Cada vez estamos más cerca del estreno de la cuarta temporada de Vikings y yo, además de estar híper emocionada, estoy segura que esta breve review de lo último ocurrido nos ayudará a llegar a tono al evento.
Lo que debes saber para empezar la cuarta temporada


Tal como se debe, empezaré por el comienzo. La tercera temporada de Vikings más bien empieza a partir del capítulo seis, y claro que esta sentencia tiene su por qué: la primera mitad de la temporada se embebe de un Ragnar sumiso, fuera de plano, que lejos de tomar las riendas se deja llevar por lo acontecido. Y es que en verdad, en esta primera mitad, se intenta afianzar el desarrollo del conflicto con los ingleses y llegar a un final, aunque sea sólo temporal.

Específicamente, en 03×04 nos despedimos para siempre de Siggy, con una muerte un tanto extraña un tanto absurda: se ahoga en un lago helado tras salvar a los dos hijos mayores de Ragnar y Aslaug.
Si bien es una escena confusa, lo que al fin se termina transmitiendo es que Harbard lo había premeditado todo: Siggy era ni más ni menos aquella persona que sospechaba de él y de sus pretensiones desde el día de su llegada.
Hasta siempre, querida Siggy.


En 03×06, el famoso Born Again, comienza el ajetreo y se llevan a nuestro querido Athelstan -sin dudas, una de las muertes más inesperadas del 2015-. La recepción de la audiencia fue bastante variada: si bien a muchos no les caía demasiado bien el muchacho (quizás un poco por sus continuas ambigüedades religiosas, quizás un poco por su constante indecisión), en lo personal fue una muerte que hubiese evitado.
Ahora no sólo lo extraño a él sino que detesto a Floki, que pasó de ser un personaje absurdo y loquillo a un completo oscuro.
Mi más sincero homenaje a la figura de Athelstan, que, me atrevo a decir, sin ella perderá mucho la cuarta temporada.


Lo cierto es que las manos bañadas en sangre de Floki crearán tensión entre él y Ragnar en la temporada que se avecina. Y no nos olvidemos de la escena final de este capítulo: Ragnar, con la mirada ida y en primer plano, mirando a la cámara con la cabeza ensangrentada.

Avanzamos y avanzamos y, llegamos a París. La muerte de Athelstan es crucial no sólo para la historia sino para Ragnar, que vira por completo en su actitud ante las cosas: afronta París con tanto despecho, ignorando las bajas, ignorando consejos, ignorando a todo y todos; evidencia un Ragnar más oscuro y más arisco.

La toma de París en 03×08 es uno de los mejores momentos de Vikings en su totalidad y explicararé por qué:
- Fue presentada por el desquiciado de Floki que arenga de tal modo que la escena se vuelve suprema y emocionante.
- El momento de la orquestra de barcos, totalmente épica.
- La derrota vikinga.


Por último, me meteré de lleno en lo que creo fueron los momentos cúspide de toda la temporada: el final del capítulo 9 y todo el capítulo 10.
1 03x09: Breaking Point
El título del ante último capítulo no es al azar: Breaking Point supuso cuanto menos un punto y a parte en todo el escenario vikingo.
Un capítulo que nos regala otra interpretación sobresaliente de Travis Fimmel, nuestro extraordinario Ragnar Lothbrok: su personaje es, por historia y exactitud, el rey de la ficción. Y eso es algo que al final, pase lo que pase, llueve o truene, muera quien muera, guste o no, marca la diferencia. Y siempre.

Breaking Point es también el segundo intento fallido de la toma de París. No hay nada que motive más a un vikingo, al menos por lo que conocemos, que un muro infranqueable.
Por eso no es de extrañar que, aunque apenas haya dado tiempo a curar las heridas, los norteños hayan realizado esta segunda incursión a las murallas de la capital francesa. Con un Ragnar en peor estado y cada vez más distante, los hombres del norte consiguen acceder a su interior durante al menos unos minutos.
La resistencia francesa llega por medio de una espeluznante rueda de clavos que se lleva por delante a todo aquel que se interponga en su camino. A todo aquel, menos a un inestable Rollo, de cuya acción al otro lado son testigos, entre admirados y temerosos, el conde Odo y la princesa Gisla.
Y de repente él. O no tan de repente. Y es que han tenido que producirse demasiadas bajas, o silenciar a otros personajes, para que el hermano del rey recupere algo de su protagonismo inicial y, dejando a un lado sus recelos, envidias y, últimamente, su apatía, resurgiera como el guerrero que siempre ha sido.

Wessex y Kattegat
Algunas cosas, aunque no muchas, han ocurrido en el reino de la actual Inglaterra y en el hogar de los norteños. Mientras en Kattegat, una cada vez más aburrida Aslaug condena a muerte a un cristiano que duda de la autenticidad de sus dioses (algo que sin duda tendrá repercusiones a la vuelta de su marido visto el final del episodio), en Wessex, Ethelwulfo y su padre, que ha convertido a su nuera Judith en su amante, mantienen una interesante conversación donde pesa mucho más lo que no se dicen que lo que sí.
Lo cierto es que el hijo heredero del rey Ecbert, que hasta ahora había pasado algo desapercibido, se ha ido transformando en un digno sucesor de su progenitor, que no es precisamente ni el más leal, ni el más sincero ni el más cariñoso del mundo.
Eleven sus copas, señores.

En este episodio el rey de Kattegat reclama al fin el lugar que le pertenece en uno de los mejores discursos que le habremos llegado a escuchar.
No obstante, quizás haya que gritar aquello de larga vida al rey Lothbrok que, malherido, se encamina, completamente solo, a negociar la retirada con el conde Odo y tomar su más importante decisión de la temporada y es probable que de toda la serie. Los vikingos, concede, levantarán el asedio a cambio del oro y la plata que le ofrecen y de una condición un tanto peculiar: Ragnar Lothbrok, con Athelstan aún en la cabeza, decide ser bautizado. Y lo hace ante los ojos del resto de sus compañeros que aparecen en el horizonte justo a tiempo para verle. La cara de Floki entonces es impagable.
Definitivamente el bautismo de Ragnar fue, es y será, un real Breaking Point.

2 03x10: The Dead
No podemos negarlo: el capítulo final, The Dead, es uno muy, muy raro. Es que, señoras y señores, Ragnar Lothbrok, el rey de Kattegat, ha muerto. O no.
Lo cierto es que en el último episodio uno mira de reojo la pantalla por un vago temor a que el personaje de Travis Fimmel vaya a desaparecer de nuestras vidas. Sin embargo, las dudas, que las hay, se disiparían precisamente con su muerte. Y todo se volvería entonces algo predecible. En parte por su insistente deseo de ser enterrado entre los muros de París -las palabras siempre nos delatan-, pero también porque existe una ley no escrita en televisión por la que nada es real hasta que se muestre un cadáver.
Sinceramente sería una tremenda cargada que un protagonista como él muriera así, de un modo tan insípido.

Recordemos también a Rollo y el buen presagio que le dio el vidente de lo que los dioses le tienen deparado. Por lo pronto, una vez terminado el saqueo de París, el hermano del rey vikingo se ha ofrecido voluntario para pasar el invierno allí y asegurar su presencia cuando vuelvan para asaltarla en primavera.
Su permanencia, sin embargo, no ha pasado desapercibida para el rey francés que le ofrece tierras, riquezas, títulos y la mano de su adorable hija Gisla, en contra de su voluntad, a cambio de que le ayude a defender París de su hermano. La oferta le resulta a Rollo irrechazable. Su alianza con su nueva esposa, cuyo desagrado hacia él es más que evidente, es una de las mejores promesas con las que se despide esta temporada.

Si de algo algo sirve The Dead es para asentar las tramas de la nueva temporada, que volverá con muchos frentes abiertos, demasiados, especialmente para Ragnar. Por un lado, su enfrentamiento con Ecbert y las represalias por la matanza de los vikingos en territorio inglés. Por otro lado, habrá que ver la reacción de Lagertha, cuya vida aún pende de una profecía sin resolver.
Y sí muchachos y muchachas, lo más predecible en el universo seriéfilo suele ser certero: resurgirá un antiguo conflicto entre Ragnar y Rollo, quien habrá de poner a prueba nuevamente sus lealtades, o no, hacia su líder, entre cuyos lazos podría abrirse una brecha definitiva.

Finalmente, en esta tercera temporada hemos despedido a Siggy, Torstein y Athelstan. Se ha conquistado Mercia y se ha saqueado la ciudad de París.
Agitado.