El arácnido alcanza nuevas alturas lejos de casa

Aunque la versión de Spider-Man con Tom Holland inició en 2016 con su aparición en Civil War, es en Spider-Man: Far From Home (Spider-Man: Lejos de casa) que el joven actor y Zendaya se apropian completamente de sus personajes y entregan la mejor interpretación dentro del MCU del arácnido y MJ hasta la fecha.

Después de ser tratado como personaje secundario en otras cintas de Marvel y una introducción a este universo que quería apresurar el desarrollo de su alter ego en Spider-Man: Homecoming (2017), Far From Home le da la oportunidad a Holland de explorar quién es Peter Parker y profundizar su relación con la versión contemporánea de MJ, quien a su vez satisfará a los fans de los cómics al incorporar ciertos aspectos de la personalidad de Mary Jane Watson en su interpretación.

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Si se preguntaban cómo se veía el mundo después de Thanos, Spider-Man: Far From Home no tarda en ofrecer una explicación al respecto. Meses después del «blip» que regresó a la vida a la mitad de la población mundial, Peter Parker (Holland) y sus compañeros de escuela realizan un viaje de dos semanas con fines científicos a Europa. Cansado de la responsabilidad que le brinda su rol de superhéroe, Peter decide usar estas vacaciones como excusa para conquistar a MJ (Zendaya) y olvidarse de atrapar criminales; sin embargo, su descanso se ve interrumpido por Nick Fury (Samuel L. Jackson), quien recluta a Peter para detener a unos seres conocidos como Los Elementales. Durante esta tarea, Fury apremia al joven arácnido a hacer equipo con Quentin Beck (Jake Gyllenhaal), un misterioso individuo de otro universo que dice saber cómo detener a estos peligrosos villanos. Lo anterior obliga a Peter a replantearse sus compromisos como superhéroe y a tomar una decisión sobre su futuro ahora que muchos lo consideran como el sucesor de Tony Stark.

Fuente: Sony Pictures

Aunque los filmes de Marvel en los que Spidey había aparecido hasta la fecha mostraban una dirección más clara y controlada del personaje, la interpretación de Andrew Garfield en las cintas de Marc Webb y la dirección de Sam Raimi en la trilogía original seguían siendo difíciles de olvidar. No obstante, Spider-Man: Far From Home no solo confirma que el héroe está en uno de sus mejores momentos ahora que se encuentra en su hogar, bajo el manto creativo de Marvel, sino que también da suficientes argumentos para considerar a Tom Holland como el mejor intérprete de este superhéroe. A pesar de haberlo visto ya en 4 filmes del MCU antes de Far From Home, esta versión de Spider-Man no había tenido oportunidad de desarrollar a Peter Parker, pero ahora que Far From Home examina quién es y cómo es realmente el individuo que porta la máscara (y no sólo el superhéroe), Spider-Man se vuelve alguien mucho más carismático y con quien la audiencia puede generar empatía más allá de los chistes y los gags que son innatos del personaje.

El secreto para volver memorable la interpretación de Holland como Spidey radica en explorar el conflicto interno que vive ahora que todos esperan que esté a la altura del resto de los Vengadores. A diferencia de otros superhéroes de Marvel en la pantalla grande, Peter Parker todavía es un adolescente y el guion de Chris McKenna y Erik Sommers explota esta característica para contar una historia que en sus mejores momentos posee el encanto juvenil de un filme de John Hughes (The Breakfast Club, Sixteen Candles) y algunas de las mejores escenas de acción que posee el MCU y que remitirán al espectador a las páginas de un cómic por el innovador uso que se le da a los efectos visuales durante las secuencias en las que Mysterio (Gyllenhaal) hace despliegue de sus habilidades.

Fuente: Sony Pictures

Asimismo, los críticos de Zendaya y su interpretación encontrarán muy difícil en esta ocasión juzgar la decisión de Marvel por amalgamar varios personajes en Michelle (aka. MJ) cuando su relación –y eventual romance– con Peter es tan irresistible al brindar cierta ilusión y esperanza a un universo que acaba de vivir los trágicos sucesos que tuvieron lugar en Avengers: Infinity War (2018) y Avengers: Endgame (2019). La película encuentra el balance perfecto para representar el duelo que vive Peter tras la muerte de su mentor, Tony Stark, y el anhelo que le genera la cercanía de su primer amor, explorando ambos sentimientos de una forma creíble y humana que nunca se siente aplastante en los momentos más oscuros o demasiado empalagosa en los momentos más ligeros.

Por otra parte, Marvel sigue acertando en su elección de antagonistas y mejorando la escritura y desarrollo de los mismos con Mysterio, el cual Jake Gyllenhaal lleva de la lucidez a la locura con una interpretación que deja ver el gran talento del actor y que explica el porqué alguna vez fue considerado para ser Spider-Man en la trilogía de Sam Raimi (y que junto con el Vulture de Michael Keaton vuelve irresistible la idea de Sony Pictures de producir una película centrada en Sinister Six). La creatividad que el guion tiene para incorporar a Quentin Beck dentro de este universo sin explicaciones complicadas sigue sorprendiendo, ya que a diferencia de otras sagas de Disney que parecen reducirse a las mismas figuras e historias (Star Wars, por ejemplo), estas adiciones se sienten como una expansión del mundo que conocemos y que tal y como Captain Marvel comprobó este mismo año, sigue siendo capaz de encontrar formas originales de introducir personajes a pesar de su longevidad.

Fuente: Sony Pictures

Si hay algo que criticar de la cinta es que cuando esta termina, la ausencia de Nueva York, el escenario natural de Spider-Man, es muy notable (sobre todo con una escena poscréditos que recuerda a la audiencia que parte del encanto del arácnido radica en verlo balancearse entre los edificios de dicha ciudad). No obstante, la emigración de dicho escenario ofrece la posibilidad a Angourie Rice y Jacob Batalon de robar cámara con la graciosa relación que mantienen sus personajes (Betty Brant y Ned Leeds) y que se convierte en el comic relief de la historia.

Por último, hay que señalar la destreza que muestra el director Jon Watts en su tercer largometraje y quien empieza a mostrar señales de un estilo particular y a dejar su propio sello dentro del MCU, tal y como lo hicieron en su momento James Gunn con Guardianes de la Galaxia (2014), Peyton Reed con Ant-Man (2015) y Ryan Coogler con Black Panther (2018). En su segundo filme con Spidey, Watts se muestra más seguro del material que tiene en sus manos y esto se puede ver en la exploración que hace del personaje tanto geográficamente (el moverlo de su entorno natural y probar cómo reaccionaría en otro contexto) así como de sus características físicas (movimientos, uso de sus poderes, las distintas versiones del disfraz que usa, etcétera), las cuales incluso cuando no siempre son exitosas, demuestran cierta confianza del director en sus decisiones.

Crédito: Sony

Si existía algún escéptico que dudara la elección de Spider-Man: Far From Home como conclusión de la Infinity Saga, la película demuestra que es un epílogo muy apropiado al evento cinematográfico que fue Avengers: Endgame. Al ofrecer respuestas a las preguntas más apremiantes que Endgame dejó y sembrar otras para abrir paso a una nueva era del MCU, el filme cumple su propósito como una entrega más de esta franquicia, pero también de ser una consistente historia de Spider-Man que sugiere un futuro muy interesante para este personaje.

Así que no te preocupes, Spidey: definitivamente eres un digno sucesor de Tony.

Spoiler Show #11