Superior a otras cintas de superhéroes (y sus villanos), pero…

Joker película crítica

La pregunta más interesante que surge de Joker (Guasón, 2019) es cómo Todd Phillips, un director cuyo mayor éxito hasta la fecha había sido la franquicia de The Hangover, logró convencer a actores de la talla de Joaquin Phoenix y Robert De Niro a participar en su reinterpretación del Guasón, el enemigo más importante de Batman y uno de los villanos más reconocidos en el cine gracias a la actuación de Heath Ledger en The Dark Knight (2008). Desde su anuncio, Joker generó muchas interrogantes sobre la naturaleza del proyecto, el cual no forma parte del resto del universo de DC Comics en el cine de acuerdo a lo que Phillips y Warner Bros. se han empeñado en aclarar en distintas ocasiones. Rumores de que el guion se seguía escribiendo durante la producción –y a veces incluso el mismo día que se filmaba una escena– fueron confirmados por el mismo elenco, específicamente por Zazie Beets en una entrevista que dio a MTV News en Enero de 2019.

Por todo lo anterior resultó sorpresivo que el 31 de Agosto Joker no sólo recibiera una ovación de ocho minutos en el Festival Internacional de Cine de Venecia, sino que también se llevara a casa el Golden Lion, el trofeo más deseado de todo el certamen. Obviamente, todo esto ayudó a que la cinta generara una expectativa tan grande como sólo las cintas de superhéroes –y ahora también de sus villanos– pueden hacerlo. Desgraciadamente, la incredulidad que muchos mostraban al inicio resultó acertada y aunque Joker definitivamente no es un producto en serie y de fábrica à la Marvel, tampoco es la cinta revolucionaria y de autor (à la Taxi Driver de Martin Scorsese) que Warner Bros. y el resto de la industria cinematográfica han vendido a las audiencias internacionales.

Video
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Joker cuenta la historia de Arthur Fleck (Phoenix), un hombre de 40 años que se renta como payaso en Ciudad Gótica. Sin embargo, lejos de causar gracia, su singular personalidad y su misteriosa enfermedad han complicado las relaciones interpersonales de Arthur hasta el punto en el que el único lazo importante de su vida es aquel que comparte con su madre, Penny Fleck (Frances Conroy). No obstante, la vida de Arthur toma un giro inesperado cuando su madre le revela por accidente un secreto que lo relaciona con Thomas Wayne (Brett Cullen), un millonario que acaba de postularse para el cargo de alcalde de Ciudad Gótica y quien fuera el jefe de Penny cuando ella trabajaba para la familia Wayne. Una serie de decepciones y una burla pública que sufre a manos de su ídolo, Murray Franklin (Robert De Niro), llevan a Arthur a crear la identidad del Guasón, un símbolo que rápidamente se convierte en el estandarte de lucha de la clase trabajadora de Ciudad Gótica. A través del Guasón, Arthur encuentra un propósito en su vida y una oportunidad de hacer justicia por su propia mano tras varios años de ser la burla de todos los demás.

Lo mejor que le pudo haber pasado a Todd Phillips en este proyecto fue que Joaquin Phoenix aceptara interpretar a su Guasón. Si existía alguna duda, Joker confirma que Phoenix es uno de los mejores actores que existen en la actualidad y que tiene la capacidad de habitar un personaje como pocos histriones pueden hacerlo. En la parte actoral, era difícil superar al Guasón de Heath Ledger, pero Phoenix, en lugar de superarlo, hace algo todavía más sorprendente: construir su propia versión del personaje, la cual no suma o resta a las demás iteraciones que han existido de este villano en la pantalla grande.

Asimismo, a pesar de que no siempre todas las decisiones (estéticas o narrativas) funcionan a su favor, es evidente que Joker se trata de un proyecto muy personal para el director Todd Phillips. A lo largo de la película, el espectador tiene la oportunidad de ver qué cintas informaron al realizador y a su versión del Guasón ya sea a través de las tomas, de las locaciones e incluso de los personajes que algunos actores interpretan. En este punto, es importante celebrar que a pesar de varios fracasos acumulados, Warner Bros. continúa explorando distintas narrativas con los personajes de DC Comics y además otorga a sus realizadores una mayor flexibilidad a la hora de estar detrás de un filme de este calibre. Comparados con la fábrica Marvel, estos proyectos han dado como resultado una serie de filmes que son totalmente distintos entre sí, pero que también brindan al espectador una experiencia diferente cada vez que visita una sala de cine para pasar un rato con estos personajes.

Pero...

Joker es una cinta que a primera vista puede impresionar, pero que después de analizar detalladamente, no tiene nada nuevo que decir sobre el personaje o los temas presentes en su historia. Su evidente deseo por ser diferente al producto comercial con el que el público asocia al cine de superhéroes, obliga a Joker a ponerse una máscara que aparenta un profundo estudio de personaje, pero que en realidad sólo se siente forzada, incómoda y repetitiva demasiado rápido. Si el filme llega a engañar al espectador sobre su complejidad narrativa, esto se debe únicamente al intenso trabajo de Phoenix, quien también llega a sentirse atrapado por un guion que no le permite llevar a su Guasón más allá del estereotipo de un hombre resentido con la sociedad que busca algún tipo de retribución a sus traumas.

Puesto que las comparaciones son inevitables en este punto, tan sólo basta recordar al Guasón de Ledger para imaginar las posibilidades que ofrecía una historia de origen de este villano. En la trilogía de Nolan, el Guasón resultaba fascinante porque nunca quedaba claro el origen de su maldad. La mutabilidad que el antagonista desplegaba al contar distintas versiones de cómo obtuvo su sonrisa, por ejemplo, son más complejas y escalofriantes que cualquier explicación que hace Todd Phillips del personaje en Joker. Quizá la explicación que más se acerca a describir a la versión de Ledger es aquella que comenta Jim Gordon (Gary Oldman) en The Dark Knight Rises: «algunas personas sólo quieren ver el mundo arder». No obstante, en Joker, Arthur Fleck es una versión del personaje que nunca otorga una motivación sólida a las acciones que lleva a cabo durante el tercer acto del filme. Al final de la película, la incógnita alrededor del Joker sigue presente: ¿es la locura de Arthur un producto de su condición mental, algo que está latente en una sociedad tan dañada como aquella que ilustra Ciudad Gótica o su psicopatía es simplemente producto de un berrinche de alguien que no supo cómo contar la broma en lugar de ser la burla del chiste?

Más allá de los problemas con el guion, Joker resulta una experiencia monótona. Detrás de toda la parte visual tan llamativa y que hace eco de Nueva York en las décadas de los setenta y los ochenta, la película visita los mismos lugares, emocionales y narrativos, una y otra vez hasta volverse tediosa. En sus casi dos horas de duración, Joker llega a ser tan repetitiva que algunos giros de tuerca, así como algunas de las decisiones que toma el personaje, resultan bastante predecibles una vez que transcurren en pantalla.

Veredicto

Tras las decenas de cintas de superhéroes (y sus villanos) que se han estrenado en los últimos años, se agradece que ciertos realizadores estén tratando de buscar nuevas formas de contar las historias de estos personajes. Sin embargo, aunque se nota la intención de Todd Phillips por hacer algo distinto, las ambiciones de Joker sobrepasan por mucho el talento del director y el guion que Phillips escribió con Scott Silver. Al final del día, Joker es una extraña contradicción entre la película que a Phillips le gustaría hacer (por todas las referencias que incluye, de manera poco sutil, a otros filmes superiores y al trabajo de otros directores más experimentados) y aquella que pudo hacer (otro proyecto comercial cuyo target es simplemente un público más adulto que el de costumbre). Aunque lo intente, este Guasón no debería mirar con desdén sus orígenes, ya que no sólo no puede diferenciarse por completo del mundo de adaptaciones basadas en cómics, sino que sus partes más entretenidas y con más energía son aquellas que se desarrollan dentro del universo del que tanto reniega, pero en el que estos personajes resultan más atractivos porque no se toman a sí mismos tan en serio.

Spoiler Show #11