¿Se acerca el fin de las precuelas, secuelas, reboots y remakes en Hollywood? ¿Adiós a una nostalgia forzada? ¿Los realizadores de películas norteamericanas se verán forzados a ser más creativos?
Algo que comenzó con Friday the 13th y Pet Sematary podría afectar seriamente los derechos que tienen importantes distribuidoras para hacer con franquicias millonarias lo que se les antoje (incluso si son secuelas tan malas como las antes mencionadas).
THR informó que autores de novelas e historias originales cuyas obras hayan superado los 35 años podrían recuperar legalmente el derecho sobre las mismas, de acuerdo con el acta de Derechos de Autor de 1976 en los Estados Unidos. Este recurso de ley les permitiría renegociar los términos de los derechos concedidos a estudios, incluso con la opción de quitárselos permanentemente.
Tal sería el caso de obras como Who Censored Roger Rabbit de Gary K. Wolf, que Disney convertiría en Who Framed Roger Rabbit (1988), Nothing Lasts Forever de Roderick Thorp que Fox adaptaría como Die Hard (1988), la novela Beetlejuice de Michael McDowell, y quizás la más preocupante para Paramount, la historia de Terminator que escribió Gale Anne Hurd en 1984. Sí: incluso si la película Dark Fate por fin tiene éxito tras las fallas posteriores a T2.
Claro está, todas estas franquicias tienen la opción de renegociarse ya sea con los estudios «originales» o con otros nuevos (que es lo que podría suceder con Stephen King y su excelente relación con Warner). Pero si los autores deciden estar en la misma sintonía (como el autor de la novela que originó Rambo, por ejemplo), esto podría poner a trabajar seriamente a los guionistas de la meca del cine en meses futuros.