Originalmente, Eu não quero voltar sozinho (No quiero volver solo) fue un cortometraje dirigido por Daniel Ribeiro (Café com Leite) en 2010, el cual ganó varios premios en Brasil y en otros países alrededor del mundo. 4 años más tarde, en 2014, el director expandió la historia de estos personajes con el estreno del largometraje, Hoje eu quero voltar sozinho (Hoy no quiero volver solo). Y aunque el filme apenas recibió un estreno comercial aquí en México a través de la Cineteca Nacional, la cinta fue la representante de Brasil para la categoría de Mejor película extranjera en los premios de la Academia de 2015, donde desafortunadamente no fue seleccionada entre las cinco finalistas. Sin embargo, desde su lanzamiento, Hoje eu quero voltar sozinho se ha convertido en una de las películas LGBTQ+ más conocidas y celebradas de los últimos años al representar de forma muy inocente el amor que surge entre dos jóvenes adolescentes.
El coming of age brasileño que cautivará a todas las audiencias

En Hoje eu quero voltar sozinho, Leo (Guilherme Lobo) es un estudiante ciego que pasa casi todas sus tardes en compañía de Giovanna (Tess Amorim), su mejor amiga. No obstante, su relación se ve alterada con la llegada de Gabriel (Fábio Audi), un estudiante nuevo que rápidamente entabla una amistad con ellos. Conforme Leo y Gabriel se vuelven más cercanos gracias a un trabajo escolar, Giovanna se siente desplazada y termina alejándose de ambos por un tiempo. Durante esas semanas, Leo se da cuenta de los sentimientos que tiene por Gabriel y es a través de esta amistad que el protagonista inicia una búsqueda por la independencia que siempre ha deseado a pesar de su condición.

En un mundo mediático donde la adolescencia se asocia y se representa a través de problemáticas que antes eran exclusivas de los adultos (drogas, sexo, violencia física y psicológica, asesinatos, por mencionar algunos), a veces se extraña la simpleza e ingenuidad que significaba esta época en otras décadas. Por supuesto, los contextos sociales y culturales que vivimos hoy en día han acelerado este proceso y han transformado por completo las prioridades que los jóvenes tienen durante esta etapa. Por lo anterior, Hoje eu quero voltar sozinho resulta refrescante, ya que en lugar de inclinarse hacia la polémica o la trama cruda y deprimente, se aproxima a una relación homosexual desde la ilusión del primer amor y el miedo que conlleva la posibilidad del rechazo. Este es el tipo de película que recuerda al espectador el poder que tiene la inocencia en esos años donde el mundo se vuelve más grande y las relaciones interpersonales adquieren nuevas dimensiones gracias al despertar sexual y a la búsqueda de independencia que surge en la adolescencia.
Con Hoje eu quero voltar sozinho, el director y guionista Daniel Ribeiro cuenta una historia que a pesar de tener como eje central una relación entre dos chicos, se siente universal en los temas que trata. Y aunque el filme le apuesta al aspecto romántico de su relación, nunca pierde de vista la sexualidad de sus personajes: en varias ocasiones, la cámara de Pierre de Kerchove (Joaquim) sigue a Leo (Lobo) y a Gabriel (Audi) en momentos muy íntimos, los cuales se traducen en escenas cargadas de una sensualidad y una tensión sexual muy sutiles que nunca caen en lo explícito y que se sienten apropiadas para una historia juvenil como esta.

Por supuesto, es importante destacar la inclusión y sensibilidad que muestra el proyecto al tener un protagonista que es ciego y cuyo conflicto principal no se deriva de su condición. La película muestra algunas de las dificultades que viven estas personas en su día a día, pero cuando lo hace, el director se asegura de que estas nunca se vuelvan una experiencia didáctica para el espectador y mucho menos para generar una empatía fácil con el personaje de Leo. Asimismo, el hecho de que la ceguera de Leo nunca represente un problema para el protagonista, Gabriel o Giovanna (Amorim), es una muestra del camino más inteligente que encontró el guion para generar conflicto y esto resulta aún más impresionante si se toma en cuenta que la cinta fue hecha en 2014 (y el cortometraje en el que está basada en 2010), año que todavía estaba lejos de las demandas de inclusión y diversidad que exige la actualidad.
Sin embargo, la historia no funcionaría sin la química que tienen Lobo y Audi, ambos poseedores de un carisma que infunden a sus personajes desde la primera escena. Lobo, en específico, entrega una excelente interpretación que a más de uno le hará pensar que el actor es una persona ciega en la vida real. Pero aún más destacable es que la actuación de Lobo nunca se siente como una imitación y, por el contrario, resulta bastante natural sin necesidad de grandes aspavientos.

Una de las escenas más sinceras del filme ocurre cuando Leo le pregunta a Giovanna cómo lo ven las personas y si alguien, además de ella, cree que él es atractivo. Este tipo de escenas, en las que las interacciones entre los personajes son simples pero plantean situaciones muy humanas, son la clave para que Hoje eu quero voltar sozinho se convierta en un coming of age que resistirá el paso del tiempo y las agendas políticas actuales. No se necesita ver esta película dos veces para darse cuenta que la historia de amor entre Leo y Gabriel es uno de los romances juveniles más memorables de la última década.
