True infidelity

Pareja intensa. Carácteres y personalidades fuertes. Llevan años de noviazgo y todo muy lindo hasta que PUM: infidelidad y, en este caso, de ella hacia él.

¡Atentos muchachos!

8 años de noviazgo. Lo que nunca creíste que ibas a hacer lo hiciste. Pequeño gran desliz y te fuiste con el chico que conociste en el bar.

Sí: lo hiciste.

Hora de la verdad: miras al hombre X con el que tuviste relaciones, no lo reconoces, no es él, no es tu amor. ¿Qué has hecho? Comienzan los remordimientos pero, primero lo primero: a echar a este hombre de tu casa.

Te tomas un momento a solas pero ¿para qué? Te arrepientes, te culpas, básicamente desearías tener una máquina del tiempo para evitar caer en la tentación.

Lo lamento mujer, pero ha llegado el momento más difícil: decírselo. Porque siempre, ante todo, la verdad.

Su cara lo dice todo... ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué?

La cosa comienza a ponerse engorrosa y, quizás, un poco violenta verbalmente. Y claro: él no se lo esperaba y en definitiva, le rompiste el corazón.

Y tú no eres de las que se quedan calladitas. Eres terca y caprichosa y comienzas a decirle que tampoco es para tanto, que ha sido sólo una vez, que entre ustedes no estaba todo tan color de rosa... Pero nada parecer estar funcionando.

Como todo hombre duro, en el fondo y por debajo de la coraza, está el verdadero hombre que todo lo sufre.

Él pide volver a verte y comienza a decirte las cosas más feas que jamás hayas oído: que eres una cualquiera, que jamás valoras nada, que traicionando no llegarás a ningún lado... Que, sin dudas, eres lo peor que le ha pasado.

No te gusta que te reten y, una vez más, eres terca: maldita bocota sucia.

Utilizas la típica técnica de "acá no ha pasado nada relevante".

Y él en dos segundos te quiebra el corazón en mil pedazos.

Bajas nuevamente a tierra. Tienes que reflexionar, disculparte de corazón y, sobre todo, bajar la cabeza.

Lo vas a buscar para hablar y él está totalmente fuera de sí: elige refugiarse en la oscuridad del alcohol. Pobre pichón, lo dejaste devastado.

Ya más tranquilos y sin ansias de discutir hablan. Que no quisiste lastimarlo, que eres una idiota, que tiene razón en todo, que ni siquiera te ha sumado, que sólo sirvió para darte cuenta que en verdad es a él a quien amas.

Nada más para decir. Se funden en un abrazo sentido. Te perdona. Te desea. Te ama. Y tú también.

Spoiler Show #11