Creo que es seguro decir que Phase Space ha confirmado una de las teorías que andaban dando vueltas desde hace semanas: Ford está muerto, pero su consciencia ahora forma parte del mundo de los host. Pero más allá de eso, sucedieron muchas cosas y, como siempre, seguimos teniendo preguntas, preguntas y más preguntas.
Ford está muerto… ¿Teoría confirmada?


Por un lado, como esperábamos, nos encontramos con un nuevo Teddy, despiadado, «arreglado» por la mano de Dolores. De todas maneras, hasta la misma Dolores parece desconfiar un poco de esta nueva actitud. ¿Se habrá condenado a sí misma Dolores al transformar a Teddy? Su historia de amor era la piedra central de la personalidad de ambos. Ahora que los dos son cosas completamente diferentes, ¿terminarán enfrentados? Todavía sigue dando vueltas por mi cabeza la escena del episodio anterior de ese cuerpo de un host muy similar a Teddy…
Dolores y los suyos saben que deben ir a La Mesa por el padre de ella, pero no tienen más indicaciones. Sin embargo, tienen algo en su poder que les hace ganar velocidad: el tren.

Enfrentada a Dolores tenemos, por supuesto, a Charlotte, quien, en posesión de Abernathy padre, logra enviarle los datos a la gente de DELOS. Luego de asegurar a Peter Abernathy con clavos a una camilla, al mejor estilo Jesús en la cruz, ante la mirada horrorizada de Stubbs, la gente de DELOS por fin envía el equipo de rescate.
A pesar de su actitud ruda (e innecesariamente hostil con el pobre Stubbs), rápidamente se dan cuenta de que no pueden desactivar a los anfitriones hostiles porque hay algo en el código que les da pelea. Sin embargo, logran recuperar el mapa central, sólo para descubrir que los anfitriones (Dolores) se hicieron con el tren.

Así como el equipo de rescate de DELOS se da cuenta de que «algo» está impidiéndoles desactivar a los anfitriones que se rebelaron, Bernard y Elsie también lo notan. Pero ellos saben todavía más: el problema está en un laboratorio llamado La Cuna, una especie de colmena donde se almacenan todos los datos de todos los anfitriones y desde donde se pueden comunicar con todos. Claro que para hacerlo, hay que estar allí. No se puede hacer de forma remota.
Una vez en La Cuna, Bernard se conecta como buen host que es y, en los datos, se encuentra con Ford.
Casualmente, Bernard llega a Ford siguiendo a un perro, un galgo más específicamente. Cuando comienza Phase Space, Bernard y Dolores están teniendo una de sus repetitivas conversaciones, donde Bernard dice temer al crecimiento de Dolores, sabiendo que va a tener que decidir entre dejarla ser o terminar con todo. Esta vez, sin embargo, nos damos cuenta que quien está haciendo una prueba es Dolores. Sí, no es Bernard quien la testea a ella, sino al revés. ¿Y qué está probando la rubia Abernathy? La fidelidad de Bernard. Fidelidad… ¿hay algo más fiel que un perro?

¿Es Bernard el perro fiel de Ford? ¿Es Dolores? ¿La consciencia de Ford fue transmitida a Dolores? Ahora que sabemos que está en la colmena que es La Cuna, debemos empezar a preguntarnos dentro de qué host ha «renacido» el terrible creador de Westworld.

Las otras dos historias que importan son las de Maeve y la de William.
Maeve, en Shogun, con su nuevo poder, logra poner a salvo a sus nuevos amigos. Y no sólo eso: la vemos en el rol que Dolores cree que es el de ella: el de liberar a los androides. Maeve les permite tomar sus propias decisiones, aunque no coincidan con lo que ella desea o piensa.
Cuando deja Shogun, guiada por Sizemore, deja atrás a Akane y a Musashi, que eligen quedarse a proteger su mundo, llega al lugar donde se encuentra lo que tanto estaba buscando: su hija. Pero, como todos esperábamos, su hija ya tiene una nueva narrativa, con una nueva madre. Sin embargo, los miembros de la Ghost Nation atacan y Maeve logra rescatar a la niña. En ese momento, Sizemore se decide a usar el teléfono que robó el episodio pasado para pedir que lo rescaten, pero es abandonado por Félix, que decide ir en ayuda de Maeve.
En esta trama hay dos grandes interrogantes. Primero, cómo va a afectar la acción de Sizemore a Maeve, que intenta salir al mundo real con la niña, Héctor y el resto. Segundo, vemos nuevamente a los nativos, que le piden a Maeve que se una ellos, pero ella se niega. Esta historia, la de la Nación Fantasma, está pasando por debajo como un río subterráneo, que todavía no alcanzamos a deducir hacia dónde desembocará.

Por último, tenemos a William, que se ha reunido con su hija Grace. El personaje de Ed Harris desconfía, como desconfiamos todos. ¿Es Grace en realidad un anfitrión? Lo cierto es que no parece, pero todavía es temprano para descartarlo.
Pareciera ser que Grace está allí para rescatar a su padre. O más bien, para darle su perdón y pedirle que por favor regrese al mundo real. Lo exime de culpas acerca del suicidio de su madre y todo parece marchar sobre ruedas, hasta que, al amanecer, William la abandona para seguir su camino hacia Glory. ¿Qué hay allí que es más importante que la relación con su hija? Y también, ¿qué hará Grace para evitar que su padre siga poniéndose en riesgo en esos parques temáticos?

Nos estamos acercando al final de temporada de Westworld. Nos quedan sólo cuatro episodios para el season finale y parece que, poco a poco, los interrogantes van siendo respondidos. Sin embargo, si conocemos un poco a esta gran serie de HBO, sabemos que seremos sorprendidos hasta el último segundo.