La burbuja millennial y una serie que hace temblar al sistema

La semana dio comienzo con una llamativa noticia dentro del universo de la ficciones televisivas. Heathers, la adaptación de la película de los ‘80 protagonizada por Winona Ryder y Christian Slater, acaba de ser cancelada antes de su estreno. El motivo resulta muy obvio para todos aquellos que hemos visto en algún momento el filme de culto: la violencia armada estudiantil. Ante una nueva ola de asesinatos que atemoriza a padres y adolescentes en los Estados Unidos, la cadena Paramount Network tomó la decisión de no arriesgarse a un posible repudio masivo, anulando así el estreno de su esperada comedia original. Recordemos que la fecha inicial de estreno ya había sido pospuesta para el 10 julio debido al tiroteo en la escuela de Parkland, Florida.

¿Pero, de qué va esta polémica sátira a la que tanto temen los ejecutivos? Nosotros ya vimos el episodio piloto y en esta nota te contamos todos los detalles.

Ser y parecer

Como bien indica su nombre, la serie sigue a un popular trío de adolescentes: la afroamericana Heather McNamara, una joven transexual llamada Heather Duke, y la líder del grupo, Heather Chandler, una influencer admirada y temida dentro del colegio Westerburg. A este singular team se une la estudiante Veronica Sawyer, quien prefiere andar permanente bajo las ordenes de Heather C. antes de volver a ser una donadie.

¿Y qué es ser una donadie hoy en día en el instituto? Según manifiesta la serie en toda su exageración, ser una donadie implica no poseer ninguna personalidad que se ajuste a las tendencias o «grupos de moda». Veronica no es una influencer de las redes sociales, no es lo que llamaríamos una friki, y tampoco forma parte de las nuevas identidades sexuales. Por ende, siente que no es nadie.

Ok, desde el vamos podríamos decir que la serie no se toma muy en serio el tema de la inclusión. Nos ocuparemos de esta polémica más adelante, pero es menester aclarar que se trata de una visión satírica del universo juvenil actual, donde los asuntos más controversiales e importantes de la sociedad no existen si no se ha hecho un hashtag de ellos o acaso la Kardashian de turno salió a hablar al respecto.

Harta de las actitudes soberbias de su amiga, Veronica decide aliarse al chico nuevo del colegio, un joven rebelde apodado JD. La dupla resuelve vengarse de Heather Chandler dándole de tomar un poco de su propia medicina a través del bullying cibernético. Todo parece marchar según el plan, hasta que las cosas se les terminan yendo de las manos, provocando la inesperada muerte de la popular estudiante. 

Heathers conoce a 13 Reasons Why

Aquí es cuando Heathers pasa a ser una versión irónica y retorcida de 13 Reasons Why. 

Los programas de TV comienzan a levantar la noticia de la muerte de la influencer y los que la conocían se muestran desconsolados ante las cámaras a pesar de haber aborrecido a la joven. De la noche a la mañana, el último video de Heather subido a su cuenta de Instagram se llena de miles de visitas y algunos estudiantes aprovechan para utilizar aquella popularidad en beneficio propio. Una de las adolescentes más corrientes del instituto, se apropia de la figura de Heather con el único objetivo de mostrarla como una víctima de las modas y los estereotipos. Solo basta un alentador e inclusivo discurso en honor a la joven fallecida para que esta chica se convierta en la nueva líder estudiantil.

Lo que nadie sabe es que, en realidad, Heather no se suicidó y tampoco murió luego del fallido plan de Veronica y JD. Ella está utilizando mejor que nadie este imprevisto para llevar su fama unos escalones más arriba.

El suicidio se vuelve glamouroso entre los adolescentes y éste es, quizás, uno de los riesgos más grandes de la serie.

La mirada adulta

Al igual que en la película homónima, los adultos de la serie son retratados como unos seres ajenos a todo lo que ocurre en la vida de los jóvenes.

Los padres de Veronica son el típico matrimonio de clase media-alta que suele tener una mirada desclasada y frívola de la sociedad. En el caso del padre de JD, este es un empresario del petroleo que se muestra bastante despreocupado sobre los desordenes mentales de su hijo.

«¿Las chicas gordas ahora son populares?», pregunta el rector del colegio en la sala de profesores mientras abordan de forma apática y tranquila el supuesto suicidio de Heather Chandler. Luego de que el director descubra que los frikis ahora también son cool y la existencia del género fluído, una de las maestras advierte que hay que tomar medidas, dado que todos los ojos estarán puestos sobre las autoridades educativas.

De oprimidos a opresores

Los chicos dominantes dentro del secundario resultan ser los típicos estudiantes víctimas de acoso escolar y este giro da lugar a una importante polémica. 

No se entiende bien cual es la dirección a la que quisieron llegar los guionistas introduciendo a estos personajes en el papel de matones. ¿Se trata de una crítica reaccionaria que hace ver a las minorías como las nuevas amenazas, o el juicio es hacia las marcas y el star system que pretenden crear una moda a partir de sus causas? El mensaje es más que dudoso.

Tengamos en cuenta también que la pareja protagonista representa a dos jóvenes privilegiados y atractivos que se adaptan fácilmente a los cánones de belleza impuestos. Que nos hagan creer que la vida en el instituto (y en la sociedad en general) es mucho más fácil para las Heathers que para esta dupla, resulta bastante absurdo.

No apta para los tiempos que corren

Hay que admitir que aquella gema de culto dirigida por Michael Lehmann no es una película fácil de adaptar hoy en día. Si ya en 1988 había resultado polémica por las escenas de violencia entre los estudiantes, imagínense en la actualidad, donde los tiroteos en los colegios de Estados Unidos son moneda corriente.

Por supuesto, no se trata de evitar hablar sobre el tema de la violencia armada y sus causas, sino controlar la manera en como ésta se trata. La serie se toma con demasiada ligereza las problemáticas juveniles y esto puede resultar contraproducente.

Por otro lado, no podemos obviar que la representación de los personajes resulta más que ofensiva para el colectivo LGBT y la ideología dudosa de los escritores termina suscitando conclusiones desafortunadas con respecto al papel de las minorías disidentes en nuestra sociedad.

Spoiler Show #11