Crónica del FICMA: un festival donde el medio ambiente es el protagonista

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No es ningún secreto que el planeta sufre cambios devastadores gracias al ser humano. Algunos dicen que será en el 2030 cuando empecemos a vivir las consecuencias de nuestros actos; sin embargo, un nuevo reporte publicado a principios de este mes sugiere que para el 2050, la humanidad podría extinguirse. Para las personas alejadas de esta problemáticas, este tipo de afirmaciones podrían sonar alarmantes y exageradas. En el peor de los casos, una gran parte de la población humana ni siquiera está consciente de lo que ocurre con el cambio climático, la contaminación, la pésima calidad del aire que respiramos… En pocas palabras: para estar tan cerca de la extinción, todavía nos mostramos bastante tranquilos al respecto…

Es por esto que espacios como el FICMA (el Festival Internacional de Cine del Medio Ambiente) son tan importantes, ya que a través del cine, sus realizadores buscan educar al público sobre el medio ambiente y la posibilidad de transformación de conductas que existe en nuestra relación con la naturaleza. En esta edición, el FICMA tuvo como sede el Estado de Guanajuato, específicamente, tres de sus municipios: León, Guanajuato y San Miguel de Allende. Afortunadamente, It’s Spoiler Time fue invitado a este festival y éste es un breve recuento de lo que ocurrió durante nuestra visita.

Fuente: Alex Sosa para IST

Para alguien que siempre ha vivido en la Ciudad de México (y en especial durante sus recientes crisis gracias a la contaminación), es sorprendente escuchar que otros Estados del país comienzan a sufrir el mismo problema. Cuando llegamos a Guanajuato, hay un cielo despejado, azul en su totalidad, y un calor más tolerable que el que tenemos en casa. Por más que trato de imaginarme un escenario similar al que vivimos en nuestra contaminada capital, Guanajuato me parece en extremo impoluto. Sin embargo, a principios de año, algunos municipios del estado amanecieron con mala calidad del aire, ocasionando precontingencia ambiental en varios de ellos. Esto ocasionó que la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial de Guanajuato enfocara sus esfuerzos en que esto no volviera a suceder y, por ende, también recibiera con los brazos abiertos a un proyecto como el FICMA.

Cuando llegamos a la inauguración del Festival Internacional de Cine del Medio Ambiente en el Teatro Juárez, el clima se ha vuelto nublado y las primeras gotas de lluvia amenazan con arruinar la tarde. Esto nunca sucede. Por el contrario, a pesar de ser martes, el centro de Guanajuato aparenta ser un fin de semana con turistas tomando fotos, parejas reuniéndose en el kiosco y personas caminando dentro y fuera de los túneles que conectan el lugar.

Antes de entrar al histórico recinto, nuestro guía Jonathan Moreno se toma unos minutos para explicarnos algunas curiosidades del espacio. «Porfirio Díaz estaba muy enojado de que se llamara Teatro Juárez. Quería que le pusieran el nombre de su esposa,» nos cuenta. El famoso Teatro Juárez tiene muchas influencias europeas de la época en la que fue construido. En el techo, las nueve musas del arte resguardan la entrada que hoy recibe a muchos guanajuatenses interesados por descubrir la oferta de este festival de cine. Como nos los contaría Luisa Gutiérrez (una de las organizadoras del FICMA en México) días después, muchos quedaron sorprendidos con la convocatoria que tuvo el festival:

Cuando vimos la fila de la ceremonia de inauguración nos preguntamos: ¿qué está pasando? ¿Se equivocaron de lugar? Terminé por decirle a Claudio [Lauria] que no se preocupara, que seguramente algo habíamos hecho bien

— Luisa Gutiérrez, organizadora FICMA en México

Y efectivamente así lo hicieron. Al entrar al teatro, la mayoría de asientos están ocupados. No solo por los invitados especiales entre los que figuran distintos políticos de Guanajuato, sino también por familias, jóvenes y estudiantes, sectores a los que el festival tiene como prioridad y a quienes se dirigió Claudio Lauria, fundador del FICMA, durante su discurso en el marco de la inauguración: «A veces hablamos y vemos al medio ambiente como una gran tragedia, pero yo prefiero guardar en mi corazón la esperanza de que no tiene que ser así. En mi época no teníamos esto…,» él hace una pausa y saca su celular de la bolsa, mostrándoselo al público. «Yo quiero llegar a las nuevas generaciones y decirles que tienen un poder increíble. En sus celulares tienen un arma para generar conciencia y abrir ventanas. Este festival es suyo».

Esta noche se tiene planeada la proyección del documental La verdad sobre la vaquita marina (2019), dirigido por Arturo Islas Allende, pero antes de que esto ocurra, Claudio se dirige una vez más al público para explicar por qué fundó FICMA en 1993: «Este festival es tristemente necesario. El cine tiene un gran poder. No hay cine sin pasión y todo esto lo hacemos para llegar al corazón de todos ustedes. Estoy muy emocionado de estar aquí esta noche y ojalá consigamos mover y crear conciencia. Este festival tiene un valor añadido: cuando la gente entra a la sala, no sale de la misma manera«.

Fuente: Alex Sosa para IST

Cuando salimos del Teatro Juárez, la noche nos recibe con un aire fresco. A pesar de que son cerca de las once de la noche, la gente camina por los callejones con cierta tranquilidad que pocas veces se ve en la Ciudad de México. Al dirigirnos a la camioneta del grupo, cruzamos por los túneles que sirven de entrada y salida al centro de la capital; no puedo evitar pensar que estos serían el escenario perfecto para una película de terror con todas las sombras fantasmagóricas que se proyectan gracias a la luz de los autos. Al preguntarle a Jonathan, nuestro guía, si los túneles son seguros a esta hora, él me responde que sí y me da una explicación al respecto: «en los últimos años, ha llegado a Guanajuato una población muy importante de estudiantes, entonces todo es muy tranquilo«. Es una sensación refrescante caminar sin voltear todo el tiempo y disfrutar de esta primera noche en la capital del estado sin ninguna preocupación.

Al día siguiente, Guanajuato amanece con zonas inundadas por la tormenta que tuvo lugar durante toda la noche. Hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente y visitamos el Museo Ex-Hacienda San Gabriel de la Barrera para la ceremonia que se organiza con el fin de conmemorar esta festividad. Entre los asistentes se encuentra el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo; María Isabel Ortiz Mantilla, encargada de la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial y Dolores Barrientos Alemán, representante de la ONU para temas del Medio Ambiente en México. Entre los compromisos que se anuncian este día destaca la creación de la Comisión para la Mejora de la Calidad de Aire, así como la creación de un laboratorio móvil que revisará los grados de contaminación en el aire que se tienen en Guanajuato.

Tras la ceremonia, nos trasladamos al municipio de León para continuar con las actividades del FICMA. El Centro Fox es nuestro siguiente destino y es donde tendremos la oportunidad de ver cortometrajes de la sección Miradas internacionales. Junto con niños y adolescentes somos testigos de pequeñas historias cuyo eje temático es la contaminación y entre las que se encuentran Bendito Machine (2012), Breath, Industry Standard (2015), Migraot (2015), Be Earthian (2015), Plantae (2015), Second Wind (2012), Skyfal y Stop or Melt. En este espacio, Luisa Gutiérrez nos cuenta un poco sobre los planes a futuro que se tienen para FICMA México: «Mientras Guanajuato nos siga recibiendo, el festival se seguirá haciendo aquí«. Asimismo, ella reitera que este tipo de actividades en conjunto con algunas escuelas del estado son importantes para concientizar a los jóvenes guanajuatenses: «Las crisis nos vuelven más humanos; hay una problemática ambiental y necesitamos ser conscientes de ello».

Fuente: Alex Sosa para IST

En la noche, nos dirigimos al Campus León de la Universidad de Guanajuato para disfrutar del documental argentino La tierra que arde (2018), el cual narra los problemas que surgieron tras varios incendios en bosques del país. Usando una pared de la universidad como pantalla y una terraza –con una espectacular vista de todo el lugar– como auditorio, somos testigos de cómo estos incendios son ocasionados por los mismos seres humanos con un objetivo que todavía es desconocido para los que investigan estos fenómenos. En el documental, los afectados no entienden por qué alguien querría destruir a la naturaleza de esa forma mientras los encargados de resolver la situación se ven rebasados por la magnitud de los incendios. No existen suficientes herramientas y materiales para apagar las llamas que devoran todo lo verde a su paso y cuando éstas por fin se detienen, poblaciones de humanos y animales han perdido sus hogares para siempre.

Al ver este trabajo, es inevitable pensar en los incendios que el mes pasado sufrió la Ciudad de México, los cuales alcanzaron una cifra alarmante y dejaron viviendo a todos los capitalinos en una nube de humo que terminó por afectar la calidad del aire durante varios días. Reportes de enfermedades respiratorias plagaron los noticieros, así como constantes avisos para alertar a la población de la situación y advertirle que era preferible resguardarse en casa a causa de la contaminación. Cuando acaba el documental, escucho a algunos de los asistentes hacer la misma comparación y veo en sus rostros una genuina preocupación por la posibilidad de destrucción que tienen estos fenómenos. ¿Existirá algún día un documental sobre los incendios de nuestro país o de las personas que fueron afectadas por ellos? Espero que sí.

Fuente: Alex Sosa para IST

Antes de regresar a la ciudad, el último día tenemos la oportunidad de ver más cortometrajes en el Campus San Carlos León de la Universidad de Guanajuato. Al igual que la mañana anterior, Guanajuato está nublado y una ligera lluvia cae en el municipio de León. No obstante, en esta ocasión, la proyección es en una de las aulas de la universidad. Aquí se encuentra una de las sedes del festival donde se puede ver la sección Petit FICMA: documentales para los más jóvenes y que incluye cortometrajes como Better Tomorrows (2015), El buzo (2015), Plastic Seas (2018) y Save Tomorrow (2016), todos ellos abordando el tema del medio ambiente desde perspectivas didácticas y accesibles para este tipo de público.

Aunque el FICMA durará unos días más, es tiempo de regresar a la Ciudad de México. Mientras nos encontramos en la carretera, pienso en la gran variedad de festivales que existen en el país y en lo que cada uno ofrece a sus asistentes, así como en lo afortunados que somos los mexicanos de tener una oferta tan diversa en lo que refiere a la industria del cine. Tras estar expuesto a estos temas durante tres días, me doy cuenta de lo mucho que ignoro en materia del medio ambiente. Sin embargo, también me doy cuenta de la disposición que tienen las personas para aprender nuevas conductas y cooperar desde donde sea posible para salvar al planeta Tierra. Aún estamos a treinta años de nuestra posible extinción y así como sabemos que tenemos problemas graves, también está comprobado que si hacemos algo en este momento, podríamos evitar nuestra autodestrucción. Claudio Lauria tenía razón el día de la inauguración: «El cambio no es posible sin educación».

¿Y qué mejor forma de aprender que a través de la pantalla grande?

Spoiler Show #11