Cuando la ficción se acerca cada vez más a la realidad

Amigos, ¿no les pasa que después de ver Black Mirror se dan cuenta que nuestra realidad es simplemente una versión menos exagerada de lo que vivimos día a día alrededor de la tecnología?

Pues sí, es que la crítica social de Charlie Brooker no es disparatada por más que hay muchos elementos de ciencia ficción, y ese es un gran motivo por el cual esta propuesta es tan atrapante. La serie original de Netflix nos expone a una sociedad que está completamente dominada por ciertos aspectos que tienen como eje central el uso de gadgets, redes sociales o tecnología avanzada.

Es por eso que hoy nos miraremos a este espejo negro, ese que nos refleja constantemente y que es el verdadero líder de la vida de muchos. ¿Qué tanto se acerca esta propuesta a nuestro día a día?

1 La esclavitud digital

En 15 Million Merits se hace una crítica directa a los reality shows, a la fama instantánea y al morbo de ser testigos del sufrimiento ajeno. En este mundo la fama cuesta y mucho, pero el dinero es obsoleto.

El esfuerzo de los protagonistas por ganar se ve recompensado en forma de monedas de oro virtuales que se usan en un videojuego con el que luego tienen que lograr su sueño de ser los protagonistas de un talent show. Los programas son 100% interactivos, y la crítica (al igual que la vida real) es completamente cruel.

Así este episodio nos muestra cómo la fama virtual es tan poderosa y al mismo tiempo nociva: el Gran Hermano hoy somos todos, y exponerse es simplemente ocupar un lugar lleno de pruebas sin sentido para entretener a una sociedad hundida.

2 Todo se graba en un video si quiere viralizarse

Lady Polanco, Lord Audi… son sólo algunos casos de personas que han sido documentadas en la ciudad faltando a la ley de manera prepotente. Estos personajes terminan obteniendo fama (aunque casi siempre mala) y muchos de ellos terminan siendo destrozados por esos videos. Somos humanos y nos equivocamos.

Pero la empatía ya no existe, y en el capítulo White Bear podemos ver un reflejo de ese mundo (salvaje y violento, pero despojado del sentido de realidad) en el que la gente parece que lo que vive a través de la pantalla no tiene implicaciones en la realidad… hasta que pasa la hipocresía.

3 Antes de Trump existió Waldo

¡Estamos en la nueva era dorada del populismo y el nacionalismo! Waldo es uno de los personajes más recordados. Insultante en sus respuestas, ofensivo, con comentarios misóginos, en contra del establishment, querido por el ciudadano medio…

No es Trump, pero creo que Waldo, el monito azul que se dedica a decir lo que muchos quieren oír, podría ser un gran reemplazo como líder del nuevo orden mundial. Una cachetada al proselitismo político barato y sin tacto, y a los candidatos afiliados a partidos.

4 Las amenazas vía Social Media

En el mundo de las redes sociales, compartir un contenido es un proceso tan natural como el de respirar. Por eso no se le da importancia: es algo automático que todo el mundo hace.

Lo que ocurre es que muchas veces el usuario no es consciente de las implicaciones de compartir un contenido que pueda afectar a una persona anónima: tan acostumbrados estamos a ver que lo que ocurre en la televisión no es real que pensamos que el protagonista de ese último video que nos han pasado por Whatsapp tampoco lo es. Y sí que puede hacer daño. Y mucho.

Hay decenas de noticias por la distribución de contenido que debía ser privado y que acaba en los teléfonos de todo el planeta. El bullying toma otra dirección. Seguro será muy difícil ser mamá en un mundo como este.

Spoiler Show #11