La «leyenda» de la condesa Isabel Báthory de Ecsed (Hungría), cuenta que esta aristócrata perteneciente a una poderosísima familia, mató a más de 600 mujeres allá por el 1600, en una patológica obsesión por la belleza.
Erzsébet recibió el apodo de La Condesa Sangrienta, ya que se aprovechaba de la hemoglobina de sus jóvenes sirvientas y pupilas con el fin de no envejecer. Estas chicas, en su mayoría pertenecientes a la plebe, eran golpeadas, cortadas, perforadas y hasta mordidas por la mismísima condesa, hecho que la relacionó al vampirismo y el canibalismo.
Se dice que el castillo que habitaba la temida mujer, apestaba a putrefacción y se encontraba minado de manchas oscuras provocadas por la sangre de sus víctimas.

