto por Jessica McLeod, Hannah Cheramy, John Emmet Tracy, Jana Mitsoula, entre otros, cumple con lo posible y lo que el script les puede dar, ya que los limita en demasiadas ocasiones. Niega la explosividad o la proyección que podría adquirir hacia el espectador, no permite empatizar con nadie de los involucrados y simplemente no importa lo que suceda con ellos o con la historia en general.
En resumen
The Hollow Child es una cinta más del género de terror que pasa sin pena ni gloria, y aunque tiene una que otra cuestión a rescatar, lo pobre de su ejecución y lo mal lograda de su intención, terminan por arruinar la experiencia cinematográfica.
La cinta de Lutter se queda ahí, varada en el bosque esperando encontrar su cálido hogar, devorada por la frialdad de su entorno.
