Incluso aquellos que no sean fans de la saga de The Fast and the Furious (Rápidos y Furiosos), deben concederle a la franquicia la gran hazaña que logró con sus secuelas: contrario a lo que sucede generalmente con los productos hollywoodenses que explotan una historia hasta que las audiencias se fatigan, The Fast and the Furious ha recaudado cantidades impresionantes de dinero a pesar de su longevidad. Gracias a la reinvención que hizo a partir de Fast & Furious (Rápidos y furiosos, 2009) y los distintos actores y actrices que se han unido al reparto desde entonces, esta saga sigue siendo exitosa y rentable después de 18 años. Y probablemente lo seguirá siendo por muchos años más si Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw (Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw, 2019) es un indicador del futuro de la serie, la cual, con su primer spin-off logra diferenciarse con creces de la saga original y entregar un filme entretenido, con un estilo visual distinto y que sabe explotar la química que tienen en pantalla Dwayne Johnson y Jason Statham (a pesar de que este último sigue sin pagar las consecuencias de asesinar a Han, uno de los personajes más queridos de la franquicia).
Un spin-off que es sumamente entretenido a pesar de tener un ritmo problemático

Hobbs & Shaw (como le llamaremos aquí para acortar tan tremendo título) inicia con estos personajes en sus respectivas rutinas: Luke Hobbs (Dwayne Johnson) resuelve casos para la DSS en Los Ángeles mientras que Deckard Shaw (Jason Statham) comete crímenes en Londres, Inglaterra. El día a día de ambos se ve alterado cuando Hattie (Vanessa Kirby), la hermana de Shaw, se convierte en la persona más buscada de todo el mundo tras haber sido acusada del robo de un virus muy peligroso. Sin embargo, como ellos lo descubrirán de inmediato, Hattie sólo fue incriminada de tal acción por el malvado Brixton Lore (Idris Elba), un antiguo agente del MI6 que ahora trabaja para la misteriosa corporación conocida como Eteon, con el fin de desviar la atención del resto del mundo.
Motivados por el límite de tiempo que tienen para salvar la vida de Hattie, quien es portadora del virus, Hobbs y Shaw aceptan trabajar juntos para detener a Brixton Lore en su objetivo de recuperar el virus y usarlo en contra de la humanidad a través de Eteon. Por supuesto, esto no será fácil, ya que Eteon le ha otorgado a Lore habilidades muy superiores a las de Hobbs y Shaw, quienes a su vez tienen que recurrir a varios conocidos –como Madam M (Eiza González) en el caso de Shaw y la familia de Hobbs en el caso de Luke– para vencer a este poderoso enemigo.

Al leer la trama de Hobbs & Shaw, resulta impresionante la historia tan inverosímil que el spin-off usa para justificar la acción que vemos en pantalla. Y aunque esto puede sonar como una crítica, de hecho resulta positivo, ya que el enfoque tecnológico y apocalíptico que tiene el MacGuffin de la historia, ayuda a diferenciarse a la cinta de la franquicia original. Mientras en The Fast and Furious la acción ocurre entre autos y carreras, en Hobbs & Shaw, el género se inclinan más hacia la acción que hemos visto en sagas como James Bond o en cintas como Atomic Blonde (2017), esta última también dirigida por David Leitch.
Hablando del director, cabe destacar que Hobbs & Shaw muestra todos los signos del estilo visual que David Leitch ha ido construyendo con su filmografía: en esta cinta están presentes los colores neón y las elaboradas coreografías de pelea que vimos en Atomic Blonde y John Wick (2014), así como el sentido del humor un tanto meta que hizo de Deadpool 2 un éxito (2018). Asimismo, Leitch sabe aprovechar la trayectoria que Johnson y Statham tienen en el género (así como el deseo de muchos cinéfilos de ver a Idris Elba como James Bond) para construir secuencias que mantendrán al espectador al borde de su asiento y que están a la par de las más memorables de la saga original. Contrario al error que usualmente comete The Fast and the Furious con cada set piece, Hobbs & Shaw no trata de superarse a sí misma con cada escena de acción que presenta y, por el contrario, prefiere jugar con los elementos que tiene a su disposición (en lo que refiere a fotografía, coreografías y locaciones) para que cada secuencia se sienta única.

Otro de los aciertos del filme es el papel de Vanessa Kirby (Misión: Imposible – Repercusión), quien a diferencia de Michelle Rodriguez o Jordana Brewster en la saga principal, tiene oportunidad de estar a la par de los protagonistas y formar parte de todas las escenas de acción con la misma importancia que tienen sus contrapartes masculinas. Hattie no es la damisela en apuros que Hobbs y Shaw tienen que rescatar todo el tiempo (incluso hay varias escenas donde se invierten los papeles) o que está a merced de las habilidades de los hombres. Al estar escrita como una agente del MI6, Kirby tiene la oportunidad de darle a Hattie una presencia mucho más imponente y un rol más esencial que aquel que han tenido otros personajes femeninos en toda la franquicia de The Fast and the Furious.
Por otra parte, aunque sus diálogos son mínimos y su personaje es una marioneta de otro villano que nunca revela su identidad, Idris Elba resulta un adversario bastante formidable para Johnson y Statham, quienes necesitaban a un actor de su talla y con una personalidad igual de imponente para que el conflicto fuera creíble o de lo contrario, la audiencia nunca sentiría la tensión de las secuencias de acción. (Seamos honestos: muy pocos actores podrían hacerle frente a la dupla de Dwayne Johnson y Jason Statham).

Si hay algo que criticarle a la película es el ritmo de la historia. A pesar de estar cerca de la duración de las otras entregas de la saga (Furious 7 sigue siendo la secuela más larga con 137 minutos de duración), Hobbs & Shaw se siente sumamente prolongada y con varias escenas de sobra. Igualmente, existen dos cameos que si bien son entretenidos y seguramente sorprenderán al público (uno de ellos en especial), se extienden demasiado hasta el punto en el que, por momentos, sus diálogos dejan de ser graciosos. La aparición de estos actores es un problema de exceso de recursos que siempre ha caracterizado a esta franquicia y que probablemente nunca se resolverá, ya que también es parte de la razón por la cual la gente sigue yendo a ver estos filmes.
Si la saga cumple lo que prometió, sólo habrá dos películas más de The Fast and the Furious (por supuesto, mientras sigan siendo redituables, nadie creerá esta afirmación pero es importante tenerla en cuenta). Afortunadamente para los fans de estos personajes, Hobbs & Shaw es un spin-off que le da a la franquicia una infinidad de posibilidades a futuro y que para colmo de Vin Diesel (quien está peleado en la vida real con Dwayne Johnson por este proyecto) podría terminar por superar, con futuras secuelas, a las películas que lo precedieron.
