¿Fue esta serie la gran decepción del 2018?

Cuando Netflix anunció la realización de Maniac, adaptación de la serie noruega homónima, bajo la dirección de Cary Fukunaga (True Detective) y protagonizada por Emma Stone y Jonah Hill, todo parecía idóneo. Un buen director a cargo de un proyecto ambicioso que entre sus filas también incluía a Justin Theroux (The Leftovers), Sally Field y Patrick Somerville, guionista y productor de The Leftovers. Todo genial.

En primera instancia, Maniac lucía como la serie más ambiciosa y prometedora del 2018 para Netflix, esto claro por el talento involucrado, una especie de dream team si se quiere ver así. Las expectativas eran altas, pero el resultado fue decepcionante en distintos aspectos.

¿A qué se debió la poca trascendencia de esta producción de Netflix? Una de las razones fue su falta de estilo propio. La historia de Maniac no presentó ninguna novedad tanto en su argumento como en su realización. Por un lado, la historia adaptada por Somerville da la impresión de haber sido revisada en otras ocasiones, principalmente en películas. El guión de la serie nunca terminó de despegar debido a un argumento que no logró consolidarse, aunado a repetitivas estrategias narrativas de presentar una y otra vez la misma fórmula con diferentes escenarios.

Por otro lado, la realización de la serie pretende proponer una estética y estilo “únicos” relacionados con el contexto de la trama; sin embargo, esa propuesta visual no deslumbra ni impresiona. Es aquí donde la comparación inmediata es obligatoria: Legion, serie producida por FX, tiene un argumento sólido, personajes definidos y un estilo visual nunca antes visto en televisión donde la creatividad es la base. Si se trata de ver una serie/película donde se explore el funcionamiento de la mente humana, esta no es la opción.

Maniac es una serie fallida que se disfraza de compleja, cuyo intento de farsa también es errático y logra, por momentos, ser pretenciosa. Este espectáculo se percibe como un producto audiovisual donde los escenarios planteados no parecen tener relación con los protagonistas ni su personalidad, una producción que busca únicamente que Emma Stone luzca en todo momento. ¿Fue realmente necesario?

Maniac está lejos de la calidad de los mejores títulos que tuvo Netflix en 2018, como The Haunting of Hill House, GLOW o Bodyguard, series que tuvieron nulos reflectores previo a su estreno, pero talento de sobra en sus filas. La serie dirigida por Cary Fukunaga sufre de la intrascendencia. ¿Quién recuerda un momento memorable que haya sucedido? ¿Un plot twist que le volará la cabeza al espectador? Nada ni nadie. Fue intrascendente. Salió pronto de la conversación la cual era basada en si la serie era aburrida o no. Pasó de noche.

Maniac es un reflejo del 2018 para Netflix: un año gris para sus contenidos originales que vivieron del morbo, polémica, baja calidad e intrascendencia; contenidos que al menos este año estuvieron lejos -en cuanto a calidad- de los grandes títulos de sus competidores como The Americans, Sharp Objects, Homecoming, entre otros.

En 2019 regresarán las grandes franquicias de la plataforma (Stranger Things, Dark, Mindhunter) y con ello la posibilidad de crear contenido que dejé de ser efímero.

Spoiler Show #11