¿Es la temporada 4 la más floja de todas?

Anteriormente, hablar de Black Mirror significaba hablar de una de las series antropológicamente más escalofriantes que podía encontrar uno en la parrilla televisiva. Su propuesta rompedora te dejaba pensando por días en lo que cada episodio te presentaba, en sus posibilidades, y te aterrabas.

Y para bien (o para mal), eso ya no puede aplicarse en esta temporada, acaso la más “feliz” de las cuatro. Charlie Brooker decidió tirar de lo obvio (la fascinación con San Junipero en la pasada temporada), para entregarnos una tanda de seis episodios de lo más entretenida, sí… pero que ya no parece Black Mirror.

USS Callister

Podríamos decir que nos dio de chile, mole y pozole. Tres episodios que tienen un regusto a los de antaño (esas frías, poco conocidas, pero gloriosas temporadas uno y dos), contra tres que cambian radicalmente el registro. Ojo, esto no significa que sean malos episodios, pero no todos entran con la misma fascinación de antes.

USS Callister rompe todos los moldes conocidos. Es quizá el episodio más imaginativo de toda la serie y los fanáticos de Star Trek sabrán apreciar ese homenaje tan chulo y rimbombante. Es un episodio que trata con la idea del hombre jugando a ser Dios con las vidas de otras personas, de forma divertida y trepidante. Para mí, el mejor de la temporada (y eso que es el menos Black Mirror de todos).

Crocodile

Arkangel y Crocodile, curiosamente, encajarían en una de las primeras temporadas, pero aquí parece que sólo rascaron la superficie. Son buenos capítulos, pero que no emocionan y nos dejan con la sensación de que quedaron a deber (Crocodile, particularmente, puede hacerse pesado).

El primero es una exploración más de temas vistos en The Entire History of You  y el especial White Christmas. El segundo ciertamente parece fuera de lugar porque, al final, no impacta tanto el uso de la tecnología para atrapar a la protagonista, sino lo que fue capaz de hacer para evitar que la atraparan. Demoledor.

Hang the DJ
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Hang the DJ es, simplemente, el intento de replicar lo alcanzado en San Junipero, pero con un final más feliz que éste. Algo efectista el episodio, sí, pero no cabe duda que es del que todos hablarán, porque es el “bonito”, aunque no está de más decir que es el que mejor ritmo narrativo tiene (estás pegado a la pantalla para saber si se quedarán juntos o no).

Caso contrario ocurre con Metalhead, sin duda el episodio más desconcertante, que no parece tener una justificación aceptable para pertenecer a esta antología y que contiene un final bastante decepcionante y tirado de los pelos.

Black Museum

Finalmente, llegamos a un episodio que tiene una estructura similar a White Christmas y el que más me gustó junto a USS Callister. Black Museum viene a confirmar lo que ya todos sabíamos: que Black Mirror no es tan sólo una serie antológica, sino un universo en sí mismo. Todos los episodios están conectados y en este museo lo vamos a comprobar. Con mucho mal rollo, nos contarán tres historias donde unos cada vez más retorcidos y desalmados experimentos llevarán a un final sorpresivo y muy salvaje.

Metal Head

En definitiva, podemos decir que Black Mirror no está falta de ideas, pero que este año presenta una temporada floja, con poca cohesión entre los episodios, y que nos deja extrañando aquellos tiempos donde Charlie Brooker realmente nos dejaba con la boca abierta (y la piel erizada).

Spoiler Show #11