A veces es una cuestión de falta de creatividad, pero la mayoría del tiempo se hace porque el nombre del personaje pesa demasiado como para no figurar en el poster con todo su esplendor. Repasemos más de una docena de casos en los que jamás nos vamos a olvidar de cómo se llamaba el protagonista.
PD: no incluimos a los superhéroes, porque de lo contrario esto no se terminaría jamás. Ni a los dibujos animados porque esos malditos bastardos siempre llevan nombres propios en sus títulos. Ni a–no, mentira, a esos sí los incluimos.













